Queda poco más de una semana para que se celebren las elecciones generales del 26-J, y ya han saltado todas las alarmas en el PSOE. Las encuestas no son nada favorables, los sitúan en la tercera posición por detrás de Podemos. Un resultado fatal si tenemos en cuenta que el pasado 20-D los socialistas ya obtuvieron el peor resultado de su historia. El debate a cuatro del pasado lunes no ayudó a mejorar las expectativas de voto. Además, a esto se le suma la gran rivalidad entre el secretario general Pedro Sánchez y la presidenta Andaluza, Susana Díaz, el desastre es absoluto.

Ahora, la consigna es clara. Díaz tiene que guardar las diferencias y cerrar filas con Pedro Sánchez para evitar una hecatombe en las urnas y así evitar que el PSOE se sitúe en una situación muy delicada. Y ya lo están intentando, pero el problema es que después de tantos meses de mensajes y acusaciones cruzadas ha dejado poco espacio para la credibilidad.

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