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Un nuevo episodio de catalanofobia ha vuelto a evidenciar la falta de respeto que sufren a menudo los usuarios catalanoparlantes, que ven cómo sus derechos son vulnerados de forma sistemática en el ámbito de los servicios y de la atención al público. En esta ocasión, los hechos tuvieron lugar este domingo, 23 de agosto, hacia las 17 horas, en el mostrador que la empresa privada de alquiler de vehículos Goldcar tiene en la Terminal 1 del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-el Prat. Francesc Xavier ha denunciado los hechos esta mañana a través de un hilo en la red social X.

La situación se desencadenó cuando se dirigió a la empleada con un «Buenas tardes. Tengo una reserva» y le entregó la documentación correspondiente –DNI, carnet de conducir y tarjeta de crédito– para recoger un vehículo contratado previamente a través de la plataforma Rentalcars. La gestión para la entrega del coche de alquiler transcurría con total normalidad –incluso después de asignarle el modelo de coche y discutir las opciones de cobertura y franquicia– cuando, de repente, la trabajadora aseguró que no podía continuar con el trámite alegando que el nombre de la reserva no coincidía con el de la tarjeta de crédito.

A pesar de que el cliente mostró la confirmación en el móvil donde se acreditaba que el nombre «Francesc Xavier» era exactamente el mismo que en el DNI y en la tarjeta bancaria, la respuesta de la empleada fue rotunda: se negaba a entregarle el coche.

«Los únicos idiomas obligatorios son el castellano y el inglés»

La perplejidad del usuario ante la situación que estaba viviendo se resolvió cuando la misma trabajadora destapó el verdadero motivo por el cual se negaba a entregarle el vehículo que había contratado. Según el relato del afectado, la empleada de la compañía privada de alquiler de vehículos le recriminó abiertamente que hubiera mantenido el catalán durante toda la conversación mientras ella le respondía en castellano. A continuación, le espetó que no tenía «ninguna obligación de entender el catalán» y que en el aeropuerto «los únicos idiomas obligatorios son el castellano y el inglés». Ante el reproche, el cliente se limitó a recordarle que sí debería entender la lengua propia del país donde trabaja.

Xavier también detalla que durante la tramitación inicial no había percibido ningún problema durante la conversación, donde él mantuvo el catalán y ella le respondió en castellano. «No me había manifestado ninguna dificultad ni me había pedido que cambiara de lengua. Al contrario: ya me había asignado el vehículo», destaca el afectado, que, además, afirma que «si me hubiera pedido que hablara en castellano, lo habría hecho». De hecho, Francesc Xavier llegó un punto en que se dirigió a la trabajadora en lengua castellana para confirmar que se negaba a tramitar la reserva, como así fue. «La respuesta es inequívoca: no me atenderá. Deja de dirigirse a mí, deja de mirarme y me pide que me retire del mostrador», expone. Es en este punto de la situación, que el afectado toma conciencia de lo que le está pasando: «Goldcar me está dejando sin el coche que tenía reservado después de haberme recriminado abiertamente que hablara en catalán». «Me siento maltratado, humillado y víctima de una actitud catalanófoba», asegura.

Excusas surrealistas para no rectificar

Viendo su situación de desamparo, Xavier solicitó ser atendido por alguno de los otros dos compañeros que había en el mostrador. Cuando uno de ellos finalmente lo atendió, en lugar de resolver la incidencia provocada por la primera trabajadora de la compañía, le ofreció una explicación completamente inverosímil: le alegó que en el carnet de conducir su nombre figura en castellano «Francisco Javier», mientras que en la reserva, en el DNI y en la Visa consta en catalán «Francesc Xavier», y que esta discrepancia impedía el alquiler, llegando a sugerirle que debería cambiar el nombre del carnet de conducir.

Un mostrador de Goldcar / Europa Press 06/3/2018

El afectado considera que la argumentación del segundo trabajador no se sostiene por ningún lado porque, según dice, lleva años alquilando vehículos y facilitando la misma información. «Nunca me habían puesto ningún problema por esta diferencia», destaca Francesc, que no consiguió que el trabajador reconsiderara su decisión y le entregara el coche: «Él insiste e incluso me dice que debería cambiar el nombre del carnet de conducir». Ante esta situación injustificable, Xavier pidió la hoja de reclamaciones y abandonó el mostrador sin vehículo. El afectado ha explicado a El Món que aún no ha llenado la hoja de reclamaciones y que no sabe si lo acabará haciendo: «No creo en estas cosas».

Resolución en ClickRent y asistencia de Rentalcars

Para poder disponer de un vehículo, el cliente tuvo que hacer una nueva reserva desde el móvil a través de Rentalcars, esta vez con la compañía ClickRent. Posteriormente, se puso en contacto con la atención al cliente de Rentalcars para explicar los hechos y la plataforma, después de comprobar la incidencia con Goldcar, accedió rápidamente a cancelar la reserva inicial sin ningún coste. Finalmente, Xavier –aún «perplejo» por la situación que acababa de sufrir– se desplazó en bus lanzadera fuera de la terminal hasta las oficinas de ClickRent. Allí se demostró lo que ya había advertido al segundo trabajador de Goldcar: le tramitaron la reserva y le entregaron el coche sin ningún problema mostrando exactamente los mismos documentos. «Mi experiencia como cliente en ClickRent es totalmente opuesta a la que acabo de tener en Goldcar. Recibo un trato amable y profesional que, además, en este caso, es íntegramente en catalán», concluye.

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