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El inventor de la web defiende prohibir redes sociales a menores de 16 años

El uso de las redes sociales y la relación de la ciudadanía, especialmente los jóvenes, con los dispositivos digitales centra buena parte de la conversación entre los expertos en el MWC 2026. Después de la esperada charla del actor Aaron Paul, que se declaró «contrario a la relación de dependencia que se establece con los teléfonos»; uno de los pioneros de internet ha alertado de los peligros de las herramientas que se fundamentan en ellas. Tim Berners-Lee, creador de la world wide web, ha alertado este martes que las plataformas sociales se desarrollan «de forma deliberada» con patrones adictivos, que buscan mantener prisioneros a los consumidores de sus ritmos de información y entretenimiento. «Estas partes de la red suponen un problema», ha razonado Berners-Lee; hasta el punto de que ha reivindicado la reciente medida del gobierno australiano de prohibir las redes sociales a los menores de 16 años.

De hecho, ha llegado a asegurar que, una vez implementada, la prohibición generaría poco rechazo entre los jóvenes. En un reciente viaje a Australia, ha recordado durante la jornada, se ha encontrado con niños que no echan de menos el smartphone. Gracias a la regulación, ha argumentado, «algunos de ellos han descubierto que tener un mundo en el que pueden jugar sin móviles con sus amigos es bastante reconfortante».

Imagen de la conversación entre Elon Musk y Donald Trump el pasado lunes en Twitter / EP
Imagen de la conversación entre Elon Musk y Donald Trump el pasado lunes en Twitter / EP

Adicción «deliberada»

Según Berners-Lee, los efectos perniciosos de los algoritmos de las plataformas de contenidos no son una grieta en su funcionamiento; son exactamente su objetivo. A juicio del experto, las estructuras detrás de las principales redes de uso diario, como Instagram o especialmente TikTok, están pensadas para «generar dependencia». En el otro extremo del espectro tecnológico sitúa Pinterest, una red que no incentiva los patrones de consumo que sí generan otros entornos. «Las dos son redes sociales, pero una es mucho más adictiva que la otra. Los desarrolladores eligen, cuando diseñan los sistemas, si los hacen adictivos o no», ha reflexionado. En este sentido, para mantener las garantías democráticas del entorno social sería imprescindible limitar las capacidades de este tipo de algoritmos. «Ir hacia el mundo que queremos implica desactivar los algoritmos adictivos y reprogramar las redes sociales para construir nuevas herramientas para la democracia», ha afirmado.

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