El otoño en Cataluña tiene un encanto muy especial. Todo adquiere un color cálido y el aire huele a tierra húmeda. Hay un rincón en Girona que nos invita a sentir la naturaleza con la planta de los pies.
Una joya olvidada del Moianès te espera a menos de dos horas de Barcelona. Granera, con menos de 100 habitantes, ofrece naturaleza, historia y silencio en estado puro.
Sant Pere de Ribes no sólo vio nacer a una campeona del mundo.
También conserva entre viñedos y masías la esencia de una Cataluña que se disfruta con los cinco sentidos.