MónEconomia
El sector petrolero desconfía de las bajadas de precio: “Todavía no vemos la luz”

El estallido del precio del petróleo desde los primeros bombardeos israelíes y estadounidenses en Irán tiene poco parangón. En solo siete días, el barril de crudo en la Unión Europea se infló hasta rozar los 120 euros, máximo desde 2022, justo después de la invasión rusa de Ucrania, causante de la última crisis energética que lastró los bolsillos de los catalanes. Una subida de más de 20 puntos que, según las voces sectoriales consultadas, ha sacudido todas las líneas de negocio de la industria, y ha obligado a adaptarse a marchas forzadas a todos los eslabones del mundo de la gasolina, desde las grandes operadoras hasta las gasolineras independientes. Cuando las empresas ya habían hecho los movimientos pertinentes, presionadas por los mercados internacionales, todo se ha dado la vuelta. Los precios, según explica el director general del grupo Moure, Manel Montero, «han bajado como un soufflé igual que subieron como la espuma». En las últimas 24 horas, el barril Brent se ha hundido cerca de un 30% día a día, y se ha quedado cerca de los 84 euros. A pesar de la reducción, sin embargo, los consumidores finales aún se encuentran unos precios en monolito -en el dispensador de las áreas de servicio- próximos a los 2 euros, un umbral crítico que ya provocó en 2022 que el gobierno español lanzara medidas de urgencia. En este sentido, insiste Montero, el abaratamiento diario de los futuros y el spot no es el final de la batalla. «Aún no se ve la luz al final del túnel«, advierte el directivo.

A diferencia de los movimientos de la semana pasada, cuando los comercializadores explicaban que el encarecimiento de los futuros del petróleo se había notado inmediatamente en el precio spot y en las compraventas concretas, el abaratamiento de este martes no ha tenido réplica directa para el comprador final. Según relata Jordi Roset, presidente de Petrolis Independents, la diferencia con los costos de antes de la guerra aún es sustancial. «En un día ha llegado a subir el precio 30 céntimos por litro. Hoy, durante la mañana, hemos comprado entre 2 y 4 céntimos menos que ayer. Todavía hay más de 20 céntimos de diferencia», indica el directivo. Otras experiencias muestran aún más tensión con los grandes distribuidores: otro empresario especializado, consultado por este medio, detalla que «el spot cae 100 euros por metro cúbico, pero yo he comprado 100 euros más caro que ayer».

Entre el abaratamiento más que modesto y las nuevas subidas, Montero diagnostica una gran inseguridad entre los principales operadores. «El mercado está actuando con extrema prudencia. Aún no sabemos cómo responderá Irán; y las últimas declaraciones de su gobierno no ayudan a la estabilidad de precios», reflexiona. A su parecer -en un diagnóstico compartido por Roset- los refinadores mayoristas no quieren arriesgarse a abaratar el producto demasiado rápidamente solo porque una reanudación de las hostilidades vuelva a encarecerlos en solo unas horas. «Harán falta cinco o seis días de estabilidad para volver a la normalidad«, argumenta el dirigente del grupo Moure.

En caso de que la tendencia marcada hoy sobreviva, entonces, los peores augurios no deberían cumplirse, y los conductores no deberían encontrarse con costos disparados para llenar sus depósitos. Ahora bien, esto golpea los balances de las empresas, en tanto que, según diversas voces industriales, la subida de la última semana «no se ha llegado a reflejar en el precio para el consumidor». «Los márgenes son infinitamente peores que hace dos semanas. Si lo hubiéramos subido al ritmo del mercado, el litro de gasolina estaría muy por encima de los dos euros», asegura Montero.

Imagen de archivo de una gasolinera / ACN

Los distribuidores, sin prisa

Los desajustes dentro del sector petrolero no afectan únicamente a las empresas especializadas en la venta al por menor. Todos los escalones se han visto lastrados por la crisis en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, hasta el punto de que las grandes operadoras petroleras -gigantes con capacidad de refino, de la escala de Repsol, Kuwait o BP– han tenido que cambiar sus estrategias inmediatas. Una voz sectorial consultada por este medio asegura que se ha dirigido esta misma mañana a dos de estas grandes firmas, que han comunicado que «no venderán más de lo estrictamente necesario» hasta que no se establezca una nueva normalidad. «Los volúmenes de venta previstos se mantendrán, pero hay mucho miedo a la especulación», explican las mismas fuentes. Roset comparte esta apreciación, y asegura que hasta dos vendedores a gran escala han declinado enviarle los precios de parte de su producto, o bien de la totalidad. «La gasolina y el gasóleo que tienen, lo quieren usar ellos», asegura el presidente de Petrolis Independents. Los principales actores petroleros, en este sentido, defienden que el mensaje entre las empresas es que el suministro está garantizado, pero que «nadie hará locuras» en cuanto al salto al mercado.

A pesar de ello, las autoridades energéticas de los estados europeos continúan buscando fórmulas para asegurarse los hidrocarburos en caso de que la situación continúe empeorando. De hecho, uno de los indicadores en positivo para el precio del petróleo ha sido el debate en el seno de la Agencia Internacional de la Energía sobre la posibilidad de abrir las reservas estratégicas de crudo de los países asociados como medida de precaución. El presidente de la IEA, Fatih Birol, de hecho, ha convocado a los principales líderes políticos a una reunión de urgencia este mismo martes para estudiar la medida. A juicio de Roset, más allá de la disponibilidad de producto, abrir los depósitos de reserva serviría para disipar los temores de la industria. Con menos temblores, sostiene el empresario, se podrían comenzar a notar abaratamientos inmediatos. «Hay gente que especula, porque no tiene mucho stock. Pero, si se abre el grifo estratégico, debería bajar el precio», argumenta.

Efectos para la gasolina independiente

Los temblores causados por las bombas en Oriente Próximo se dejan notar en la gran distribución del petróleo; pero amenazan especialmente el fundamento de las comercializadoras finales; generalmente empresas más pequeñas que dependen del mercado mayorista para resguardarse en estos momentos críticos. Comprar, según los empresarios consultados, ha sido un dolor de cabeza últimamente; por precio, por disponibilidad y también por tesorería. Según explica Montero, con una caída de los futuros como la que se ha experimentado este martes, «un día normal, en un mundo normal, el grupo Moure no habría comprado nada»; porque todo haría prever que «el precio del producto final sería 100 euros más bajo al día siguiente». En medio de eventos de escala planetaria sucesivos y sin parar, sin embargo, todos prefieren lo conocido. Incluso en tendencia bajista, «todos optan por comprar ahora por miedo a que otro día esté aún más caro».

Ahora bien, las comercializadoras independientes operan con márgenes marcados -«ganan lo mismo por litro si va caro que si va barato», apunta Roset-; un modelo más vulnerable a las sacudidas financieras. De esta manera, tanto riesgo hay en un encarecimiento repentino como en un abaratamiento muy marcado: si la competencia ha adquirido a precios bajos y puede vender a precios bajos, una empresa independiente podría verse obligada a vender a pérdidas. «Si un día compro el litro 30 céntimos más caro y al día siguiente se vende 30 céntimos más barato, yo no puedo rebajarlos sin perder dinero», lamenta el presidente de Petrolis Independents. De hecho, ambos empresarios comentan esta posibilidad a corto plazo: si el abaratamiento de este martes tiene réplica el resto de la semana, podrían renunciar a los márgenes para vaciar los stocks y acceder a los mayoristas en mejores condiciones. Hacerlo podría suponer un pequeño agujero contable; pero la opción contraria genera problemas de tesorería. El ambiente, por tanto, es hostil para este perfil de gasolineras; pero el sector reconoce que, después de años de crisis permanente, hay un plan para todo. «Por desgracia, después de la Covid, Ucrania, Oriente Próximo… Tenemos muchas experiencias, y nos hemos acostumbrado a vivir al día», razona el empresario. Desde Moure, por otra parte, aseguran que contemplan opciones más estables, como cambiar a un modelo de compra de media mensual; y renunciar a unas operaciones spot cada vez más volátiles.

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa