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No todos son tan saludables ni iguales: OCU señala los mejores yogures griegos

El yogur es un alimento con definición legal y requisitos de composición, y esto pone orden cuando se comparan productos que se venden como griegos. En España, la referencia normativa para el yogur está recogida en el Real Decreto 271/2014 publicado en el BOE, que regula aspectos de composición y etiquetado.

Con este marco, la OCU ha analizado yogures griegos naturales de supermercado y ha encontrado un patrón que se repite: el problema no suele ser la seguridad ni la calidad higiénica, sino el equilibrio nutricional y la diferencia real entre marcas cuando se mira el producto por kilo y no solo por envase.

El dato clave aparece cuando la comparación se hace completa. Según la información publicada por 65YMÁS a partir del análisis de la OCU, el estudio revisa 12 yogures griegos naturales y concluye que, en general, son productos de buena calidad nutricional y con buen perfil de seguridad alimentaria. Pero la organización lanza un aviso claro: su contenido en grasa es superior al del yogur natural clásico y conviene no abusar de él.

Qué ha medido la OCU y por qué el yogur griego no es igual que el yogur natural

El yogur natural clásico se elabora con leche y fermentos lácticos. En cambio, el yogur griego natural incorpora nata a la receta, lo que cambia el resultado: textura más cremosa, más saciedad para algunas personas y, a la vez, un salto en grasa y calorías. En el análisis citado, la OCU sitúa el contenido graso del yogur griego natural alrededor del 10%.

En calorías, esta diferencia se ve enseguida: mientras un yogur tradicional se mueve alrededor de 85 kcal por cada 100 gramos, el yogur griego llega a unas 143 kcal por cada 100 gramos, aproximadamente un 68% más. Esto no lo convierte en un alimento problemático por definición, pero sí obliga a situarlo en el contexto de la dieta total, sobre todo si se consume cada día.

Lo que juega a favor: calcio, proteínas y ausencia de aditivos

El mismo análisis subraya que los yogures griegos naturales evaluados destacan por su contenido en calcio, alrededor de 150 mg por cada 100 gramos, y por no contener aditivos en los productos analizados. También aportan una cantidad relevante de proteínas, en torno a 4,2 gramos por cada 100 gramos. En azúcar, el mensaje es importante para no confundirse: el azúcar presente proviene de la lactosa natural de la leche, no de azúcares añadidos, tratándose de variedades naturales.

La seguridad alimentaria no ha sido el problema

Otro punto que refuerza la comparativa es el apartado higiénico. Según la información divulgada, la OCU no detecta deficiencias higiénicas y confirma que los productos cumplen los requisitos para ser considerados yogur, con bacterias vivas en cantidad suficiente y un nivel adecuado de acidez. En paralelo, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recuerda que la leche y los productos lácteos están sujetos a requisitos estrictos de higiene en la normativa europea y estatal, un marco que se puede consultar en su contenido informativo sobre leche y productos lácteos.

El pódium de la OCU: los yogures griegos mejor valorados en el supermercado

La comparativa deja un pódium definido. Según 65YMÁS, entre las referencias mejor valoradas por la OCU destacan estas tres, en este orden:

  • Carrefour Extra con un precio orientativo de 2,07 €/kg
  • Oikos de Danone con un precio orientativo de 6,68 €/kg
  • Alipende de Ahorramás con un precio orientativo de 2,07 €/kg

La lectura práctica del ranking no es solo el nombre. Es la distancia de precio por kilo entre el segundo clasificado y los dos primeros de marca de distribución, que cuestan aproximadamente lo mismo. Esta brecha ayuda a entender por qué este mercado está dominado por la marca blanca.

Por qué el precio por kilo cambia la percepción del producto

La OCU señala que las marcas de distribución concentran aproximadamente el 70% de las ventas en este segmento. Parte de la explicación está en el formato: los distribuidores suelen apostar por paquetes más grandes, como seis unidades de 125 gramos, mientras que muchas marcas de fabricante optan por envases de cuatro unidades, lo que influye en el precio final por kilo.

Según los datos citados, el precio medio del yogur griego natural de marca blanca ronda los 2,18 €/kg frente a unos 4,93 €/kg de marcas de fabricante, más del doble. Aun así, la valoración sensorial de las marcas de distribuidor se considera adecuada, lo que refuerza la relación calidad-precio.

El detalle que más confunde al consumidor: griego, estilo griego y natural

En el lineal, no todo lo que parece griego juega en la misma categoría. Hay productos que se llaman griegos, otros que se venden como estilo griego y otros que mezclan la idea con sabores o añadidos. Para entender qué compras, conviene fijarse en tres etiquetas: denominación, lista de ingredientes y tabla nutricional.

La lista de ingredientes es el primer filtro

En un yogur griego natural, lo que se espera es una lista corta. La OCU subraya que, en su análisis, el azúcar proviene de la lactosa y no se detectan aditivos en los naturales evaluados. Si el producto añade azúcar, edulcorantes o aromas, ya no estás ante la misma fotografía nutricional y conviene ajustar expectativas.

El segundo filtro es la grasa: no es un detalle menor

La textura cremosa a menudo viene de la grasa. En el análisis citado, el yogur griego natural incorpora nata y puede llegar al alrededor del 10% de grasa, con un impacto directo en calorías. Para una persona activa o que busca un postre saciante, puede encajar. Para quien necesita vigilar calorías o grasas por recomendación médica, quizá es mejor reservarlo para ocasiones o elegir alternativas con menos grasa.

Cómo elegir yogur griego en el súper sin caer en trampas de marketing

Más allá del pódium, la mejor compra suele ser la que encaja con tu objetivo. No es lo mismo buscar proteína, saciedad, un producto neutro para cocinar o una opción diaria ligera. Estas claves ayudan a decidir en segundos.

Checklist rápido en 20 segundos frente a la nevera

  • Mira el nombre: si pone natural, debe ser neutro, sin sabores añadidos.
  • Comprueba los ingredientes: cuanto más corta la lista, más fácil de interpretar.
  • Revisa la grasa: en griego puede ser alta y subir mucho las calorías.
  • Compara por kilo: el precio del paquete engaña si no miras €/kg.
  • Piensa en el uso: para desayunos diarios quizá conviene un perfil más ligero; para recetas o postres, el griego puede aportar textura.

Un apunte útil si lo consumes a menudo

La misma OCU recomienda no abusar del yogur griego por su contenido más alto en grasa en comparación con el yogur convencional. En la práctica, esto se traduce en alternar: un griego natural cuando interesa cremosidad o saciedad, y un yogur natural clásico cuando se busca un consumo diario más equilibrado.

Qué enseña el ranking de la OCU en 2026

El ranking deja dos conclusiones operativas. La primera: en seguridad alimentaria y calidad básica, el nivel general es bueno según lo divulgado, y el etiquetado suele ser claro, incluyendo el origen de la leche en muchos casos. La segunda: el gran diferencial está en el equilibrio nutricional y en el precio por kilo, con marcas de distribución que mantienen la calidad sensorial a un costo mucho inferior.

Para el consumidor, el mejor movimiento es simple: comprar con el dato, no con el envase. Si se busca un yogur griego natural con buen perfil y buena relación calidad-precio, el pódium señalado por la OCU ofrece una guía clara. Y si se quiere hacer un uso diario, conviene recordar el aviso que acompaña el análisis: es más calórico y más graso que el yogur tradicional, así que el mejor no siempre es el que te gusta más, sino el que encaja mejor con tu semana.

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