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El museo más grande de lápidas romanas del mundo en Francia: «Reconstruye el pasado de las urbes más importantes de las Galias»

Imagina una de las ciudades romanas más importantes de la Galia. Piensa en ágoras, anfiteatros y templos colosales, pero no encuentras casi nada en pie. ¿Qué pasó con esa grandeza perdida?

Narbona, la antigua Narbo Martius, fue la primera colonia romana fuera de Italia y capital de la Galia Narbonense. Su pasado es una pieza clave para entender el Imperio Romano. (Nosotros tampoco lo sabíamos, y es apasionante).

Durante siglos, sus monumentos cayeron bajo el pico de la historia, con sus lápidas y fragmentos reutilizados para construir nuevos edificios. Esta solución temporal ocultó un legado incalculable. Pero ahora, un proyecto faraónico lo ha sacado a la luz.

La revelación es el Narbo Via, el museo más grande de lápidas romanas del mundo. Una infraestructura colosal que reconstruye el pasado de las urbes más importantes de las Galias, como prometía el titular. Es el centro neurálgico para desenterrar nuestra historia.

Este museo, diseñado por el estudio Foster + Partners, abrió sus puertas en mayo de 2021. No es un museo cualquiera; es una experiencia inmersiva de 8.000 m² que te sumerge en la antigua Roma. (Y te prometemos que vale la pena).

El edificio se inspiró en la arquitectura de las villas romanas, con paredes de hormigón estratificado. Este diseño es un homenaje a las capas de historia que se han ido acumulando en la ciudad, como un pastel con siglos de secretos.

Pero el verdadero secreto, el que detiene el corazón, es su gran muro de lápidas. Una obra de arte y de ingeniería que desafía cualquier previsión. Contiene más de 1.300 fragmentos que fueron rescatados de las antiguas murallas de la ciudad.

La historia no se pierde, solo se esconde. Y ahora, nosotros tenemos la clave para descubrirla.

Estos fragmentos, sobre todo lápidas funerarias, fueron guardados en la iglesia de Notre-Dame de Lamourguier antes de encontrar su hogar definitivo. Ahora, son el corazón de una experiencia cultural sin precedentes.

El museo no solo expone; también investiga. Desde la entrada, un gigantesco mapa multimedia explica la historia de Narbo Martius. Fue fundada en el año 118 a.C. y creció gracias a su posición estratégica como nudo de comunicaciones y puerto.

La joya de la corona es, sin duda, el gran muro de lápidas. Se despliega un entramado metálico que aloja 760 bloques, de media tonelada cada uno. Están distribuidos en una cuadrícula de 76 metros de largo por 10 de altura. Es un collage inmenso de piedras.

Aquí verás inscripciones donde se adivinan figuras. Una medusa, un rostro o flores claramente esculpidas. Es un testimonio silencioso del pasado, cada lápida es una ventana a una vida antigua. (Es como mirar a través del tiempo).

El muro es una muestra de la innovación del museo. Detrás, hay un transelevador que puede mover las piezas a petición de los expertos. Esto difumina la frontera entre exhibición e investigación. (Nos sorprendió descubrir que se inspiraban en los almacenes de Amazon!).

La visita no se detiene aquí. Continúa con un recorrido cronológico por la historia romana de Narbona. Podrás conocer sus orígenes, el urbanismo y cómo se organizaba la sociedad. También cómo se divertían, rezaban o comerciaban, como demuestran las numerosas ánforas.

Uno de los tesoros es el espléndido mosaico que representa a Baco. Fue encontrado en la villa romana de Clos de la Lombarde y está rodeado de una valiosa colección de pinturas. La gran variedad de colores evidenciaba que pertenecía a una familia de gran poder económico. (Los pigmentos eran un artículo carísimo).

Las nuevas tecnologías son otro punto fuerte. Una sala proyecta reconstrucciones en 3D del Capitolio, que fue el templo más grande de las Galias romanas. Sus cimientos se encontraron bajo un colegio, un descubrimiento increíble. (Un pequeño trozo del pasado bajo el presente).

Otros espacios digitales permiten conocer la evolución del urbanismo de Narbona, los barcos y las técnicas de navegación. También, cómo evolucionó el sistema portuario de Narbo Martius, un punto estratégico fundamental para el Imperio.

Cuando el arte moderno dialoga con la antigüedad

Pero hay un detalle que desconcierta a los visitantes. Entre los bloques del muro lapidario y al lado de esculturas, hay una docena de figuras de colores, de estética oriental. Sus vivos colores contrastan con el monocromatismo de las piedras romanas. (Una revolución visual inesperada).

Son figuras legendarias creadas por la artista chino-francesa Jiang Qiong Er. Forman parte de la exposición temporal Le Souffle du Temps (El aliento del tiempo). Esta exposición crea un puente artístico entre China y Narbona.

Estas figuras representan valores como la igualdad, la sabiduría, la exploración, la libertad y la paz. Una conexión profunda entre culturas y épocas. (Es la prueba de que la historia y el arte siempre encuentran maneras de hablar).

Por si no fuera suficiente, unas telas gigantes en las paredes exteriores muestran caracteres del sistema nüshu. Este sistema fue desarrollado por mujeres a mediados del siglo XIX a quienes se les limitaba el acceso a la educación. Un mensaje potente de resiliencia.

La muestra de Jiang Qiong Er es una oportunidad única para ver cómo el arte contemporáneo puede dialogar con la antigüedad. Añade una capa de modernidad a la ya de por sí impactante colección romana. Pero Le Souffle du Temps es una exposición temporal.

Cómo llegar y no perderte nada

Esta exposición única solo se puede disfrutar hasta el 3 de enero. Si te interesa ver esta fusión de culturas, el tiempo se agota. (¡No te quedes con las ganas de vivirlo!).

Llegar a Narbona es sorprendentemente fácil. Los AVE de Renfe conectan Narbona con Madrid y Barcelona. Desde Barcelona, hay dos frecuencias diarias, con un trayecto de poco más de dos horas. Los precios por trayecto desde Barcelona comienzan a partir de 49 €. Desde Madrid, hay un servicio diario a partir de 69 €.

El museo Narbo Via abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. La entrada tiene un precio de 12 €, pero es gratis para los menores de 18 años. Además, puedes combinar la visita con el Horreum o Amphoralis, otros lugares arqueológicos imprescindibles.

Haber leído esto te ha preparado para una aventura cultural sin igual. Ahora ya tienes la información definitiva para no perderte uno de los secretos mejor guardados de la historia romana. (¿Quién sabe qué otras maravillas se esconden cerca?).

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