Pimec ha decidido abandonar Conpymes, la confederación estatal de pequeñas y medianas empresas que contribuyó a fundar en 2021, junto con otras 18 organizaciones. Las entidades han acordado una salida conjunta tras un largo periodo de discrepancias con la dirección de la patronal española, a la que acusan de mantener una gestión «unilateral y antidemocrática» y de alejarse del proyecto colectivo que motivó su participación. La ruptura supone un revés para Conpymes, que, según las organizaciones que han decidido marcharse, perdería cerca del 80% de su representatividad. Las asociaciones denuncian un proceso prolongado de gestión irregular, agravado por el incumplimiento reiterado de los estatutos y del reglamento interno, así como por la vulneración de derechos de los asociados, incluido el derecho a voto.
En un comunicado conjunto, las entidades consideran que la situación es incompatible con una representación empresarial plural y participativa, al servicio de las pequeñas y medianas empresas. También subrayan que la decisión no responde a una discrepancia puntual, sino a un deterioro sostenido de la confianza que ha hecho inviable continuar dentro de la organización.
La salida de Pimec tiene un significado especial por el papel que ha tenido en la creación de Conpymes. La patronal presidida por Antoni Cañete impulsó la confederación en 2021 con el objetivo de reforzar la representación de las pymes en el ámbito estatal y disponer de una alternativa a la hegemonía de la CEOE y su organización vinculada a las pequeñas y medianas empresas, Cepyme.

Un conflicto arrastrado durante meses
Las diferencias entre Pimec y Conpymes se han intensificado durante el último año. Uno de los episodios que deterioró las relaciones fue la misión comercial a Israel encabezada por el presidente de Conpymes, José María Torres, en un momento de tensión diplomática entre los gobiernos español e israelí. La patronal catalana se desmarcó de la iniciativa y defendió que disponía de sus propias estructuras y agenda de relaciones exteriores.
Las discrepancias también se trasladaron al funcionamiento interno de la confederación y a la renovación de sus órganos de dirección. En marzo pasado, Torres se proclamó de nuevo presidente en una asamblea en Madrid a pesar de la oposición de buena parte de las organizaciones integrantes, entre las cuales estaba Pimec. El conflicto terminó profundizando la división entre la presidencia y las entidades que reclamaban cambios en el funcionamiento de la organización.
La ruptura llega, además, en un momento relevante para la representación institucional de las pymes. Pimec y la patronal balear Pimeb han conseguido entrar en el Consejo Económico y Social (CES), una reivindicación que la patronal catalana defendía desde hacía años. Conpymes también aspiraba a ganar peso en estos espacios de participación y defendía su papel como interlocutora estatal de las pequeñas y medianas empresas.
Con la salida conjunta, Pimec y las otras organizaciones cuestionan la continuidad del proyecto de Conpymes en los términos actuales. La crisis abre un interrogante sobre la capacidad de la confederación para mantener la representatividad y ejercer de interlocutora empresarial estatal tras perder una parte sustancial de las entidades que formaban parte de ella.
