El turismo sigue ganando peso en la actividad económica de Cataluña y mantiene el ritmo de crecimiento una vez superados los meses centrales de la temporada de verano. La llegada de visitantes internacionales volvió a aumentar en septiembre, un comportamiento que apunta a la capacidad del destino catalán para extender la actividad turística más allá del período de máxima afluencia. Cataluña recibió 2,1 millones de turistas extranjeros durante septiembre, un 4,5% más que en el mismo mes del año anterior, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La evolución confirma que el sector mantiene una dinámica expansiva también a las puertas del otoño, un período clave para reducir la estacionalidad que tradicionalmente condiciona buena parte del negocio turístico.
También crecen las pernoctaciones
El crecimiento de los visitantes también se refleja en la actividad de los alojamientos. Los datos del Idescat indican que las pernoctaciones en establecimientos hoteleros aumentaron un 2,9% interanual en septiembre, hasta los 6,8 millones. El incremento fue más intenso entre los viajeros residentes en Cataluña, con un repunte del 8,5%, mientras que las pernoctaciones del turismo extranjero crecieron un 2,4%.
La evolución, sin embargo, no es homogénea en todo el territorio. La Costa Daurada registró un aumento del 7,6% de las pernoctaciones hoteleras, mientras que Barcelona creció un 3%. La Costa Brava experimentó un incremento más moderado, del 0,2%, y la Costa Barcelona retrocedió ligeramente.

Este comportamiento evidencia que la actividad turística sigue repartida de manera desigual entre destinos y que el reto del sector no es solo mantener la llegada de visitantes, sino lograr que el crecimiento tenga un impacto más amplio en el territorio y en el conjunto del año.
El turismo es uno de los principales motores de la economía catalana, con efectos directos sobre el alojamiento, la restauración y el transporte, pero también sobre el comercio, la cultura y otras actividades vinculadas al consumo de los visitantes. En este contexto, la prolongación de la temporada representa una oportunidad para dar más continuidad a los ingresos empresariales y al empleo, especialmente en los destinos con una dependencia elevada de los meses de verano.
La tendencia también coincide con la apuesta institucional por atraer un turismo de más valor añadido, con mayor capacidad de gasto e interés por la oferta cultural, gastronómica y patrimonial del país. El crecimiento de las llegadas sigue siendo un indicador relevante para el sector, pero cada vez comparte protagonismo con otros objetivos, como incrementar el gasto por visitante, mejorar la rentabilidad empresarial y distribuir mejor los flujos turísticos.
