La crisis de la vivienda, los sueldos, la inflación, generan un escenario muy propicio para desconfiar. Una de las grandes desconfianzas de la población catalana es la posibilidad de estar frente a una nueva burbuja inmobiliaria -con el recuerdo de 2008 aún muy presente-, una desconfianza que niegan desde el sector inmobiliario. En declaraciones hechas a la ACN, los expertos aseguran que el contexto es diferente al de hace 20 años: «No estamos, ni de lejos, en aquella situación», asegura el profesor de finanzas de la UPF-BSM, David Igual.
David Igual señala que «categóricamente y de manera muy rotunda podemos decir que no estamos ante una burbuja inmobiliaria como la que vivimos en la anterior crisis» y que hay diferencias «muy grandes» en cuanto al volumen de crédito y la concesión a particulares. «Como los precios han crecido y la demanda ha crecido, se ha juntado todo de golpe y hace que la foto global, en conjunto, sea más impactante», añade el consejero delegado de Property Buyers, Enric Jiménez. Jiménez, de hecho, asegura que los bancos «no están haciendo locuras ni están entrando en el juego inmobiliario del promotor».
Ante los paralelismos con la última crisis inmobiliaria de 2008 la vicedecana del Colegio Notarial, Raquel Iglesias señala que se ha aprendido la lección y que los bancos y entidades de crédito «son mucho más conservadores y se aseguran mucho más la posibilidad de retorno» de las deudas.
Las hipotecas limitadas y más de 500.000 compraventas
A finales de 2025 el Banco de España anunció que estudiarían limitar la concesión de hipotecas, una medida que para David Igual no es exacta sino que lo que quiere la institución bancaria es generar «nuevos elementos de control». «Todas las medidas que sean preventivas, que no restrinjan, aportan garantías y son unos buenos instrumentos, yo las veo favorablemente», señala. A pesar de esto, ni Iglesias ni Jiménez tienen la misma perspectiva y aseguran que «cuanto más se dificulte la financiación, más dificultades habrá para adquirir una vivienda por parte de los ciudadanos».

Durante 2025, sin embargo, a pesar de todo el contexto y miedos que se puedan haber generado, se produjeron un total de 700.000 compraventas en todo el Estado, un 7,7% más que el año anterior (650.000). Unas compraventas de las cuales entre 500.000 y 600.000 se compraron financiadas a través de una hipoteca
