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Gorka Otxoa perdió 8 kilos en un mes eliminando este alimento de su dieta: «Quería estar lo mejor posible»

Un rodaje puede exigir algo más que memorizar un guion. A veces obliga a cambiar rutinas, horarios e incluso la manera de comer. En este terreno, conviene diferenciar entre un ajuste puntual para cámara y una estrategia saludable a largo plazo, siguiendo referencias como las recomendaciones dietéticas de la AESAN.

Gorka Otxoa se encontró con este tipo de reto antes de ponerse delante del objetivo. Habló de gimnasio, de recortes concretos en su día a día y de un enfoque basado en el sentido común. La parte que más llamó la atención no fue el entrenamiento, sino el resultado final y el margen de tiempo en que ocurrió.

El reto físico detrás del rodaje

El actor explicó que la preparación estaba vinculada a una película en la que quería verse lo mejor posible físicamente. No lo planteó como una dieta para toda la vida, sino como una etapa de trabajo con fecha de inicio y de final. La clave, según su propio relato, fue combinar entrenamiento casi diario con decisiones sencillas en la mesa y con los horarios.

En esta preparación, el elemento más repetido fue la palabra rutina. No habló de fórmulas mágicas ni de productos específicos, sino de eliminar excesos habituales y moverse más. Para muchas personas, este matiz marca la diferencia entre una meta realista y un intento que acaba en frustración.

Por qué una producción puede exigir cambios rápidos

En cine y series, el vestuario, los planos y la continuidad visual pesan. Si un personaje aparece con poca ropa o con escenas físicas, la exigencia aumenta. También influye el calendario: cuando hay semanas cerradas para ensayos y rodaje, la preparación se comprime y la presión sube.

En el caso de Otxoa, el contexto fue una comedia y un proyecto rodado en su casa. Aun así, describió la preparación como intensa. Y aquí llegó el dato que convirtió su experiencia en titular: afirmó que perdió ocho kilos en un mes para ese trabajo, con gimnasio y ajustes de alimentación.

La rutina que siguió y lo que dijo de su dieta

Su lista de recortes fue directa: menos pan, menos alcohol, menos dulces y menos fritos y snacks. También mencionó que intentaba cenar poco o incluso no cenar, según el día. Lo definió como sentido común, sin un plan cerrado e inamovible.

Este enfoque tiene un punto importante: no habló de prohibiciones absolutas. Señaló que, si algún día tenía que comer peor, lo hacía y seguía con la rutina al día siguiente. En términos de adherencia, este detalle explica por qué algunas personas sostienen un cambio durante semanas y otras se rompen al cabo de pocos días.

  • Reducción de ultraprocesados y fritos para recortar calorías sin contar cada bocado.
  • Menos alcohol, que a menudo suma calorías y empeora el descanso.
  • Control de dulces y picoteo, especialmente en momentos de estrés o cansancio.
  • Cenas más ligeras, con la idea de evitar excesos al final del día.

Sobre las cenas, conviene matizar: no existe una única distribución válida para todos. El mismo Ministerio de Sanidad recuerda que la organización de las comidas puede variar según horarios y situación personal, aunque a menudo se propone un reparto regular a lo largo del día. En personas con patologías o medicación, estos cambios deberían consultarse.

Entrenamiento diario entre clases y pesas

El otro pilar fue el gimnasio. Otxoa relató que combinaba clases dirigidas con entrenamiento de fuerza. Habló de una o dos clases al día y de sesiones de pesas con un amigo. No lo presentó como un plan técnico, sino como un aumento claro del volumen de actividad física durante ese mes.

También situó el calendario: dijo que mantuvo este ritmo durante agosto y que después continuó en septiembre, octubre y noviembre, pero con menos intensidad y menos rigidez. Este punto es relevante porque conecta con la realidad de muchas transformaciones rápidas: sostener el pico de esfuerzo es difícil, y el mantenimiento depende de bajar un escalón sin abandonarlo del todo.

Lo que recomiendan las guías oficiales para perder peso sin riesgos

La experiencia del actor llama la atención por la velocidad. En guías clínicas de salud pública se suele recomendar un ritmo gradual. Por ejemplo, el NHS sitúa como objetivo seguro y sostenible aproximadamente entre 0,5 y 1 kilo por semana para la mayoría de las personas, en función del punto de partida y del plan. Esto no es una regla rígida, pero ayuda a entender por qué los cambios acelerados requieren prudencia.

Perder ocho kilos en cuatro semanas implica un promedio que supera claramente este rango. Puede ocurrir, sobre todo al inicio, si hay recortes fuertes de alcohol y ultraprocesados, más actividad física y cambios de líquidos y glucógeno. Aun así, no es un objetivo que deba extrapolarse sin control, porque aumenta el riesgo de fatiga, lesiones, pérdida de masa muscular, ansiedad por la comida o efecto rebote.

  • Señales para frenar: mareos, debilidad persistente, alteraciones del sueño, irritabilidad marcada o lesiones repetidas.
  • Casos que exigen supervisión: diabetes, trastornos tiroideos, antecedentes de TCA, embarazo, medicación que afecte el apetito o el metabolismo.

Cómo aplicar el sentido común con un plan sostenible

La parte más aprovechable del relato no es la cifra, sino el tipo de decisiones. Reducir alcohol y ultraprocesados suele mejorar la calidad de la dieta sin necesidad de extremos. Priorizar alimentos frescos y de origen vegetal, como promueven las recomendaciones de la AESAN, encaja con un enfoque realista para la mayoría de las personas.

En la práctica, un plan sensato suele incluir tres piezas: comer mejor sin obsesión, moverse más con progresión y dormir lo suficiente. El descanso es el gran olvidado, y sin él la regulación del apetito y la recuperación muscular se vuelven más difíciles.

Lo que se hace para un rodajeLo que recomiendan guías de salud pública
Recortes rápidos y alta exigencia durante pocas semanasPérdida gradual y sostenible, con hábitos mantenibles
Aumentar mucho el volumen de entrenamiento de golpeProgresión para evitar lesiones y mejorar la adherencia
Reducir las cenas al mínimo según el díaDistribución adaptada a horarios y necesidades personales
Objetivo estético inmediatoObjetivo de salud: energía, sueño, fuerza y marcadores clínicos

El mismo caso de Otxoa deja una lectura clara: el resultado puede llegar cuando se juntan recortes simples y constancia en el gimnasio, pero la velocidad no debería convertirse en estándar. Lo razonable es quedarse con el método y relativizar la prisa, porque el objetivo de fondo, fuera del set, es mantener el cambio cuando la agenda vuelve a la normalidad.

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