Los bajistas redoblan su presión sobre Grifols a pesar de la buena tendencia del negocio demostrada en 2025. El fondo británico Kintbury Capital continúa escalando sus posiciones en corto en el capital de la catalana. En concreto, según consta en los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Kintbury elevó el pasado miércoles las acciones en préstamo contra la operativa de Grifols hasta el 1,5% del capital, cinco décimas más que a principios del año, cuando llegaron al 1%. Por su parte, los estadounidenses Millenium, que ejecutaron su último movimiento a mediados de noviembre de 2025, se mantienen en el 0,59%, a tocar del umbral de obligada comunicación al regulador.
Se trata de la posición más elevada en contra de Grifols que ha consolidado nunca Kintbury, un fondo especializado en apuestas bajistas que ya ha guardado capital en corto en compañías como Burberry, BT o Hikma Pharmaceuticals. Se ha mantenido entre las posiciones cortas de la multinacional de hemoderivados desde abril de 2025, cuando entró con un 0,66% de las acciones; y ha ido ampliando su influencia desde el otoño del año pasado. En las últimas semanas, ha aprovechado la mala racha bursátil que ha sufrido la catalana, que ha perdido cerca de un 18% de su valor en bolsa desde el inicio de 2026. Gran parte de este retroceso se concentra en las últimas semanas, a raíz de la publicación de los resultados anuales correspondientes al ejercicio 2025 y, especialmente, al recorte de las perspectivas de la agencia estadounidense Morgan Stanley. Por ahora, los títulos de la farmacéutica se mueven alrededor de los 9,25 euros; cerca de los mínimos del último año, alcanzados entre abril y mayo de 2025, cuando llegó a caer por debajo de los 8 euros. El último valle coincidió, de hecho, con la irrupción de Kintbury, que había ido perdiendo valor en su posición desde entonces.
Cabe recordar que Grifols comunicó sus resultados anuales a finales del pasado febrero, con un beneficio de más de 400 millones de euros, más del doble que el año anterior. Entonces, la compañía registró una cifra de negocio de más de 7.500 millones de euros, cerca de un 5% más en términos interanuales; y un flujo libre de caja de 468 millones de euros. Este último era uno de los datos clave que buscaban los inversores para analizar la capacidad de la firma para devolver el endeudamiento, aún muy elevado. En cuanto al pasivo, la dirección que capitanea Nacho Abia anunció la intención de refinanciar los vencimientos de 2027 para mejorar las condiciones crediticias, y así reducir el gasto financiero. Cabe decir que, en la reunión con analistas posterior, Abia y su director financiero, Rahul Srinavasan, evitaron hacer previsiones respecto a la cifra de negocio de 2026, una sombra que no agradó al mercado. Esto se ha unido con las motivaciones que ha dado Morgan Stanley para retirar sus recomendaciones favorables a Grifols: sus expertos ven una posible sustitución en el mercado de su suplemento para el alfa-1 por un producto de Sanofi. A pesar de esta amenaza, el consenso de precios objetivo de los analistas se mantiene por encima de los 15 euros, un objetivo que indicaría que los títulos de la multinacional estarían infravalorados en más de un 60%.

Protestas de los accionistas
El accionariado de Grifols ha criticado tanto las posiciones en corto como los retrocesos que prevé Morgan Stanley, que consideran ajenos a la realidad de la compañía. La Asociación de Accionistas Minoritarios de Grifols denunció que los analistas estadounidenses «no hablaron con la dirección» antes de hacer públicas las previsiones del mercado para 2026. Cabe decir que la versión de la ejecutiva catalana es que, sin dar detalles, el año entrante habrá un aumento de la facturación, como dejaron entrever en las conversaciones con analistas tras hacer públicos los resultados. En cuanto a las operativas en corto, el presidente de la entidad, Eduardo Breña, hace tiempo que niega que una apuesta contra Grifols tenga «fundamento», y reclama que el regulador bursátil español investigue las intenciones de Kintbury al respecto.
Esta misma semana, de hecho, han enviado una comunicación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores para denunciar «la operativa ilógica, irracional, voluntaria, dirigida y obscena que sufre Grifols»; y han reclamado «medidas urgentes para proteger a los accionistas y la empresa». AMG insta a la CNMV, así, a suspender la cotización de Grifols; o bien a prohibir temporalmente las operativas en corto para que «cierren sus posiciones en un plazo razonable».

