Los Estados Unidos son «un socio comercial de primer orden para Cataluña«, con profundos «lazos históricos de intercambios», ha recordado el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, tras el enfrentamiento entre el presidente español, Pedro Sánchez, y su homólogo estadounidense, Donald Trump. El inquilino de la Casa Blanca ha amenazado con bloquear las relaciones comerciales con el Estado, después de que Sánchez se haya negado a ceder sus bases militares para atacar Irán, y el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, ha acusado a España de “poner en riesgo las vidas de los estadounidenses”. Foment ha expresado su “profunda preocupación” por estos eventos.
«Se debe actuar con prudencia, esperando que la situación no vaya a más y no se concrete este bloqueo anunciado», ha dicho Sánchez Llibre, que ha pedido tranquilidad a los empresarios a pesar de admitir que son momentos “de incertidumbre” para las empresas. Cataluña concentra una cuarta parte (25,2%) del conjunto de exportaciones del Estado a EE. UU.; intercambios por valor de 4.205 millones de euros, según datos de Acción Exterior recogidos por la ACN. El 17,5% de las importaciones del estado estadounidense también llegan a Cataluña. En conjunto, el volumen de negocio entre Cataluña y el país de Donald Trump ascendió el año pasado a 9.239,8 millones de euros, un 8,5% menos que el año 2024. En este sentido, los sectores farmacéutico, de maquinaria y cosmético serían los más perjudicados en el país por una escalada de la guerra comercial.

La de Sánchez Llibre no es la única voz del mundo empresarial o laboral que ha expresado preocupación al respecto. El sindicato CCOO ha pedido blindar los productos básicos ante el incremento del conflicto. “No lo deben pagar los trabajadores”, ha dicho la secretaria general de CCOO de Cataluña, Belén López. La portavoz sindical teme que la escalada de violencia en Oriente Próximo repita crisis económicas pasadas en Europa.
“Estrategia del ‘shock’”
Los expertos en comercio internacional no ven, en cambio, un peligro comercial alto, a pesar de las amenazas, y advierten que la repercusión podría notarse en el turismo o las inversiones. Expertos consultados por la Agència Catalana de Notícies piden analizar las amenazas desde un punto de vista político, pero “no tomarlas literalmente en el ámbito económico”. Así se expresa Carles Méndez, docente de la UOC. “Trump utiliza la estrategia de negociación del ‘shock’”, ha recordado. La práctica es similar a la que motivó un acuerdo arancelario con Bruselas: una “amenaza muy dura” al inicio que abre una negociación y acaba por “echarse atrás o hacerlo de una manera más suave”, detalla Méndez.
Una segunda voz consultada por la agencia catalana, el profesor de Dirección Estratégica de IESE Mike Rosenberg, también pide no tomar al magnate americano “literalmente”, aunque matiza que sí se deben analizar sus declaraciones “seriamente”. “Al final Trump siempre retrocede en sus amenazas”, recuerda.
Un conflicto con el Estado derivaría a la vez en un conflicto comercial con todo el continente, explican estas voces. Este hecho explicaría que Emmanuel Macron o la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, hayan apoyado al presidente español en las últimas horas.
