Pocos creen más que los mercados de renta variable la tregua entre Estados Unidos e Irán. Desde el pasado martes, la primera sesión después de que la Casa Blanca aceptase los términos del alto el fuego provisional con Irán, las principales bolsas europeas han cerrado la sesión del viernes -y, con ella, una semana de volatilidad extrema- con alzas moderadas. El Ibex-35, de hecho, ha vuelto a superar los 18.000 puntos, y encadena desde el puente de Semana Santa un incremento de la cotización general de más del 3%. Al igual que el selectivo español, que ha crecido un 0,5% diario justo antes del fin de semana, el resto de los mercados europeos han protagonizado recuperaciones modestas, de menos de un punto, a la espera de buenas noticias para el fin de semana. El sábado, representantes de la administración Trump se reunirán con el gobierno de Mojtaba Jameneí para explorar una tregua frágil, de equilibrios precarios, y asediada por las bombas israelíes.
Los mercados europeos y los inversores petroleros, pues, conservan la esperanza de que las conversaciones de paz sean fructíferas; y, a raíz de ello, dejar atrás la crisis petrolera. Cabe decir que las principales instituciones económicas internacionales ya han rebajado esta euforia: la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, advirtió el jueves desde Nueva York que la tensión energética se mantendrá más allá del conflicto, y que tomará tiempo que el sector se recupere por el estado de refinerías, cadenas de suministro e infraestructuras estratégicas vinculadas al crudo. A pesar de ello, el barril Brent ha registrado un incremento ligero, poco más del 1,2%, y se mantiene por debajo de los 100 dólares.
La composición de la mejora del viernes explica la historia de un mercado que confía en el fin de la guerra. En el Ibex, las únicas damnificadas del día son las energéticas. La que más, Repsol, más ligada a los movimientos del Brent que las competidoras, que cae un 5,7%, hasta los 21,6 euros por acción. También pierde fuelle Iberdrola, que se deja cerca de un 0,8%; así como Solaria, que cae un 3,7%. Naturgy y Endesa se salvan de la debacle, y cierran la jornada en verde, con un +1,27 y un +0,2%, respectivamente. También cuenta entre los valores que han perdido la confianza inversora Indra; que, como el resto del sector de la defensa, no tiene nada que ganar de la paz en Oriente Medio. Sobre la firma española pesa también la reactivación de las conversaciones para la fusión con EM&E, la firma de su expresidente, Ángel Escribano, decapitado la semana pasada por el gobierno español precisamente por el conflicto de intereses que abría la operación.
En contraste, entre los ganadores figuran los sectores más procíclicos, como la banca; así como aquellos que más se beneficiarían de una normalización del comercio internacional, especialmente la industria. La siderúrgica Arcelormittal salta más de un 2,5%; mientras que su competidora Acerinox se infla un 1,6% este viernes. Entre las entidades de crédito, destaca el alza del BBVA, cercana al 2,6%. También gana por encima de la media el Santander (+1,62%), lo que revela que los inversores confían en que las posiciones internacionales se recuperarán en las próximas semanas. El Sabadell (1,1%) y Caixabank (1,2%) crecen a ritmo más lento, ya que la recuperación no se prevé tan intensa para la economía del Estado español. Cabe decir que, con el favor a los bancos internacionalizados, los accionistas han ignorado los signos de espiral inflacionista en Estados Unidos. Con el IPC al 3,3% en el país, la Reserva Federal podría acercarse a una nueva subida de tipos de interés; y un crédito caro podría lastrar también mercados muy vinculados al norteamericano, como el mexicano, donde el Banco de Bilbao concentra la mayoría de su negocio.

La gasolina no se calma
El impulso en la bolsa va de la mano de las cifras petroleras, que se han mantenido estables los últimos días tras semanas de sacudidas. El petróleo Brent se ha encarecido menos de un 1% este viernes, y mantiene precios muy lejanos de los máximos de los peores momentos de la guerra, con unos 97 dólares asumibles para el mercado. El West Texas Intermediate estadounidense se mueve en la misma línea, y roza los 99 dólares, una subida de siete décimas respecto del jueves. Aun así, los carburantes buscan resguardarse, y rechazan trasladar a precios esta normalización hasta que no se consolide.
De hecho, el diésel roza en algunas estaciones de servicio sus máximos en el Estado, con algunos monolitos por encima de los 2 euros el litro. La gasolina, cabe decir, está más contenida, y los dispensadores más caros la ofrecen a 1,7 euros el litro, lejos de los 1,2 euros registrados antes del conflicto. La rebaja del IVA a los hidrocarburos impuesta por el gobierno español, pues, no ha servido para apaciguar un sector de la gasolina que busca desesperadamente la estabilidad tras mes y medio de volatilidad sin precedentes.




