El último escenario macroeconómico de la Generalitat apunta que la economía catalana sobrevivirá a la inestabilidad geopolítica mundial y crecerá un 2,3% en 2026. La administración catalana destaca que la evolución de la economía catalana se producirá gracias a la inercia positiva de 2025 y la solidez de la demanda interna. «Se trata de un crecimiento notable que recoge la suma de dos tendencias contrapuestas: por un lado, el contexto actual de incertidumbre geopolítica y comercial, con el foco en el conflicto bélico de Irán y el repunte de la inflación; y, por otro, la inercia positiva de 2025, en la que la economía creció un 2,7%, por encima de las previsiones iniciales», destaca la Generalitat en un comunicado de prensa.
Según las previsiones del ejecutivo catalán la economía podría verse afectada por la fluctuación de los mercados y la inestabilidad reinante, lo que podría hacer que en un escenario adverso el crecimiento se limitara al 2,1% mientras que en el peor de los casos este caería hasta el 1,9%. En cuanto a las previsiones para 2027, el Gobierno destaca que el crecimiento sería más suave y se situaría en el 1,8%.
Un crecimiento para 2026 que supondría que Cataluña se situaría por encima de la media de la zona euro (1,1%) y dejaría atrás a las principales economías del Viejo Continente como son Alemania (0,8%) o Francia (0,9%), y mantendría el pulso a la economía española (2,1%-2,3%).
Los principales indicadores de servicios y consumo se mantienen fuertes
Según ha detallado la Generalitat, se espera un año positivo para 2026 por la solidez de los indicadores de servicios y consumo, mostrando que la demanda interna se mantendrá como el «principal motor» de la economía catalana. Unas notas positivas, sin embargo, que no se replicarán en los hogares catalanes, donde el consumo (+2,6) se ralentizará debido a la inflación, aunque desde el Gobierno aseguran que se compensarán estos hechos con «el dinamismo del empleo, el impulso demográfico y las medidas del sector público para hacer frente al encarecimiento de la energía».

El Gobierno señala que el crecimiento de la formación bruta de capital (inversión) se moderará y se situará en el +3,3% debido a la inestabilidad geopolítica a escala global y el aumento de los costos financieros, mientras que la aportación del saldo exterior se prevé que caiga en 0,2 puntos respecto a 2025, un hecho que se acompañará con un freno de las exportaciones y las importaciones con un +2,2% y +3,5%, respectivamente.
