El exministro de Asuntos Exteriores y expresidente del Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell, ha puesto en duda este jueves el relato de fortaleza económica que defiende el gobierno español. Durante su intervención en el Encuentro Empresarial en el Pirineo, en la Seu d’Urgell, el también presidente del CIDOB ha asegurado que los datos de crecimiento de la economía española son «engañosos» porque ocultan un problema de fondo: la caída de la productividad por cápita.
Borrell ha advertido que este fenómeno no es exclusivo de España, sino que afecta a buena parte de Europa. «Los europeos tenemos un problema«, ha afirmado, señalando que la productividad por hora trabajada disminuye mientras que en los Estados Unidos sigue creciendo. Según ha explicado, una de las causas es que Europa ha destinado buena parte de sus inversiones a sectores como la hostelería o las segundas residencias, en lugar de apostar decididamente por la innovación y la industria tecnológica.

Europa pierde peso frente a China
El exdirigente socialista también ha lamentado que la Unión Europea haya quedado atrás en ámbitos estratégicos como los semiconductores, las telecomunicaciones, el software o la inteligencia artificial. En este sentido, ha remarcado el ascenso de China, que ya representa el 22% de la producción mundial y fabrica uno de cada tres productos industriales del planeta. «Hace cinco años no éramos suficientemente conscientes de que China era puntera en desarrollo tecnológico», ha afirmado. También ha criticado que el exceso de competencia entre empresas europeas haya impedido la creación de grandes campeones industriales continentales capaces de rivalizar con los gigantes norteamericanos y asiáticos.
Inmigración y vivienda
En su análisis, Borrell también ha abordado el fenómeno migratorio. Ha recordado que cada año llegan a España unas 250.000 personas procedentes de América Latina y ha relacionado este aumento demográfico con la presión sobre el mercado de la vivienda. A pesar de esto, ha subrayado que la inmigración sigue siendo imprescindible para sostener la economía y cubrir necesidades laborales.
Un mundo más inestable
Más allá de la economía, Borrell ha advertido que Europa afronta un «nuevo desorden mundial» marcado por la rivalidad entre potencias y la pérdida de influencia occidental. Ha alertado que los Estados Unidos «ya no quieren ser nuestro paraguas protector» y ha defendido que la Unión Europea refuerce su autonomía estratégica y su capacidad de defensa. También ha recordado el peso creciente del llamado sur global, que representa el 60% de la población mundial y que, según ha dicho, observa a Europa con recelo por el legado del colonialismo y el imperialismo. «Tienen memoria», ha concluido.
