La crisis económica generada por la guerra en Irán, el bloqueo del paso del petróleo por el estrecho de Ormuz y los diferentes ataques contra instalaciones energéticas ha obligado al gobierno español a salir al paso de la crisis económica y ha acordado reducir el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) de los carburantes, la electricidad y el gas del 21% al 10%.
El ejecutivo español incluirá esta reducción del IVA en el decreto anticrisis que se presentará este viernes para afrontar las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio. Entre las medidas que la Moncloa contempla para paliar el golpe está la suspensión del impuesto especial sobre el valor de la producción eléctrica y la reducción del impuesto de generación eléctrica. Además, también se incluyen bonificaciones en los peajes eléctricos, ayudas a las industrias electrointensivas y la reducción del IVA en adquisiciones e importaciones intracomunitarias de energía eléctrica.
En el decreto también se incluyen ayudas para el sector agrario, al cual se le otorgará una ayuda extraordinaria y temporal de 20 céntimos por litro del precio del gasóleo agrario mientras que para el sector laboral han prohibido que las empresas que reciben estas ayudas puedan despedir trabajadores.
Sin medidas en materia de vivienda
La decisión de la Moncloa llega después de que Sumar y otras formaciones del arco parlamentario español hubieran pedido al ejecutivo español incluir en el paquete anticrisis diversas medidas en materia de vivienda como la moratoria antidesahucios o la prórroga de los contratos de alquiler, unas medidas que, de momento, parece que el gobierno español ha descartado incluir en el decreto anticrisis.

Entre otras medidas que ha descartado el ejecutivo de Sánchez a incluir dentro del decreto anticrisis está la limitación de los precios de los carburantes, la cual no estará regulada. En este caso, sin embargo, el gobierno español sí ha habilitado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para recoger información de distribuidores de carburantes y vigilar el mercado de precios y poder observar las diversas fluctuaciones de los precios y detectar posibles incrementos indebidos.


