Andrea Fuentes no solo sabe lo que es ganar cuatro medallas olímpicas; sabe lo que es reconstruir un equipo desde cero y llevarlo al podio. Después de hacer historia con la natación artística en EE. UU. y ahora como seleccionadora española, la catalana revela en su nuevo libro ‘Mentalitat, propòsit, passió’ el gran enemigo de cualquier reto: el autosabotaje.
Para Fuentes, el éxito no es solo una cuestión de físico o talento, sino de ingeniería mental. En las páginas de su obra, desmenuza cómo nuestra propia mente construye muros que nos impiden avanzar, y ofrece las herramientas prácticas que ella misma aplica con las deportistas de élite para derribarlos.
La clave no es evitar el miedo, sino aprender a bailar con él. Andrea nos propone un viaje desde la conciencia y el equilibrio para transformar la presión en una aliada del crecimiento personal.
¿Por qué nos autosaboteamos? La trampa del confort
El autosabotaje suele aparecer cuando estamos a punto de dar un salto importante. Es un mecanismo de defensa de nuestro cerebro que prefiere la seguridad de lo conocido, aunque sea mediocre, a la incertidumbre del éxito. Andrea identifica estos patrones y nos enseña a reconocer la voz de nuestro saboteador interno.
En su libro, explica que el perfeccionismo extremo es una de las formas más comunes de autosabotaje. Al buscar una meta inalcanzable, nos damos permiso para no empezar nunca o para abandonar ante el primer error. Fuentes propone cambiar el «perfeccionismo» por la «excelencia consciente».
Dato importante: Andrea Fuentes es una de las deportistas más laureadas de España (36 medallas internacionales). Su paso por la dirección técnica de Estados Unidos, a quien llevó a la plata en París 2024 después de 20 años de sequía, avala sus métodos psicológicos de alto rendimiento.
Los 3 pilares de la mentalidad ganadora
El libro se estructura sobre tres ejes fundamentales que Andrea considera los motores de cualquier cambio real: la mentalidad para enfocar el objetivo, el propósito para dar sentido al esfuerzo y la pasión para mantener la llama viva.
Fuentes recalca que sin un propósito claro (un «para qué»), el autosabotaje ganará la batalla en los momentos de cansancio. «El propósito es el ancla que te mantiene firme cuando viene la tormenta del síndrome del impostor», afirma la entrenadora.
Otro de los trucos que revela es la importancia de la visualización creativa. No se trata solo de imaginar el éxito, sino de ensayar mentalmente cómo superaremos los obstáculos que sabemos que aparecerán. Es un entrenamiento invisible pero letal contra la procrastinación.
Pequeños trucos para grandes cambios
Andrea no se queda en la teoría. Su enfoque es humano y directo. Uno de sus consejos más potentes es la «regla del equilibrio»: para exigir lo máximo a la mente, también hay que darle momentos de desconexión total. El descanso no es una pérdida de tiempo, es parte del entrenamiento.
También destaca la gestión del lenguaje interno. Cómo te hablas a ti misma cuando fallas determina tu capacidad de recuperación. Cambiar el «soy un desastre» por «he cometido un error técnico que puedo corregir» es, según Fuentes, el primer paso para dejar de ser nuestra propia piedra en el zapato.
Truco: Andrea recomienda escribir tus miedos en un papel para sacarlos de la cabeza. Al verlos escritos, pierden esa pátina de «verdad absoluta» y se convierten en problemas gestionables. Es pura higiene mental que puedes hacer en 5 minutos.
Un liderazgo basado en la conciencia
Más allá del deporte, este libro es una hoja de ruta para cualquier persona que quiera liderar su propia vida. El mensaje de Andrea Fuentes es claro: la creatividad y la conciencia son las mejores armas contra la rigidez mental que nos bloquea.
Al fin y al cabo, no se trata de no caer, sino de tener la caja de herramientas lista para levantarse sin castigarse en el camino. «La resiliencia no es aguantar el golpe, es saber transformarlo en impulso», concluye.
¿Y tú, identificas cuando tu mente intenta frenarte o te dejas llevar por el autosabotaje?
La próxima vez que sientas que no puedes, recuerda las palabras de la mujer que ha conquistado el Olimpo desde la mente: el límite suele estar donde tú decidas ponerlo.
Nos vemos en la meta, con la mentalidad bien entrenada.

