La economía catalana creció un 3% interanual durante el segundo trimestre de 2026, según la estimación avanzada publicada este jueves por el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat). La cifra representa una décima más que en el primer trimestre del año, cuando el incremento del producto interior bruto (PIB) fue del 2,9%, y confirma la capacidad de la economía catalana para mantener un ritmo de crecimiento superior al de las principales economías de la Unión Europea.
En un contexto internacional marcado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, la incertidumbre comercial y la moderación de la actividad económica en Europa, Cataluña continúa mostrando una evolución más favorable que la mayoría de sus vecinos. El crecimiento del 3% supera ampliamente los registros que presentan habitualmente las grandes economías europeas, como Alemania, Francia o Italia, inmersas en una fase de expansión mucho más moderada y, en algunos casos, cercana al estancamiento.
El dato también consolida a Cataluña entre los territorios con mejor comportamiento económico de su entorno. A pesar de la progresiva normalización tras los fuertes crecimientos registrados durante la recuperación pospandemia, la actividad económica mantiene una notable solidez. En 2025, el PIB catalán creció un 2,7%, después de haber aumentado un 3,6% en 2024, una evolución que sitúa a la economía catalana claramente por encima de la media europea en los últimos ejercicios.

Detrás de este dinamismo está especialmente el buen comportamiento del sector servicios, que continúa actuando como principal motor de la economía catalana gracias al peso del turismo, el comercio y los servicios empresariales. También destaca la contribución de la construcción, impulsada por la actividad inmobiliaria y las inversiones en infraestructuras, mientras que la industria mantiene una evolución positiva pero más contenida, condicionada por la debilidad de la demanda en algunos mercados europeos.
El mercado laboral continúa siendo otro de los grandes soportes del crecimiento. Cataluña mantiene niveles de empleo históricamente elevados y una evolución favorable de la afiliación a la Seguridad Social, factores que contribuyen a sostener el consumo de los hogares y la demanda interna a pesar de la persistencia de la inflación en determinados sectores. Los datos del segundo trimestre llegan después de que diversos organismos revisaran a la baja sus previsiones económicas por el impacto de la inestabilidad internacional. A pesar de estos riesgos, la economía catalana ha demostrado una notable capacidad de resistencia y continúa creciendo a un ritmo superior al de la mayor parte de las economías europeas.
Los próximos meses estarán marcados por la evolución de los precios energéticos, las tensiones geopolíticas y la situación de los principales socios comerciales de Cataluña. A pesar de estas incertidumbres, los datos avanzados del Idescat apuntan que la economía catalana afronta la segunda mitad de 2026 con una base sólida y una trayectoria de crecimiento que la mantiene entre las más dinámicas del continente.
