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“Más frío, menos sueño y comidas pesadas: el cóctel que pone a prueba el corazón tras las fiestas”

Las semanas que siguen a Navidad concentran un repunte silencioso de avisos cardiovasculares. No es una percepción. Los servicios de emergencias recuerdan que, ante cualquier sospecha, la prioridad es activar el protocolo y llamar lo más pronto posible: información oficial del Código Infarto de la Comunidad de Madrid y cómo actuar. El tiempo sigue siendo el factor que marca el pronóstico.

En paralelo, algunos cardiólogos están insistiendo en un patrón que se repite cada enero: pequeños cambios de rutina que, acumulados en pocos días, elevan la carga de trabajo del corazón. Uno de los avisos más compartidos en las redes es el del cardiólogo Aurelio Rojas, que pone el foco en lo que ocurre justo después de las celebraciones.

Por qué las semanas posteriores a Navidad tensionan el sistema cardiovascular

La idea clave es que el corazón no reacciona solo a un exceso aislado. Responde a un entorno completo. En estas fechas coinciden varios estímulos que empujan en la misma dirección y hacen más probable que se desestabilice una persona vulnerable. La evidencia epidemiológica lleva años describiendo este fenómeno.

Un estudio observacional basado en el registro sueco SWEDEHEART, publicado en BMJ, analizó más de 283,000 infartos con inicio de síntomas documentado. Encontró un aumento del riesgo durante el periodo navideño y un pico destacado la Noche de Navidad, con un efecto más pronunciado en mayores de 75 años y en personas con diabetes o enfermedad coronaria previa. Se trata de asociaciones poblacionales, no de una causa única, pero ayudan a entender por qué estas semanas son especialmente sensibles.

El efecto del frío sobre las arterias

El invierno añade un componente fisiológico directo. Con temperaturas bajas, el organismo tiende a conservar calor mediante vasoconstricción. Este estrechamiento de los vasos puede elevar la presión arterial y aumentar el trabajo que hace el corazón para mantener el flujo sanguíneo. En personas con arterias coronarias ya estrechas por placas de aterosclerosis, cualquier incremento de demanda o una reducción adicional del aporte puede acercar el sistema al límite.

En España, trabajos publicados en la Revista Española de Cardiología han descrito patrones estacionales con más ingresos por infarto en meses fríos. El estudio PRIMVAC, basado en ingresos hospitalarios, observó variación estacional compatible con este aumento invernal.

Lo que cambia después de las celebraciones: presión, glucosa, inflamación

El mensaje de Aurelio Rojas apunta a un mecanismo clínicamente coherente con lo que se ve en la consulta: después de días de comidas más copiosas, más sal, más alcohol y menos actividad física, se alteran varios marcadores a la vez. El mismo cardiólogo lo resume de manera directa: puede subir la presión arterial, la glucosa y la frecuencia cardíaca, y aparecer un estado de inflamación sistémica que empeora el terreno cardiovascular.

Este escenario no afecta igual a toda la población. El riesgo se concentra en quienes ya tienen factores acumulados: hipertensión, diabetes o prediabetes, colesterol alto, sobrepeso, enfermedad renal, tabaquismo, apnea del sueño o antecedentes de enfermedad coronaria. También influye un elemento muy navideño: la ruptura del sueño y de los horarios. Dormir peor y menos activa el sistema nervioso simpático, empeora el control de la presión y puede descompensar arritmias.

Factor típico de estas semanasEfecto inmediato más frecuenteMedida práctica de reducción de riesgo
Comidas copiosas y más salMás presión arterial y retención de líquidosControlar las porciones, priorizar alimentos frescos y vigilar el sodio
Más alcoholDeshidratación, peor sueño, más riesgo de arritmias en susceptiblesLimitar la cantidad y alternar con agua
Menos actividad físicaPeor control glucémico y pérdida de sensibilidad a la insulinaMantener caminatas o ejercicio estructurado por días
Frío ambientalVasoconstricción y aumento del trabajo cardíacoAbrigo adecuado y evitar esfuerzos bruscos al aire libre
Estrés y falta de sueñoMás catecolaminas, peor presión, más inflamaciónRutina de sueño estable y pausas de recuperación

El hábito de 30 minutos que se está recomendando para estas semanas

Cuando Rojas habla de solución no propone una receta milagro. Plantea algo concreto y medible: caminar por intervalos durante media hora. El objetivo es elevar pulsaciones de manera controlada, sin necesidad de correr, y alternar con fases de recuperación. Esta estrategia se conoce como Interval Walking Training, y en divulgación se ha popularizado como caminata japonesa.

La idea no nace de una moda. Tiene literatura científica detrás. Un trabajo clásico en Mayo Clinic Proceedings evaluó entrenamiento de caminata por intervalos de alta intensidad y describió mejoras en condición física y presión arterial en adultos de mediana edad y mayores. Investigaciones posteriores han señalado que el tiempo acumulado de caminata intensa es un determinante clave de los cambios en salud y forma física. Revisiones más recientes resumen beneficios en marcadores cardiometabólicos y control glucémico en diabetes tipo 2.

Cómo se hace la caminata japonesa paso a paso

El protocolo más difundido en las redes, y que encaja con la descripción del cardiólogo, se basa en alternar tramos rápidos y tramos suaves. La clave es que el tramo rápido exija respirar más, pero sin llegar a correr.

  • Calentamiento: 3 a 5 minutos caminando suave.
  • Bloques: alternar 3 minutos a paso rápido con 3 minutos a paso lento.
  • Duración total: 30 minutos, equivalentes a 5 bloques completos.
  • Frecuencia: idealmente 4 días por semana o más, ajustando según el nivel previo.
  • Intensidad orientativa: en el tramo rápido debe ser posible hablar con frases cortas, no mantener una conversación larga.

En la práctica, este patrón facilita que suba la frecuencia cardíaca y baje parcialmente en cada recuperación. Este vaivén reproduce, con menos impacto articular, parte de la lógica del entrenamiento por intervalos. Para personas sedentarias, la recomendación prudente es comenzar con menos bloques y aumentar progresivamente.

A quién le puede ir especialmente bien y cuándo conviene consultar

El enfoque se suele proponer a perfiles frecuentes después de las fiestas: personas con sobrepeso, hipertensión, prediabetes o diabetes tipo 2, o con síndrome metabólico. También a quienes ya caminan, pero quieren obtener más beneficio en el mismo tiempo. El factor diferencial es la intensidad, no solo salir a caminar.

Hay situaciones en las que no es razonable comenzar sin supervisión. Conviene una consulta clínica previa si existe enfermedad coronaria conocida, insuficiencia cardíaca, arritmias relevantes, dolor torácico previo con esfuerzo, hipertensión no controlada, síntomas respiratorios limitantes o si se está en recuperación reciente de un evento cardiovascular. En estos casos, el médico puede ajustar intensidad, duración y señales de alarma.

Señales de alarma: cuándo pensar en infarto y qué hacer

El incremento estacional y el ruido mediático de estas fechas no deben llevar a confusión: la respuesta ante síntomas compatibles es siempre la misma. No se trata de aguantar a ver si pasa. Se trata de activar emergencias.

Síntomas típicos y menos reconocidos

Los síntomas pueden variar entre personas y no siempre aparecen como un dolor de película. El Ministerio de Sanidad recuerda que el síntoma habitual es un dolor opresivo en el centro del pecho, que puede irradiar a cuello o mandíbula y al brazo izquierdo, pero también puede presentarse con dolor en la parte alta del abdomen, sudor frío, palpitaciones o náuseas.

Otros signos de alerta son la falta de aire súbita, el malestar intenso sin causa aparente, la debilidad extrema o un dolor que dura más de 20 minutos, aunque sea intermitente. Las mujeres pueden presentar síntomas menos típicos y no deben subestimarse, tal y como subraya la información oficial.

Por qué el tiempo manda y por qué no conviene ir por medios propios

El tiempo es músculo no es un eslogan. Resume que la rapidez al recibir tratamiento determina el tamaño del daño al corazón y la probabilidad de complicaciones. Los protocolos autonómicos de Código Infarto existen para acelerar el diagnóstico, el traslado y la angioplastia cuando está indicada. En este circuito, lo correcto es llamar al 112 y evitar desplazarse por cuenta propia.

En estas semanas, el mensaje útil no es el miedo. Es la precisión. Reducir excesos, sostener actividad física con método, protegerse del frío y vigilar factores de riesgo. Y, ante síntomas, actuar sin demora. Este es el punto que une la divulgación en las redes, la evidencia poblacional y los protocolos de emergencias.

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