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El campo catalán, contra el Mercosur: «La alimentación no puede ser moneda de cambio»

La firma inminente del acuerdo del Mercosur vuelve a llevar a la agricultura catalana a las calles. Diferentes tractoradas han cortado algunas carreteras en señal de protesta por un pacto que podría aprobarse en los próximos días y que significa la herida de muerte para algunos sectores clave de la agricultura catalana, según los agricultores. La entrada y salida sin aranceles de alimentos y productos de otros países se ve como una oportunidad desde la administración pública, pero el campo catalán lo vive como una amenaza a su trabajo. La falta de similitud en las regulaciones de calidad y sostenibilidad en las regiones extracomunitarias pone en duda la competencia leal y aboca a los agricultores a una lucha feroz por cumplir con unos estándares de precio, en detrimento de la calidad, que causarían estragos en buena parte de las producciones agrarias catalanas. Ante este escenario, los tractores vuelven a colapsar las carreteras con la esperanza de frenar el acuerdo, aunque saben que, muy probablemente, «solo servirá para expresar el malestar», lamenta Eduard Escolà, coordinador de Revolta Pagesa, la entidad que lidera estas protestas de los agricultores de Cataluña.

Un centenar de vehículos entre tractores y coches convocados por Revolta Pagesa cortaban este jueves por la mañana el acceso al puerto de Tarragona de la A-27. Este movimiento se repetía en la AP-7 y la N-II en Figueres, en la A-2 en Fondarella (Pla d’Urgell), en Coll d’Ares y también en diferentes puntos de Europa. La movilización tiene un objetivo claro: parar el acuerdo del Mercosur, el pacto de libre mercado entre Europa y Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, que para el campo catalán podría significar «el cese de la actividad de muchos productores», expresa Escolà en declaraciones a Món Economia. La nueva ola de protestas responde a los últimos pasos que ha dado la Comisión Europea, desde donde Úrsula Von der Leyen parece estar muy cerca de firmar este acuerdo, a pesar de las negativas de países como Francia. Los agricultores catalanes se unen a la lucha francesa contra el pacto, aunque desde el gobierno español -y también la Generalitat de Cataluña- se ha dado luz verde para la firma del acuerdo. «No podemos permitir que la alimentación sea una moneda de cambio para Europa», remarca a este diario Raquel Serrat, coordinadora nacional de Unió de Pagesos, que también se han unido a las protestas.

El acuerdo del Mercosur lleva 25 años en negociaciones, pero estos dos últimos han sido decisivos. No es ningún secreto que esta normativa es polémica, y siempre termina pivotando sobre el mismo eje: la competencia desleal en el sector agrario. Precisamente este punto también ha sido muy repetido en los discursos de los representantes de los agricultores en las diversas tractoradas en puntos clave de Cataluña. Sin embargo, parece que desde la administración pública esta no es una razón lo suficientemente firme para la retirada del pacto. El ministro español de Agricultura, Luis Planas, comparecía este mismo jueves para dirigirse a los protagonistas de las protestas y recordaba que es un acuerdo “tremendamente importante” en un contexto marcado por el auge de los aranceles. De la misma manera, el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, ha pedido a los agricultores mantener diversas conversaciones y llamadas para apaciguar el malestar. De hecho, los agricultores han explicado a la Agencia Catalana de Noticias (ACN) que Ordeig se ha ofrecido para reunirse con ellos este viernes, pero han asegurado que no tienen prisa y le han pedido que se desplace a las protestas, ya que está previsto que duren al menos hasta el día 12 de enero.

Un conflicto basado en la seguridad alimentaria

Los alimentos que provienen del continente americano están regulados por normativas diferentes a las europeas, tanto en términos de sostenibilidad como en los sanitarios. Es por eso que los agricultores catalanes sufren al ver la posibilidad de que estos productos compitan con los suyos en los lineales de supermercados y otras tiendas. Esta también es la principal razón por la que el campo catalán pide el apoyo de la ciudadanía, ya que alegan que no es un tratado que atente solo contra su supervivencia, sino también contra la salud de los consumidores. El portavoz del Gremio de la Agricultura, Jordi Ginabreda, ha asegurado en declaraciones a la ACN que el pacto es «malo para la agricultura, pero también para la ciudadanía, ya que juega con la seguridad alimentaria«. «Llegarán alimentos del Mercosur hechos con productos que aquí son ilegales», ha dicho, haciendo referencia a algunos tipos de pesticidas o hormonas de crecimiento. También Escolà, de Revolta Pagesa, ha hecho un llamado a la conciencia ciudadana, porque ha concretado a este diario que el pacto puede llegar a convertirse «en una grave amenaza para el sector y para la población».

Un tractor retirando neumáticos / ACN (Gerard Vilà)
Un tractor retirando neumáticos / ACN (Gerard Vilà)

Paralelamente a los peligros sanitarios que ven los agricultores, también hay una diferencia económica importante. En este sentido, Ramon Rojo, uno de los delegados de Revolta Pagesa en el Camp de Tarragona, ha denunciado que «Sudamérica tiene capacidad para producir diez veces lo que nosotros producimos a una cuarta parte del precio«. Así pues, la aprobación del acuerdo del Mercosur también supondría la entrada de estos alimentos más baratos al mercado catalán, una situación que podría apretar aún más al campo del país. De hecho, el presidente del Gremio de la Agricultura Catalana, Joan Regolf, ha asegurado que la agricultura catalana está en una situación de «crisis» y ha aseverado que «no hay nadie en todo el estado que esté conforme con estos acuerdos».

Las necesarias cláusulas espejo

Si bien es cierto que la Comisión Europea no parece querer retirar el acuerdo del Mercosur de la mesa, la agricultura aún tiene la esperanza de que haya algunos cambios que eviten la catástrofe. Las cláusulas espejo son uno de los términos que más se han mencionado en estas protestas. Serrat, de Unió de Pagesos, ha concretado a este diario que la obligatoriedad de exportar productos del continente americano con las regulaciones europeas podría ser una buena manera de paliar los efectos del tratado. «Europa debería ir primero», ha dicho la coordinadora nacional de UP para reivindicar que se dé prioridad a los productos europeos. De esta manera, con las cláusulas espejo como requisito indispensable, la agricultura catalana podría competir en igualdad de condiciones. Además, Serrat también ha concluido que para aprobar este tratado sería necesario el compromiso de unos controles mucho más estrictos donde se revisara hasta la última parte del producto importado antes de ser vendido a la población: «Si se ha de aprobar el acuerdo, al menos que se desplieguen todas las herramientas para que la afectación sea menor».

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