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Esperanza en la costa de Girona: una esponja marina desafía la polución y prospera en un puerto contaminado

Nuestros puertos, esos espacios vitales que conectan la tierra con el mar, se han convertido demasiado a menudo en verdaderos vertederos subacuáticos. La contaminación silenciosa se acumula año tras año.

Petróleo, metales pesados, plásticos… la lista es larga y preocupante. Muchos ya han perdido la esperanza de ver estas aguas recuperar su vida original.

Una crisis bajo las olas de Girona

Imagina la Costa Brava, con sus calas paradisíacas y su riqueza marina. Pero incluso aquí, el problema de los puertos contaminados es una realidad persistente.

Durante décadas, la suciedad se ha ido aferrando a los fondos marinos, ahogando la vida. Hemos buscado soluciones, a menudo complejas y costosas, sin éxito total.

¿Qué pasaría si la solución, o al menos una parte de ella, fuera más simple? ¿Qué pasaría si viniera de un ser vivo, modesto y discreto, que ya habita en nuestro mar?

La revelación definitiva: una esponja imbatible

Un equipo de científicos del CEAB-CSIC ha destapado un descubrimiento viral. Tras 455 días de observación intensa, han encontrado una esperanza inesperada en la Marina de Palamós, en Girona.

Han puesto a prueba cinco especies de esponjas marinas. Cuatro sucumbieron a la dureza del entorno portuario. Pero una, la Chondrosia reniformis, conocida popularmente como esponja riñón de pollo, ha desafiado todas las previsiones.

Esta criatura ha sobrevivido. Y no solo eso: ha prosperado y se ha reproducido en uno de los ambientes más hostiles que podemos encontrar bajo el agua. (Sí, nosotros también estamos sorprendidos).

El secreto de su resiliencia marina

Este estudio, publicado en la revista Frontiers in Marine Science, es un punto de inflexión. Los investigadores Manuel Maldonado y Carlota Escarré, junto con Ocean Ecostructures, querían identificar especies capaces de soportar la agresión de un trasplante a un puerto.

La Chondrosia reniformis fue recogida en la zona de Blanes y trasladada a Palamós. Allí, el 91.7% de sus ejemplares (22 de 24) sobrevivieron durante todo el seguimiento. Un éxito rotundo.

Pero su historia va más allá de la supervivencia. Esta esponja se reprodujo de forma asexual, generando clones dentro de la misma marina contaminada. Es esta capacidad de establecerse y multiplicarse sin ayuda humana lo que la convierte en una candidata tan prometedora.

¿La clave de esta esponja? Su capacidad sorprendente para moverse lentamente por el fondo marino. Le permite buscar refugio de la contaminación y los depredadores. Es su superpoder oculto.

Los científicos atribuyen su triunfo a una tolerancia excepcional a la mala calidad del agua. Además, tiene una característica única para un animal de este tipo: se puede mover. Sí, un lento reptar por la superficie, buscando las mejores condiciones.

A veces, incluso se divide en dos fragmentos clonales. Es una forma de moverse y reproducirse simultáneamente. Un truco evolutivo sencillo y efectivo.

Además, la Chondrosia reniformis alberga una comunidad densa y diversa de microbios simbióticos. Los investigadores sospechan que estos microorganismos podrían ayudarla a tolerar contaminantes que serían mortales para otras especies. Un auténtico secreto bajo el mar.

Ingenieras del ecosistema: la solución natural

Las esponjas marinas son auténticos filtros vivientes. Hacen circular el agua, capturan bacterias, virus y partículas orgánicas. Incluso retiran metales pesados.

Una sola población puede filtrar miles de litros de agua marina al día. (Imagina el poder de estas heroínas silenciosas). Sus microbios asociados reciclan nutrientes, mejorando el entorno de forma natural.

Sus beneficios van mucho más allá. Añaden relieve al fondo marino, ofreciendo refugio a gusanos, crustáceos y peces jóvenes. Contribuyen a sostener toda la red trófica que las rodea.

Por eso, los expertos las llaman ingenieras del ecosistema. Su papel es imprescindible, especialmente en puertos que acumulan basura, hidrocarburos y sustancias tóxicas.

La renaturalización es el camino

El estudio propone la renaturalización. No se trata de devolver un puerto a su estado prístino, algo poco realista mientras esté en funcionamiento. El objetivo es recuperar parte de su biodiversidad introduciendo especies resistentes que actúen como pioneras.

Una especie autosuficiente como la Chondrosia reniformis ofrece un sistema de filtración viviente que continúa trabajando y reproduciéndose mucho después del trasplante inicial. Sin necesidad de intervención humana constante. Es una solución que puede reducir costos y maximizar el impacto.

Aun así, los investigadores piden prudencia. Es una candidata prometedora, pero no significa que una esponja pueda limpiar un puerto entero por sí sola. Es un primer paso fundamental.

El futuro de nuestros puertos podría ser mucho más verde y vivo de lo que imaginamos. La esperanza emerge de las profundidades, en forma de una humilde esponja marina. La naturaleza siempre tiene un truco bajo la manga, ¿no crees?

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