El programa económico del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha infundido miedo a los dirigentes comerciales de todo el planeta. La relación de Washington con la mayoría de sus socios pende de un hilo, erosionada por el comportamiento cada vez más errático de sus élites y, en pleno estallido energético y bursátil impulsado por una guerra en Oriente Medio sin objetivos claros ni calendario definido, los mandatarios europeos corren a buscar nuevas alianzas que permitan, poco a poco, dejar atrás la dependencia económica que los norteamericanos habían impuesto a los 27 en las últimas décadas. Después de cerrar acuerdos comerciales con India, Chile o -aún inmerso en la polémica- el Mercosur, la Comisión Europea ha anunciado este martes que ha culminado un entendimiento con Australia, cuyas negociaciones se han alargado durante casi una década. Ante las sacudidas trumpistas, la presidenta Ursula Von der Leyen ha valorado las «estructuras a largo plazo y fundamentadas en la confianza» que se construirán sobre la base de este acuerdo, que busca fortalecer los lazos económicos con una región tan lejana como es la indopacífica, así como asegurar rutas libres de barreras legales para productos tan relevantes como las tierras raras, ausentes del suelo europeo con la poco operativa excepción de Ucrania. Cataluña no figura entre los grandes hubs de movimiento comercial hacia Australia, pero la cifra de negocio de las empresas del Principado en el país oceánico no es despreciable: en 2024, cuando se produjo el mayor acercamiento entre ambos tejidos empresariales, se cerró con unas ventas transfronterizas de más de 540 millones de euros. En 2025, según los datos del Ministerio de Economía, la escalada sufrió una cierta desaceleración, de poco menos de 100 millones; pero Bruselas espera que el pacto ayude a reactivarla en aquellos segmentos productivos que hayan quedado dañados por el mal ambiente internacional, desde la maquinaria hasta la farmacia, la perfumería o algunos eslabones de la cadena de valor alimentaria.
En 2025, de acuerdo con las cifras del Idescat, Cataluña exportó a Australia productos y servicios por valor de unos 452 millones de euros, un retroceso del 16,5%, aproximadamente, respecto al año anterior. El crecimiento al que aspira Bruselas, sin embargo, más que duplicaría la caída: según las autoridades comunitarias, la eliminación de la práctica totalidad de los aranceles entre los dos países que consta en el pacto de libre comercio debería permitir elevar un 33% los flujos de venta en la próxima década. De acuerdo con los cálculos efectuados por la agencia France Press, el ahorro con la caída de las tarifas -del 5%, aproximadamente, a través del mercado- se elevaría por encima de los 1.000 millones de euros al año para las empresas comunitarias.
Además, entre los sectores más prioritarios para la CE -aquellos para los cuales los aranceles quedarán completamente eliminados a partir del primer día de vigencia del pacto- hay algunos de los más activos desde Cataluña. De hecho, de acuerdo con los datos de Acció, la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat, coinciden al pie de la letra: la maquinaria industrial, los vehículos de combustión y su industria auxiliar y el sector químico, todos ellos tradicionales motores de la actividad exterior de las compañías catalanas. Se trata, según los cálculos de la agencia -elaborados sobre los datos de 2024- de los tres primeros en cuota de mercado catalana, con un 21,6%, un 12,4% y más de un 34%, respectivamente, del total del negocio del Principado con compradores australianos.
La química manda
Dentro de la química, la carpeta que más interesa a las empresas catalanas es la de la belleza. De acuerdo con los datos de exportaciones del Idescat consultados por Món Economia, la perfumería y las aguas de tocador fueron los productos que más aportaron a la balanza exportadora del país hacia Australia en 2025, con una facturación de 96 millones de euros. Se trata, además, de uno de los únicos bloques de productos que logró crecer respecto a 2024, con más de tres millones de euros por encima de la cifra del curso anterior (cerca de los 93 millones). A este monto se deben añadir otros productos de belleza e higiene, que aportaron cerca de 20 millones de euros de negocio. Protagoniza esta tendencia el gigante del cuidado personal Puig, que registró un crecimiento de más de 75 millones de euros en la región Asia-Pacífico -que incluye Australia- en 2025, de acuerdo con sus cuentas anuales.

También dentro de este sector, pero aterrizando en la potente industria farmacéutica del Principado, destaca el negocio alcanzado en el ámbito de los medicamentos dosificados; menor que en los aceites esenciales y las colonias, pero con un crecimiento mucho más explosivo año tras año: de acuerdo con el Instituto estadístico, los ingresos en este segmento se dispararon hasta rozar los 69 millones de euros, más del doble que en 2024 (poco más de 30 millones de euros). Otra rama de la farmacia que rindió a buen ritmo el año pasado fue la sangre y sus derivados -como sueros o vacunas-, con más de 26 millones de euros de negocio. La buena salud del sector del plasma, sin embargo, no impidió un retroceso cercano a los seis millones de euros año tras año. La relevancia de esta partida corresponde a la competencia entre las dos empresas más importantes del mundo de los hemoderivados: Grifols, catalana con una filial en Australia; y CSL Behring, australiana con una filial en Cataluña.
Recuperar la maquinaria
Según los cálculos de la Comisión, la maquinaria industrial concentra la cifra exportadora más elevada de todas las partidas de ingreso generadas en Australia: unos 13.000 millones de euros, aproximadamente uno de cada siete euros comunitarios facturados en el país oceánico. No es extraño, pues, que Bruselas haya priorizado la vía libre a esta industria para circular entre las dos regiones; un movimiento que favorece a Cataluña, al menos para revertir el declive registrado en 2025. La partida de máquinas, en el momento de mayor efervescencia de la relación comercial -el año 2023- rozó los 56 millones de euros, pero ha ido retrocediendo desde entonces, y en 2025 se quedó en torno a los 35 millones de acuerdo con el Idescat. También se ha perdido dinamismo en el ámbito de los productos intermedios para las herramientas industriales, que quedaron cerca de los 25 millones de euros en 2023 y se quedaron en poco más de 22 millones si se observan los datos del último curso. Por lo tanto, el impulso del tratado comercial debería servir para recuperar la buena dinámica que se generó después de la pandemia.
Finalmente, como explicó a finales del año pasado el conseller de Empresa y Trabajo de la Generalitat, Miquel Sàmper, Cataluña buscará posicionarse mejor en el comercio alimentario con Australia. La Comisión, de hecho, destaca varios productos que se beneficiarán del nuevo acuerdo comercial, como los quesos o los vinos, que disfrutarán de ahorros millonarios al cruzar la frontera australiana. En total, la alimentación catalana facturó cerca de 30 millones de euros en 2025, en línea con el negocio registrado en 2024; si bien, como en el caso de la maquinaria, el sector busca recuperar el ritmo de años anteriores: en 2022, se superaron los 51 millones de euros; mientras que en 2023 se mantuvo por encima de los 44 millones facturados. En este ámbito, destacan las ventas de aceite de oliva, que han rondado los 13 millones de euros los dos últimos cursos; así como los dulces, también con negocios de entre tres y cuatro millones de euros. Los alimentos que destaca Bruselas, sin embargo, tienen más campo para avanzar: tanto los derivados lácteos como la viña facturaron en 2025 poco más de un millón de euros.
Todo ello, cabe decir, queda sujeto a la aprobación definitiva de todos los países miembros de la UE, dado que el tratado también incluye cláusulas de defensa y seguridad que no caen bajo la competencia directa de la Comisión. A diferencia del acuerdo del Mercosur, los volúmenes de importación son mucho más limitados, y, por tanto, los sectores tradicionalmente más vulnerables de las economías locales -como la agricultura- tendrán menos problemas para aceptarlo. A la espera de la entrada en vigor de las nuevas alianzas económicas, pues, el Principado tendrá nuevas oportunidades para crecer fuera de sus fronteras en los próximos años.


