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Álvaro Puche, entrenador: Cómo aprovechar el gimnasio al aire libre si tienes síndrome cruzado superior, especialmente en personas mayores

Los gimnasios al aire libre se han multiplicado en parques y paseos, pero su utilidad real depende de un factor que casi nunca se enseña: qué movimiento es seguro y cuál conviene modificar. En personas mayores, las recomendaciones oficiales insisten en combinar actividad aeróbica, fuerza y equilibrio para mantener la autonomía. La referencia básica es la ficha de la OMS sobre actividad física.

El problema aparece cuando la maquinaria se utiliza como si fuera un circuito genérico de gimnasio. En personas con rigidez torácica, hombros adelantados o pérdida de movilidad, repetir gestos sin ajuste puede reforzar el patrón postural que se quiere corregir.

El dato clave que pone sobre la mesa el entrenador Álvaro Puche es que muchas personas mayores llegan a estos parques con un patrón muy común, el síndrome cruzado superior, y esto condiciona cómo deberían usar las máquinas. Puche lo describe con una combinación reconocible: hombros adelantados, hipercifosis, cabeza adelantada y una tendencia a la anteversión lumbar. Con este punto de partida, su propuesta no es hacer más, sino desaprender y reaprender para aprovechar el material de manera eficiente y segura.

¿Qué es el síndrome cruzado superior y por qué cambia el uso de las máquinas?

En términos prácticos, el síndrome cruzado superior es un patrón postural en el que la parte alta del cuerpo pierde alineación: la cabeza se proyecta hacia adelante, los hombros “se cierran” y la columna dorsal se redondea. A menudo aparece en personas con vida sedentaria, muchas horas sentadas y menor movilidad torácica. En personas mayores, este patrón se puede intensificar por el envejecimiento, la pérdida de fuerza y la rigidez.

La consecuencia es clara: si el tórax está en flexión y el hombro va hacia adelante, algunas máquinas del parque se utilizan con compensaciones. No es que el equipamiento “sea malo”, es que la cápsula del hombro y la posición del tórax limitan el rango seguro y hacen que el ejercicio se ejecute con una mecánica poco favorable.

¿Qué objetivo tiene corregirlo?

  • Mejorar la postura y la capacidad de mantenerse derecho.
  • Ganar fuerza funcional para gestos cotidianos: levantarse, cargar bolsas, subir escalones.
  • Reducir el riesgo de molestias por compensaciones, sobre todo en el hombro y la zona lumbar.

Las barras paralelas: el punto de partida más útil

Puche señala un elemento que a menudo se infrautiliza: las barras paralelas. Su propuesta no es colgarse sin control, sino emplearlas como soporte para un movimiento básico de fuerza: la sentadilla con agarre frontal. Con las manos sujetas, se mejora la estabilidad y se facilita un patrón más limpio de bajar y subir, algo especialmente valioso cuando hay miedo a perder el equilibrio.

¿Por qué la sentadilla es clave en personas mayores?

La fuerza de pierna está directamente relacionada con la capacidad funcional: levantarse de una silla, caminar con soltura, mantener el equilibrio en giros o subir escaleras. En un parque, la sentadilla asistida es una manera práctica de entrenar esta fuerza sin necesidad de cargar peso externo.

Un ejercicio de movilidad dorsal y hombro con el mismo recurso

En las mismas barras, Puche propone un trabajo de movilidad de hombro y zona dorsal para contrarrestar la hipercifosis. El objetivo es abrir el pecho, mejorar la relación entre tórax y pelvis y recuperar la sensación de extensión torácica. La clave es hacerlo controlado y coordinado con la respiración, evitando rebotes y posiciones forzadas.

La máquina de rotación de tronco: el error que más se repite

Uno de los puntos más sensibles es la típica máquina de “rotación” que muchos parques incluyen. Puche advierte que, en personas con vértebras desgastadas, buscar rotación lumbar puede generar cizallamiento en la zona. El problema no es el movimiento en sí, sino dónde se está produciendo. En personas mayores, la rotación a menudo se cuela en la parte baja de la espalda cuando falta movilidad torácica y control de pelvis.

La alternativa que propone: estabilidad de pie y cadena inferior

En lugar de utilizarla para girar con fuerza, recomienda usar este recurso para trabajar estabilidad del pie y control de la cadena inferior, evitando la rotación y reforzando tobillo, rodilla y cadera. Esto convierte una máquina “problemática” en una estación útil para equilibrio y control, dos cualidades que las guías oficiales consideran esenciales en edades avanzadas.

Hombros y cadera: lo que sí se puede hacer con seguridad

El enfoque de Puche pasa por adaptar ejercicios a limitaciones frecuentes. En lugar de movimientos que obligan a posiciones comprometidas, prioriza alternativas eficaces con menos riesgo articular.

Isométricos para los rotadores del hombro

En maquinaria del parque destinada a hombros, propone ejercicios isométricos para la musculatura rotadora. Son trabajos estáticos que pueden mejorar control y estabilidad del hombro sin necesidad de rangos grandes, algo útil cuando hay antepulsión, rigidez o sensación de “hombro frágil”.

Abducción de cadera con soporte

En el bloque de piernas, menciona variantes más eficientes como la abducción de cadera con soporte, que ayuda a activar la musculatura lateral de la cadera y puede contribuir a la estabilidad al caminar. Este tipo de trabajo suele ser especialmente interesante cuando hay inseguridad en los apoyos o tendencia a perder alineación de las rodillas.

Cardio en el parque: el problema de la resistencia fija

Muchos parques incluyen bicicletas o elípticas sin resistencia regulable. Puche cuestiona su utilidad cuando no permiten ajustar carga, porque el estímulo puede quedar corto. Su alternativa es simple y más fácil de dosificar: caminata por intervalos de alta intensidad.

Cómo lo plantea: un minuto fuerte con técnica

La idea es introducir tramos de esfuerzo: un minuto a la máxima intensidad posible dentro de lo que sea seguro, manteniendo el cuerpo derecho y elevando bien las rodillas. No se trata de correr sin control, sino de caminar rápido con intención. Esto permite subir el pulso sin depender de una máquina con resistencia fija.

Una rutina tipo en gimnasio al aire libre para personas mayores

Para que el parque funcione como un entrenamiento real, conviene estructurarlo. Esta propuesta resume el enfoque: fuerza de pierna, movilidad y control postural, estabilidad y un bloque cardiovascular dosificado.

Secuencia orientativa de 25 a 35 minutos

  • Calentamiento: 5 minutos de caminata suave y movilidad de hombros.
  • Sentadilla asistida en las barras: 2 o 3 series de 6 a 10 repeticiones, sin dolor.
  • Movilidad dorsal con soporte en las barras: 2 series lentas de 5 a 8 repeticiones.
  • Estabilidad sin rotación lumbar en la estación de tronco: 2 series de 30 a 45 segundos.
  • Hombro isométrico: 2 series de 20 a 30 segundos por lado.
  • Intervalos caminando: 6 a 10 minutos alternando 1 minuto rápido y 1 minuto suave.

La prioridad es la técnica. En personas mayores, el objetivo no es agotarse, sino sumar estímulo suficiente con seguridad y repetirlo semana tras semana.

Cuándo conviene adaptar más o pedir supervisión

Si hay dolor persistente, limitación importante de hombro, mareos, inestabilidad marcada o patología osteoarticular avanzada, lo prudente es ajustar la rutina con un profesional. El parque ofrece oportunidades, pero también puede reforzar compensaciones si se entrena sin criterio.

Señales para bajar intensidad o modificar el ejercicio

  • Dolor agudo en el hombro o la espalda durante el movimiento.
  • Pérdida clara de equilibrio o miedo a caer al bajar en la sentadilla.
  • Molestia lumbar al usar máquinas de tronco o al acelerar la caminata.

La idea que lo ordena todo: autonomía y postura antes que “hacer máquinas”

El enfoque de Puche pone un orden útil: el parque no es un circuito para completar, es una herramienta para recuperar postura, fuerza y capacidad funcional. Si se entiende el patrón del síndrome cruzado superior y se eligen ejercicios que abren tórax, estabilizan hombro, fortalecen piernas y entrenan equilibrio, los gimnasios al aire libre pueden convertirse en un recurso potente y accesible para personas mayores.

La clave no es hacerlo todo. Es hacer lo que encaja con la mecánica del cuerpo y evitar lo que añade tensión innecesaria, especialmente en la zona lumbar. Con esta lógica, el entrenamiento se vuelve comprensible, repetible y, sobre todo, útil.

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