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Els 27 se movilizan para paliar los estragos de la crisis energética

La guerra en Oriente Medio ya se cierne sobre el futuro inmediato de las economías europeas. Según los principales organismos de análisis económico, el repunte del precio del petróleo de las últimas semanas podría desencadenar una crisis de precios cuyo alcance dependería de cuánto tiempo se prolonguen las hostilidades. En un escenario parcialmente optimista, en el que el enfrentamiento entre EE.UU. e Irán termina antes del verano, la entidad de análisis económico Funcas ha situado el IPC para el segundo trimestre de 2026 en el 4%, el doble del actual en Cataluña; si bien hay margen para tensiones aún más sangrantes: a juicio del banco estadounidense Goldman Sachs, cada mes que dure la guerra elevará el precio del barril Brent 10 dólares, con los daños colaterales que esto tendrá sobre la cesta de precios. Para paliar este golpe, los ministros de energía de los 27 se reunirán el lunes en Bruselas en busca de salidas a las consecuencias económicas del conflicto.

Según ha anunciado durante la semana, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, prepara «diversas opciones» para acordar con los estados miembros para «aliviar» los bolsillos de los ciudadanos ante una más que segura subida de la factura de la luz y el coste de llenar el depósito. Entre ellas, Von der Leyen contempla incluso una nueva reforma del mercado eléctrico que avance en la que se acordó en el año 2024; en busca de un modelo que expulse aún más el gas del centro de la definición del precio de la energía. «El diseño actual ha dado resultados y existe un apoyo generalizado. Sin embargo, es necesario reducir el impacto sobre el coste cuando el gas fija el precio de la electricidad», argumentó ante el Europarlamento el pasado martes.

Imagen de archivo de un suministro de combustible en una gasolinera | Eduardo Parra / Europa Press
Imagen de archivo de un suministro de combustible en una gasolinera | Eduardo Parra / Europa Press

Contratos a largo plazo y renovables

Así, más allá de bonificaciones o intervenciones inmediatas para evitar un estallido del precio energético -o, al menos, minimizar el agujero que generará en los ahorros de los europeos-, la Comisión busca acordar fórmulas a largo plazo para reducir la dependencia de la UE de terceros países. Además de la transición energética, Von der Leyen contempla acordar conjuntamente con los países miembros contratos de compra de energía a largo plazo que borren del mapa los vaivenes del mercado. En paralelo, insta a los estados miembros a mejorar la calidad de las redes eléctricas para «evitar que se malgasten las renovables»; con más conexiones y sistemas de almacenamiento. También sugiere revisar a la baja los impuestos para las energías limpias para incentivar la llegada de nuevos proyectos al territorio comunitario.

Con todo esto sobre la mesa, los ministros energéticos de la UE se encontrarán para marcar el camino que deberán seguir los jefes de los ejecutivos comunitarios en su cumbre prevista para los próximos días 19 y 20 de marzo, jueves y viernes de la próxima semana. Será entonces cuando, sobre los argumentos que presenten los encargados de las carteras de energía, la Comisión trasladará su hoja de ruta para reducir los impactos de la crisis económica, y para establecer la posición de Bruselas frente a la guerra.

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