A solo media hora de Barcelona existe un castillo que no responde a ninguna norma, estilo ni lógica arquitectónica. Un lugar construido sin planos, guiado únicamente por la pasión de un hombre y la necesidad de guardar todos sus tesoros. Hoy, este espacio medio fantástico, medio decadente, abre sus puertas para que cualquiera pueda adentrarse en él.
Es el Castell de Les Fonts, o Castell dels Records, una fortaleza inacabada y desconcertante situada al sur de Terrassa, que se ha convertido en una de las visitas más curiosas del Vallès Occidental.
Un castillo que comenzó siendo una casa
La historia del castillo comienza a finales de los años sesenta, cuando Jacinto García Mas, conocido como “el Cinto”, comerciante de vino y coleccionista de antigüedades, decide construir una especie de refugio para las piezas que iba adquiriendo.
No había planos, ni proyecto, ni arquitecto. Solo piedras, imaginación y el sueño de un hombre excéntrico. Así creció una estructura laberíntica con torres que no llevan a ninguna parte, escaleras interrumpidas y una sola habitación realmente habitable.

Un interior lleno de secretos y antigüedades únicas
Los pasillos del castillo son un auténtico museo improvisado: esculturas barrocas, vitrinas vinculadas a los condes de Urgell y, según cuentan, incluso piezas atribuidas a Gaudí, como figuras de San Ramón y San Domingo que podrían haber pertenecido a La Pedrera.
Después de décadas cerrado, la viuda de “el Cinto”, Natividad, ha decidido abrirlo parcialmente al público. Se puede visitar los sábados y domingos de 9.00 a 14.00 h, en una experiencia que combina historia, misterio y curiosidad.
Y hay un detalle sorprendente: muchas de las piezas se pueden comprar. Es una oportunidad única para encontrar antigüedades que han estado guardadas aquí durante más de medio siglo.
Una vida marcada por la obsesión… y la polémica
La fascinante historia del castillo también tiene sombras. En 1983, Jacinto García fue detenido por la supuesta posesión de obras de arte robadas. Él siempre defendió que había comprado un lote sin conocer su origen. Después de seis días en prisión y una fianza pagada, quedó en libertad.
Aquella polémica, lejos de borrar su legado, ha contribuido a envolver el castillo en un aura aún más enigmática.
Cómo llegar al castillo
- En coche: 30 minutos desde Barcelona por la C-58.
- En tren: 40 minutos desde Plaça Catalunya hasta la estación de Les Fonts, situada a pocos metros del recinto.
Una escapada sorprendente de fin de semana
El Castell de Les Fonts no es un monumento convencional. Es una obra obsesiva, personal, cargada de historias e imperfecciones. Una visita ideal para quienes buscan experiencias diferentes y espacios que cuentan más de lo que muestran.
Si te atraen los lugares misteriosos y el arte con alma, reserva una mañana y déjate sorprender por esta fortaleza fuera de tiempo. Quizás incluso encuentres una pieza que quieras llevarte a casa, un recuerdo tan único como el propio castillo.



