Barcelona está llena de secretos que no aparecen en las guías turísticas.
Más allá de la Sagrada Familia o el Park Güell, hay rincones donde el tiempo se detiene.
En Olost, en el corazón del Lluçanès, la histórica Fonda Sala combina cocina de caza y producto de campo con una estrella Michelin y un menú de 19 euros.
Una cocina nacida del huerto, la viña y la emoción. En un rincón tranquilo del Alt Penedès, un restaurante discreto está cambiando la manera de entender la cocina local.
Un restaurante que nunca cierra en Barcelona existe y está escondido dentro de un hotel. Con cocina disponible las 24 horas, ofrece platos completos por menos de lo que cuesta un taxi nocturno.
Un bar de toda la vida en la Avenida Diagonal se posiciona entre los mejor valorados de Barcelona gracias a su cocina honesta, precios ajustados y un ambiente que enamora a vecinos y visitantes.
La escapada perfecta no siempre requiere grandes distancias. A menos de dos horas de Barcelona, cuatro masías únicas ofrecen el equilibrio ideal entre comodidad moderna y esencia rural