L'escapadeta
Així es el pueblo medieval que hace «volver» a Messi al FC Barcelona: su iglesia, el corazón de esta historia

Messi vuelve a vestir la camiseta blaugrana. Sí, nosotros también quedamos impactados. Esta noticia, un auténtico terremoto, ha hecho saltar todas las alarmas y ha captado la atención de miles.

Pero, como suele ocurrir con las noticias virales, la realidad esconde un giro inesperado. El corazón nos da un salto con estos titulares, esperando un retorno mítico que podría cambiarlo todo.

Antes de desvelar el secreto, entendamos el porqué de esta urgencia informativa. Un nombre como Messi es un imán. Si añadimos un pasado glorioso con el Barça, el cóctel es explosivo. Pero el «regreso» que hoy exploramos va más allá del fútbol.

El gran secreto se ha revelado: Messi no pisa ningún campo. Su «regreso» es un homenaje. Un pueblo diminuto, prácticamente desconocido para muchos, es el nuevo escenario de esta historia imperdible. Hablamos de Masllorenç.

Este pequeño municipio del Baix Penedès, en Tarragona, es ahora el centro de atención. Con solo 573 habitantes, ha decidido honrar el pasado blaugrana del astro argentino. Una peña del pueblo ha pintado un mural espectacular dedicado al jugador.

El gesto, sencillo y lleno de admiración, ha puesto a Masllorenç en el mapa de Cataluña. Un verdadero truco de magia para dar visibilidad a una localidad con un encanto oculto que muchos desconocen.

Masllorenç no es solo el pueblo del mural de Messi. Tiene un pasado medieval fascinante. Conserva los restos de una antigua estructura fortificada, vestigios que nos transportan a otra época. Es, de hecho, un pueblo doble: Masllorenç y Masarbonès.

El origen de ambos se remonta a la época romana. Las excavaciones arqueológicas han demostrado que un asentamiento antiguo existió aquí entre los siglos I y II d.C. Una historia que nos obliga a mirar más allá de la superficie.

El núcleo medieval, sin embargo, está estrechamente ligado al antiguo castillo de Puigtinyós. La población original surgió al amparo de esta fortificación. Eran inicialmente un conjunto de casas pensadas para los pastores, un refugio en tiempos remotos.

Los primeros documentos que mencionan el municipio datan del siglo XIII. En aquel tiempo, su vinculación con el monasterio de Santes Creus era absoluta. Una influencia que marcó su identidad y su crecimiento.

Les Voltes y la iglesia: El corazón medieval

Más allá del mural, Masllorenç tiene un patrimonio impresionante por descubrir. En la parte baja, encontramos las Voltes de Cal Baró, uno de los principales vestigios de su pasado medieval.

El Ayuntamiento mismo sitúa en esta zona los restos de un antiguo núcleo fortificado de la Baja Edad Media. Hoy, de aquellas murallas no queda mucho, pero la esencia es palpable. Un auténtico tesoro arquitectónico.

Es sorprendente cómo pequeñas trazas nos permiten reconstruir la grandeza de un pasado oculto. Una oportunidad única para viajar en el tiempo.

Podemos observar dos arcos diafragmáticos apuntados en el interior de un antiguo sótano. También una ventana con arco de medio punto. Elementos modestos, sí, pero suficientes para evocar las murallas que protegían el municipio con tanta determinación.

Otro punto de interés, sin ninguna duda, es la iglesia de Sant Ramon de Penyafort. Es, probablemente, uno de los edificios más reconocibles de todo Masllorenç. Su campanario, un faro en el paisaje, nos llama a la exploración.

Este templo, como muchos de su época, ha experimentado numerosos cambios. No solo a nivel arquitectónico, sino también en su devoción. En el año 1582 era una capilla dedicada a la Virgen del Rosario.

Fue más tarde cuando se comenzó a venerar a Sant Ramon de Penyafort. Este cambio fue de la mano con las obras del nuevo templo. Un proyecto ambicioso que se prolongó durante buena parte del siglo XVIII.

El edificio fue finalmente bendecido en el año 1780. El resultado es un templo de estilo barroco clasicista, con una planta de cruz latina y una bóveda de cañón. En la cúpula, sobre pechinas, se alza el crucero. Una obra maestra de aquella época.

El campanario adquirió su forma actual en 1855. Está coronado por un ángel de hierro que, desde la restauración de 1977, ha recibido el nombre afectuoso de Llorenç. Un detalle que humaniza el conjunto y lo hace más cercano.

Masarbonès: La Otra Cara del pueblo

El otro atractivo de esta joya oculta se encuentra en su otro núcleo urbano: Masarbonès. Situado a unos 286 metros de altitud, es un conjunto de calles y casas con un encanto particular.

Su origen se remonta a la época de la Reconquista. Aquí se levantó una torre de vigilancia. Esta torre, con el tiempo, acabó integrada en una masía conocida como Cal Martí. Aún hoy se conservan vestigios de aquella etapa.

Con el paso de los siglos, aparecieron otras grandes casas, como Cal Curt y Cal Calbet. El núcleo llegó a tener más de un centenar de habitantes durante el siglo XIX. Una pequeña población que floreció con el esfuerzo y la dedicación de sus habitantes.

También se mantiene en pie una pequeña iglesia dedicada a San Bartolomé, de estilo neoclásico. Esta, junto con sus alrededores, invita a la desconexión total y a disfrutar de la tranquilidad.

El entorno de Masllorenç es un auténtico pulmón verde. Alrededor de Masarbonès aún se pueden encontrar numerosos márgenes y barracas de piedra seca. Estas construcciones, levantadas para adaptar el terreno a las necesidades agrícolas, son un testimonio de la tenacidad de la gente.

La agricultura de secano, con el cultivo de la vid, el olivo y los almendros, ha marcado la economía local durante generaciones. Pero la llegada de la filoxera y la migración a las ciudades estuvieron a punto de «matar» el pueblo.

Visita imprescindible: El reclamo de Messi

Ahora, el mural de Messi es un nuevo atractivo. Una solución ingeniosa para atraer visitantes y dar una nueva vida a este rincón. Quizás, gracias a él, muchos se acercarán a descubrir sus encantos ocultos.

El viaje desde Tarragona es corto, con solo unos 25 minutos. Hay que tomar la autovía A-27 o la carretera N-240 en dirección a Valls. Antes de entrar en la ciudad, se toma el enlace con la C-51 en dirección al Vendrell, hasta encontrar el desvío a Masllorenç.

Desde Barcelona tampoco es mucho. Solo una hora por la autopista AP-7 hasta la salida del Vendrell. Luego, enlazar con la N-240 y llegar a la C-51. Es un trayecto rápido para una escapada perfecta.

Esta es vuestra oportunidad definitiva para descubrir uno de los pueblos más desconocidos pero con más historia de Cataluña. No dejéis que el «retorno» de Messi sea solo un titular. Convertidlo en una experiencia de vida.

Este rincón del mundo, con su historia, su arquitectura y ahora su mural, es una parada obligatoria. ¿Quién sabe? Quizás os enamoréis de este pequeño tesoro y os preguntéis por qué no lo habíais visitado antes.

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