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La economía catalana esquiva las incertidumbres y crece un 2,9%

La economía catalana continúa demostrando una capacidad de resistencia notable en un contexto internacional condicionado por la persistencia de las tensiones geopolíticas y la incertidumbre sobre la evolución de los mercados exteriores. Según la estimación avanzada hecha pública por el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat), el PIB del país ha experimentado un incremento del 2,9% en tasa interanual durante el tercer trimestre del año. Este dato reafirma la trayectoria de solidez que ha definido todo el ejercicio actual, situando el avance de la actividad en registros prácticamente idénticos a los contabilizados entre enero y junio.

Si se analiza la evolución con perspectiva histórica, el resultado obtenido hasta septiembre certifica una aceleración progresiva del ritmo de crecimiento. El 2,9% actual mejora de manera clara el comportamiento registrado en el mismo período del año pasado, cuando la tasa interanual se situó en el 2,4%, lo que supone una ganancia de medio punto porcentual en la velocidad de expansión del tejido productivo. La diferencia es aún más acentuada cuando se compara con el tercer trimestre de 2023, un ejercicio en el que el avance de la actividad había caído hasta el 2,1% en pleno proceso de absorción de la pérdida de poder adquisitivo y del aumento de las tasas de interés. El escenario actual confirma, por tanto, que la economía del país no solo ha esquivado la amenaza de estancamiento que afecta a otras potencias del continente europeo, sino que se encuentra en un momento de madurez expansiva superior al de años anteriores.

Un camarero en un restaurante barcelonés / EP
Un camarero en un restaurante barcelonés / EP

El sector terciario y la demanda interna sostienen el pulso del tejido productivo

El principal responsable de mantener elevado el velocímetro de la economía vuelve a ser el sector servicios, que actúa como auténtico tractor del PIB gracias al buen comportamiento de las actividades vinculadas al turismo, la hostelería y el comercio, así como al desarrollo sostenido de los servicios de valor añadido y las tecnologías de la información. Este dinamismo del sector terciario ha permitido compensar la evolución más irregular de la actividad industrial, donde conviven ramas tradicionales con ciertas dificultades de adaptación a la demanda global con subsectores altamente competitivos, como el farmacéutico y el químico, que mantienen una aportación claramente positiva al balance agregado. Paralelamente, la construcción ha mantenido un ritmo de actividad estable, favorecida por la ejecución de obra pública y la demanda residencial.

Por el lado de la demanda, el gasto de los hogares continúa ofreciendo muestras de firmeza y se consolida como un pilar central de este crecimiento. La contención de la inflación respecto a los picos de años anteriores y la resistencia del mercado laboral han permitido una cierta recuperación de la capacidad de gasto de las familias, lo cual alimenta el circuito económico interno. Aun así, los analistas invitan a mantener la prudencia de cara al cierre del ejercicio, dado que la evolución de la inversión empresarial continúa muy condicionada por los costos de financiación y la ralentización de algunos de los principales socios comerciales europeos de Cataluña. El Idescat terminará de detallar el impacto exacto de cada componente de la oferta y la demanda con la publicación de la contabilidad trimestral completa en las próximas semanas.

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