El consejero delegado de Seat y Cupra, Markus Haupt, ha querido cerrar la puerta al escenario más temido por los trabajadores de Martorell: la pérdida de actividad y de empleo en la fábrica catalana. En una entrevista con El Periódico, Haupt asegura que “el futuro de Seat está asegurado” y garantiza que no se perderán puestos de trabajo en la compañía. El mensaje llega después de meses de incertidumbre sobre el futuro de la marca Seat dentro del grupo Volkswagen y en plena transformación de la industria del automóvil hacia el vehículo eléctrico.
Seat S.A., que agrupa Seat y Cupra, da empleo directo a unas 13,000 personas y genera unos 100,000 puestos de trabajo indirectos. La dimensión de Martorell explica que cualquier decisión del grupo Volkswagen sobre su estrategia de marcas tenga una traducción industrial que va mucho más allá de la fábrica. Haupt defiende ahora que la prioridad es que la planta trabaje a plena capacidad, porque es con más volumen de producción cuando puede mantener una estructura de costos competitiva.
2.500 vehículos al día en 2030
El objetivo que fija el consejero delegado es que Martorell llegue a 2030 produciendo unos 2,500 vehículos al día. Para lograrlo, la compañía confía especialmente en Cupra, la marca que Volkswagen ha decidido convertir en la gran palanca de crecimiento y sobre la cual recae también buena parte de la apuesta por la electrificación. “La marca que hemos decidido electrificar es Cupra”, ha explicado Haupt, en referencia a los objetivos de reducción de emisiones que debe afrontar el grupo.
Esta apuesta permite entender el nuevo equilibrio dentro de Seat S.A. Cupra, nacida como una derivación deportiva de Seat, se ha convertido progresivamente en una marca con vocación global y con un posicionamiento más cercano al segmento premium. Seat, en cambio, mantiene un perfil más vinculado al mercado generalista y, según Haupt, dispone de una hoja de ruta al menos hasta el final de la década, con actualizaciones de modelos como el Ibiza y el Arona. El futuro de la marca más allá de 2030, sin embargo, continúa sin estar definido.
La incertidumbre se explica en buena parte por el costo de la transición tecnológica. Haupt admite que electrificar ahora toda la gama Seat requeriría una inversión muy elevada para el grupo Volkswagen y para la misma compañía. Por ello, la estrategia pasa por concentrar recursos en Cupra y preservar a la vez la competitividad industrial de Martorell.
El contexto económico de la compañía ofrece, en cualquier caso, algunos elementos de apoyo al mensaje de tranquilidad. Seat y Cupra cerraron el primer semestre de 2026 con un beneficio operativo de 122 millones de euros, 84 millones más que en el mismo periodo del año anterior. El dato llega después de un 2025 en el que la compañía alcanzó un récord histórico de ventas, pero con un beneficio de únicamente un millón de euros, muy por debajo de las expectativas.

La mejora de los resultados refuerza la necesidad de mantener el volumen de producción y de ganar margen en un sector sometido a una fuerte presión de costos. La competencia de los fabricantes chinos, la transición hacia el vehículo eléctrico y la necesidad de reducir emisiones obligan a los grandes grupos automovilísticos europeos a revisar modelos industriales y gamas. En este escenario, Haupt también descarta, al menos por el momento, una entrada del Estado español en el capital de Seat S.A. La posibilidad había estado sobre la mesa en las últimas semanas como una eventual vía para reforzar el compromiso público con una industria considerada estratégica, pero tanto la compañía como el Gobierno español han enfriado esta opción.
Pero el mensaje de Haupt no resuelve todas las incógnitas. Sobre todo porque garantizar el empleo actual no equivale a haber definido el futuro de la marca Seat a largo plazo. La compañía tiene recorrido asegurado durante esta década, pero Volkswagen aún tendrá que decidir cómo encaja Seat en su estrategia de marcas cuando la transformación hacia la electrificación sea mucho más avanzada.
De momento, la hoja de ruta pasa por una combinación clara: Cupra como motor de crecimiento y electrificación, Seat manteniendo su actual gama y Martorell buscando el máximo nivel de actividad. La capacidad de la fábrica catalana para mantener volumen y competitividad será, así, una de las claves para que la promesa de Haupt —que no se perderán puestos de trabajo— se pueda sostener también en los próximos años.
