Acelerar el crecimiento internacional de una empresa mediante la compra de marcas consolidadas permite entrar rápidamente en nuevos mercados, ganar cuota e incorporar de golpe el prestigio y la clientela que otras compañías han construido durante años. Hacerlo con éxito no es sencillo, pero algunas empresas catalanas lo han logrado. Puig es uno de los ejemplos más visibles en Cataluña, con un portafolio que incluye nombres como Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier y Byredo. Pero la estrategia va mucho más allá del lujo. Fluidra, Grifols, Europastry y BlueSun también han recurrido a adquisiciones, fusiones o compras de divisiones de negocio para reforzar su presencia internacional.
Las operaciones responden a lógicas diferentes según el sector: desde sumar marcas con una identidad propia hasta incorporar tecnología, capacidad productiva o redes de distribución. El resultado es una expansión que permite a empresas vinculadas a Cataluña ganar dimensión global sin tener que construir desde cero todos los activos necesarios para competir en cada mercado.
Puig, de la empresa familiar al lujo global
Puig es el caso más emblemático de esta fórmula. Fundada en Barcelona en 1914, la empresa ha pasado de ser un negocio familiar de perfumería a convertirse en un grupo internacional de belleza, moda y fragancias con un portafolio de marcas propias y adquiridas. La compañía ha construido esta dimensión global combinando el desarrollo de productos propios con la incorporación de firmas que ya tenían una identidad consolidada. Una de las operaciones decisivas llegó en 1987, cuando Puig adquirió el negocio de Paco Rabanne, incluyendo la moda y los complementos. La incorporación dio al grupo una marca con una personalidad muy definida y proyección internacional, que con los años se convertiría en uno de los pilares de su negocio de fragancias.

En 1995, Puig adquirió la división de moda de la neoyorquina Carolina Herrera, después de haber iniciado el desarrollo de perfumes bajo esta marca en 1988. La operación permitió reforzar una relación que combinaba moda, perfumería y una imagen asociada al lujo. La firma norteamericana se ha consolidado desde entonces como una de las marcas más reconocidas del grupo. Otro paso importante fue la entrada a Jean Paul Gaultier en 2011, cuando Puig adquirió una participación mayoritaria. En 2016, el grupo integró plenamente el negocio de fragancias de la firma francesa. La trayectoria ilustra cómo la expansión no siempre se produce con una única compra: también puede avanzar a través de varias operaciones que amplían progresivamente el control sobre una marca y sus actividades.
La estrategia ha continuado con adquisiciones como las de Penhaligon’s y L’Artisan Parfumeur, en 2015; la participación mayoritaria en Charlotte Tilbury, en 2020; y la entrada en marcas como Byredo, en 2022, y Dr. Barbara Sturm, en 2024. Estas operaciones han ampliado la presencia de Puig en diferentes segmentos, desde la perfumería de nicho hasta el maquillaje y el cuidado de la piel. Después de comenzar a cotizar en la bolsa española en mayo de 2024, el grupo ha reforzado su proyección como actor internacional de la belleza. Su evolución muestra cómo una empresa con origen catalán puede competir globalmente no solo fabricando productos, sino también gestionando marcas con identidades, públicos y mercados propios.
Fluidra: más allá de la piscina
En un sector muy diferente, Fluidra ha seguido una vía similar para reforzar su posición internacional. El grupo, con sede en Sant Cugat del Vallès, está especializado en equipamiento y soluciones para piscinas y wellness. En 2018 culminó la fusión con la norteamericana Zodiac Pool Solutions, una operación que dio lugar a un grupo de mayor dimensión y con un portafolio ampliado de marcas reconocidas en el mercado mundial. La integración sumó al negocio de Fluidra marcas como Zodiac, Polaris y Jandy, con una presencia destacada en equipamientos, limpieza y mantenimiento de piscinas. La operación no fue una compra de marcas aisladas, sino una combinación empresarial que permitió reforzar la capacidad industrial, comercial y tecnológica del grupo.
En el momento de cerrarse la fusión, la compañía combinada preveía unas ventas de aproximadamente 1.300 millones de euros y una plantilla de 5.500 trabajadores, con presencia en más de 45 países. La sede global se mantuvo en territorio catalán, mientras que la operación reforzó el acceso de Fluidra al mercado norteamericano, uno de los más importantes para la industria de la piscina. El caso ejemplifica cómo las fusiones y las adquisiciones pueden acelerar la expansión geográfica de una empresa industrial. En lugar de crecer únicamente con ventas orgánicas, Fluidra ganó escala e integró marcas que ya tenían reconocimiento entre distribuidores y consumidores.
Grifols: adquisiciones para reforzar el negocio de los hemoderivados
En el ámbito de la salud, Grifols ha utilizado las adquisiciones para ampliar su capacidad de producción, el acceso al plasma y la presencia internacional. El grupo con sede en Sant Cugat del Vallès, ha construido parte de su posicionamiento global mediante operaciones que han incorporado empresas y activos estratégicos, más que marcas de consumo. Una de las más relevantes fue la compra de Talecris Biotherapeutics (EE.UU.), anunciada en 2010 y completada en 2011. La operación reforzó la presencia de Grifols en América del Norte y amplió su actividad en medicamentos derivados del plasma. La integración contribuyó a consolidar el grupo como uno de los principales actores internacionales de este mercado. En 2022, Grifols completó la adquisición de Biotest, compañía alemana especializada en hematología e inmunología clínica. La operación amplió el portafolio de productos y reforzó la red europea de centros de plasma del grupo. Grifols pasó a controlar el 96,2% de los derechos de voto de Biotest y a tener el 69,72% de su capital.
A diferencia de Puig, el objetivo principal de estas operaciones no es explotar el valor de una marca frente al consumidor, sino incorporar tecnología, productos, capacidad productiva y acceso a materias primas esenciales para el negocio. Sin embargo, la lógica empresarial es similar: adquirir activos que permitan acelerar el crecimiento y consolidar una posición en mercados internacionales especializados.

Europastry: crecer incorporando capacidad productiva
Europastry, el grupo familiar especializado en pan y bollería congelada, también ha recurrido a las adquisiciones para reforzar su dimensión internacional. La compañía ha combinado la expansión de sus plantas y redes comerciales con operaciones que le permiten ampliar la capacidad productiva y la oferta.
En diciembre de 2022, Europastry completó la compra del negocio de fabricación de productos de bollería congelada de Dawn Foods en Europa, África, Oriente Medio y la región de Asia-Pacífico. La transacción incluyó la planta de producción que Dawn tenía en Steenbergen, Países Bajos, las capacidades de innovación y desarrollo situadas en Evesham, Reino Unido, y las relaciones comerciales con los clientes de estas regiones. Este caso ejemplifica cómo la expansión internacional también puede basarse en la incorporación selectiva de activos industriales y comerciales, sin absorber la compañía vendedora. En un sector en el que la escala, la logística y la innovación son determinantes, incorporar una actividad ya operativa puede acelerar el crecimiento y reducir el tiempo necesario para entrar o consolidarse en nuevos mercados.
BlueSun: marcas de limpieza con proyección europea
El sector de los productos de limpieza ofrece otro ejemplo, con una particularidad: BlueSun está participada por el fondo de inversión PHI Industrial. La empresa ha crecido incorporando marcas consolidadas en mercados europeos y ampliando su actividad industrial.
En marzo de 2024, BlueSun formalizó el acuerdo para adquirir DAZ, una marca británica de detergente para la ropa propiedad de Procter & Gamble, con presencia en Reino Unido e Irlanda. La operación permitió a BlueSun incorporar una marca con una larga trayectoria y reforzar su actividad en el segmento del cuidado de la ropa. En 2025, la compañía dio un nuevo paso con la adquisición del 100% de la empresa alemana Fit GmbH, especializada en productos de limpieza y cuidado personal. Con esta operación, BlueSun amplió su presencia industrial europea y reforzó su portafolio con una marca consolidada en el mercado alemán. La compañía ha articulado el crecimiento combinando marcas propias, marcas adquiridas y acuerdos de fabricación para terceros. Este modelo le permite operar en diferentes mercados con productos adaptados a los hábitos de consumo locales, al tiempo que aprovecha capacidades productivas y comerciales ya existentes.

Una misma estrategia, sectores diferentes
Los casos de Puig, Fluidra, Grifols, Europastry y BlueSun muestran que la expansión empresarial internacional puede adoptar formas muy diferentes. En la perfumería, el valor radica a menudo en la identidad, la reputación y la capacidad de convertir una marca en un activo global. En la industria, la salud o la alimentación, las adquisiciones pueden servir sobre todo para ganar escala, tecnología, red comercial o capacidad productiva.
Tampoco todas las empresas parten de la misma estructura de propiedad ni todas las operaciones tienen el mismo alcance. Puig es un grupo familiar cotizado; Fluidra ha crecido con una gran fusión internacional; Grifols ha incorporado empresas que refuerzan su negocio biomédico; Europastry ha adquirido una división industrial, y BlueSun, participada por PHI Industrial, ha incorporado marcas de consumo y una compañía alemana.
