La Comisión Europea ha anunciado la creación de un grupo de expertos encargado de analizar el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral europeo, en un momento en que las instituciones comunitarias intentan anticipar los efectos de una tecnología que promete ganancias de productividad, pero que también genera inquietud por la posible destrucción de puestos de trabajo.
El organismo reunirá a especialistas en economía, empleo, tecnología y relaciones laborales con el objetivo de evaluar cómo la irrupción de la IA está transformando las profesiones, qué sectores se verán más afectados y qué políticas públicas será necesario impulsar para facilitar la transición. La iniciativa llega mientras diversos estudios alertan que una parte significativa de las tareas administrativas, de gestión de datos o de atención al cliente podrían automatizarse durante la próxima década.

Bruselas sostiene que la inteligencia artificial puede convertirse en un motor de competitividad para la economía europea si va acompañada de programas de formación y reciclaje profesional. La Comisión defiende que el objetivo no es únicamente proteger a los trabajadores ante posibles sustituciones, sino también aprovechar las oportunidades derivadas de la aparición de nuevas profesiones vinculadas al desarrollo, la supervisión y la regulación de los sistemas de IA.
El debate llega en un contexto de creciente preocupación sobre los efectos de la tecnología en el empleo. Diversos informes apuntan que la IA obligará a redefinir una parte importante de los puestos de trabajo existentes, mientras que otros análisis destacan que el impacto final dependerá de si las empresas utilizan estas herramientas para sustituir trabajadores o para aumentar su productividad.
La creación de este grupo de expertos se enmarca en la estrategia europea para reforzar la gobernanza de la inteligencia artificial tras la aprobación de la legislación comunitaria sobre esta tecnología. Con esta iniciativa, Bruselas pretende disponer de evidencia independiente para orientar futuras decisiones en ámbitos como la formación, la protección social o la regulación laboral, ante una transformación que muchos economistas comparan con las grandes revoluciones tecnológicas del pasado.
“Ahora, mientras la IA transforma el trabajo, los costos de vida suben y las desigualdades persisten, debemos volver a comprometernos con los principios del Pilar Social. Reafirmamos nuestro compromiso con una Europa social que dote a la gente de herramientas para el cambio, la proteja contra nuevos riesgos y cree oportunidades para todos.”, ha afirmado Roxana Mînzatu, vicepresidenta ejecutiva de Derechos Sociales y Competencias, Trabajo de Calidad y Preparación.
Objetivos sociales para 2030
La nueva agenda para reforzar el Pilar Europeo de Derechos Sociales, mantiene los objetivos que la UE se fijó para 2030 en el marco del Pilar Europeo de Derechos Sociales, aprobado en 2017: alcanzar una tasa de empleo del 78% entre las personas de 20 a 64 años, frente al 76,3% actual, conseguir que el 60% de los adultos participen cada año en actividades de formación, lejos del 39,5% actual, y reducir en al menos 15 millones el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión social. De momento, la reducción alcanzada es de 3,5 millones de personas, según el ejecutivo comunitario.
