Las instituciones económicas globales se apresuran a buscar la cuadratura del círculo tras la guerra en Irán. El choque económico global provocado por la crisis petrolera que ha salido del conflicto ya parece una certeza, y el encuentro del Banco Mundial previsto en Nueva York la próxima semana se plantea como un punto de encuentro para hacer frente a la potencial crisis económica. Así lo ha revelado la directora general del Fondo Monetario Internacional, la economista búlgara Kristalina Georgieva, quien ha alertado en su discurso previo a las jornadas que incluso «en el escenario más optimista», el mundo saldrá de esta crisis económicamente tocado. «Rebajamos las previsiones de crecimiento por el daño a infraestructuras, la ruptura de cadenas de suministro y la pérdida de confianza en el mercado», ha alertado la experta.
De esta manera, para Georgieva, se ha alcanzado el peor territorio previsto por los analistas a principios de la guerra. Tras un mes y medio, la ofensiva norteamericana e israelí sobre Teherán y sus infraestructuras críticas ha provocado «choques de suministro severos» que superan incluso el alcance de las bombas. Sobre estos cálculos, el FMI ya ha avanzado que empeorará sustancialmente las perspectivas económicas en el World Economic Outlook previsto para la primavera. La directora gerente no ha ofrecido un dato de crecimiento cerrado, pero ha dejado entrever que quedará lejos del 3,3% que marcaba el éxito internacional de cara al 2026. «El hecho es que no sabemos qué pasará en el futuro, ni el tránsito por el estrecho de Ormuz y, de hecho, la recuperación del tráfico aéreo en la región», ha remarcado la experta; advirtiendo que la guerra puede resentir las economías del Golfo mucho más de lo que se esperaba. «El mundo no puede esperar ir a la guerra y que no haya dolores económicos», ha postilado.

Elevando el costo del dinero
Para Georgieva, la situación internacional ya no deja espacio para ser reparada a corto plazo. De hecho, ha dirigido la parte más propositiva de su mensaje a los gobiernos estatales. «Pongan su casa en orden. Aseguren la resiliencia», ha ordenado la economista búlgara, sugiriendo que el golpe está asegurado. Entre las herramientas necesarias para aguantar el golpe, ha asegurado, está la política monetaria. Para la directora gerente, los bancos centrales deben «elevar rápidamente los tipos de interés de acuerdo con las nuevas expectativas de inflación». A pesar de que contradicen a los expertos, la mayoría de líderes macroeconómicos del planeta defienden una hoja de ruta de encarecimiento del precio del crédito. No será hasta el próximo día 17 de abril que el Banco Central Europeo enviará las actas de su última reunión, y se podrá comprobar el sentimiento que impera entre los gobernadores.



