La crisis ferroviaria volvió a afectar el transporte de mercancías, un sector igualmente afectado aunque de forma menos visible que el servicio de Rodalies. El túnel de Rubí, clave para el paso de mercancías, cerró del 24 de enero al 5 de febrero para corregir algunas cuestiones clave de su deterioro y volverá a cerrarse, ahora durante siete semanas, para trabajar en la infraestructura. El nuevo corte comienza la noche de viernes a sábado.
El túnel de la Rovira se construyó en los años ochenta y permite el paso de casi todas las mercancías que salen de las terminales de Can Tunis y del Puerto de Barcelona hacia el resto de Europa. La idea es que el paso de mercancías consideradas peligrosas no tenga que atravesar algunas áreas de Barcelona, pero la infraestructura está deteriorada y necesita una reforma. Después de las primeras intervenciones, motivadas por las revisiones posteriores al accidente de Gelida, el túnel ha funcionado a medio gas. Solo durante 12 horas al día —el resto han sido dedicadas a las obras de mejora— y sin pasajeros de Rodalies.

Alternativas costosas
Desde Adif justifican estas afectaciones por «motivos de seguridad» y apuntan que las mercancías tienen alternativas para llegar a Europa, aunque deberán desviarse hacia Lleida y Sant Vicenç de Calders para poder tomar el corredor mediterráneo. La otra alternativa es ir hacia la estación intermodal de la Llagosta por carretera y allí volver a hacer uso del servicio ferroviario.
Desde la oposición, la diputada de Junts en el Parlamento Judith Toronjo ha anunciado que su grupo registrará una serie de preguntas al Gobierno para conocer el impacto económico que tendrá el corte del túnel de Rubí durante estas siete semanas. En este sentido, las patronales empresariales del país ya han alertado del agujero económico que estas afectaciones pueden comportar a las empresas catalanas. Mientras tanto, se está a la espera de poder iniciar unas obras más exhaustivas, que todavía se tienen que licitar, y atacarán los trabajos más estructurales. Desde Adif mantienen que esta nueva fase sí será compatible con la circulación de trenes.
Afectaciones en Rodalies
Más allá de trenes comerciales, por este paso también circulan los trenes de la línea R7 y R8 de Rodalies, aunque desde finales de enero el servicio está parado. Entre Rubí y Martorell el servicio se hace por carretera. La red ferroviaria catalana tiene más de 230 túneles, algunos de ellos construidos hacia 1880 y con problemas estructurales. Más allá del caso de Rubí, la circulación también está afectada en los túneles del Garraf, en una situación similar. Afecta a los usuarios de Rodalies del R2 Sur, una de las líneas más afectadas por los problemas de la red.
