Miles de trabajadores se han manifestado este Primero de Mayo en Barcelona bajo el lema «Contra las guerras y el fascismo, más derechos y más sindicalismo». Convocados por CCOO y UGT, los manifestantes han puesto el foco en “tres grandes reivindicaciones: paz, techo y salario», pero este Primero de Mayo ha servido para evidenciar la confrontación entre los sindicatos educativos. Así lo han resumido los secretarios generales de los dos sindicatos mayoritarios, que también han lamentado el impacto de los conflictos en la clase trabajadora, han cargado contra las políticas de «extrema derecha» y han denunciado la crisis de la vivienda. El secretario general de UGT de Catalunya, Camil Ros, ha lamentado «cierta agresividad» por parte de otros sindicatos educativos respecto de la UGT de Catalunya tras el acuerdo educativo logrado por este sindicato y CCOO con el Gobierno.
Ante esta situación, Ros ha reclamado «respeto» y los ha acusado de no querer negociar y forzar una situación de bloqueo. «No se puede utilizar la reivindicación de la injusticia que está pasando el sector de la educación y la sanidad y llegar a peticiones de máximos», ha dicho en declaraciones a los medios antes de la manifestación en Barcelona por el Día del Trabajador, este viernes 1 de mayo. El líder de UGT en Catalunya ha reclamado «hablar más y no llegar a la confrontación», y ha pedido «resituar» el debate en Educación y que no se acuse de «traidores» a los que han hecho el pacto actual. Por otro lado, ha lamentado las guerras en todo el mundo y ha pedido libertad para los miembros de la Global Sumud Flotilla interceptados por Israel: «Es un año de decir no a las guerras y no al fascismo. Nos están intentando colar el fascismo por todas partes. Y nosotros queremos dar un mensaje muy claro», ha concluido.
Por otro lado, la secretaria general de CCOO Catalunya, Belén López, ha instado a los partidos políticos a aprobar el decreto de prórroga de alquileres, tras señalar que la actual situación «impide que miles de personas puedan desarrollar un proyecto de vida digno». López también ha alertado sobre el impacto de la subida de precios en las condiciones de vida y ha advertido que, si no se controla la inflación, se producirán «graves problemas con el poder adquisitivo y el empleo de la clase trabajadora». Finalmente, la líder sindical también ha hecho referencia a la reducción de la jornada laboral: «No es para nada una batalla que nosotros hayamos abandonado, la volvemos a situar este primero de mayo y la estamos disputando en todos los convenios colectivos para que no haya trabajadores de primera y de segunda».

La CGT hace un llamado a la lucha «constante»
Aparte de esta manifestación, cientos de personas han participado en la concentración convocada por la CGT con el lema «año de revoluciones y luchas», donde se ha puesto el acento en la pérdida de poder adquisitivo, las dificultades de acceso a la vivienda, el deterioro de los servicios públicos y la criminalización de la pobreza y de la protesta. El secretario de Comunicación de la CGT de Barcelona, Pedro Ortiz, ha hecho un llamado a la lucha «constante”, y ha recordado que la movilización de este año conmemora dos 90 aniversarios: el de la Revolución Social de 1936, cuando “el pueblo de Barcelona detuvo el golpe fascista”, y el de la publicación de la revista ‘Mujeres Libres’. Ortiz ha advertido de la precarización continuada que sufre la clase trabajadora y, por otro lado, ha advertido del deterioro de los servicios básicos como la sanidad y la educación.
El portavoz sindical ha señalado que la principal preocupación de la CGT es “el empeoramiento” de la situación de la clase trabajadora, a pesar de que, según ha dicho, la clase política “quiere engañar” asegurando que “todo va mejor”. También ha lamentado que “cada vez cuesta más” que la gente salga a la calle a reivindicar derechos y lo ha atribuido a una “pérdida de conciencia de clase” y al miedo a la represión. La CGT ha reivindicado la “acción directa” como uno de sus principios básicos. Ortiz ha defendido que los problemas los debe resolver la misma clase trabajadora “con participación directa” y no delegándolos en “representantes externos” de la patronal o de la clase política.
