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Un juez bloquea la ofensiva legal de Trump contra el presidente de la Fed

El programa económico trumpista acumula derrotas judiciales. Después del fracaso que supuso la caída de los aranceles por orden del Tribunal Supremo, un juez federal ha derrumbado las acusaciones que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, había lanzado contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. La administración, cabe recordar, había intentado llevar a Powell ante el tribunal por, según ellos, haber mentido ante el comité económico del Senado sobre los gastos asociados con una reforma de los edificios de oficinas de la Fed. Al respecto, el juez federal James Boasberg ha emitido un dictamen en el que niega todas las acusaciones de la Casa Blanca, atribuyéndoles «esencialmente cero pruebas».

Así, Boasberg da por hecho que la denuncia respondía a la estrategia de presiones políticas sobre el banquero para rebajar los tipos de interés. «Una montaña de evidencias sugiere que el Gobierno ha presentado estas demandas para presionar al presidente para que vote por recortar los tipos o dimita», insiste el magistrado. Según el juez, de hecho, el tribunal no ha encontrado ningún fundamento en las denuncias que ha lanzado el Departamento de Justicia sobre el presidente de la Fed. «Las justificaciones son tan débiles e insustanciales que el tribunal solo puede concluir que responden a un pretexto», sentencia Boasberg en su dictamen.

La decisión judicial abre aún más las heridas que había causado Trump en el seno de su partido por los ataques sobre la Fed. El senador republicano por Carolina del Norte, Thom Tillis, se encontraba entre las voces más poderosas dentro de los conservadores que había estallado contra el gobierno federal. Tillis había llegado a amenazar a Trump con votar contra el nombramiento de su candidato a presidir la Fed, Kevin Warsh, con causas abiertas contra Powell. Warsh, cabe recordar, debería tomar el testigo al frente de la Reserva el próximo mes de mayo, cuando finaliza el mandato del actual dirigente. Una vez se ha anunciado la resolución del juez, el senador la ha celebrado, y ha argumentado que «confirma que la investigación criminal era débil y frívola, nada más que un ataque sobre la independencia de la Reserva Federal». «Todos sabemos cómo acabará esto, y la oficina del Fiscal General debería evitar quedar aún más en evidencia y dejarlo correr»; ha postilado.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en las obras de reforma de la sede de la Reserva / EP
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en las obras de reforma de la sede de la Reserva / EP

Una batalla sin precedentes

La denuncia contra Powell fue la última herramienta de Trump para intentar impulsar una rebaja de tipos de interés sin fundamento técnico. El presidente estadounidense invirtió buena parte del 2025, desde su toma de posesión, en presionar a Powell y su equipo para flexibilizar la política monetaria y facilitar el acceso de los ciudadanos a crédito barato, una ficción de estabilidad económica de consumo rápido mientras aplicaba su programa arancelario.

Una vez se hizo pública la demanda, Powell emitió una respuesta sin precedentes desde la oficina de su agencia federal: en un comunicado en formato vídeo, aún disponible en la web del banco central, el presidente menospreció el procedimiento judicial: «la amenaza no tiene nada que ver con mi testimonio ni con la renovación de los edificios de la Fed. Es una consecuencia de la decisión de establecer los tipos de interés con la voluntad de servir al público, en lugar de las preferencias del Presidente». Dos meses después, un tribunal federal ha probado que Powell, ya cerca del final de su mandato, tenía razón.

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