Madrid ha culminado el sorpasso a Cataluña en la concentración de las grandes fortunas españolas. Los datos de la Agencia Tributaria correspondientes a 2024 dibujan una fotografía cada vez más desigual: la Comunidad de Madrid acumula 297.901 millones de euros de patrimonio declarado, frente a los 268.330 millones de Cataluña, a pesar de tener solo 25.524 declarantes, frente a los 94.875 catalanes. La diferencia se hace aún más contundente cuando se observa el patrimonio medio: 11,67 millones de euros por contribuyente en Madrid, frente a 2,83 millones en Cataluña. Cataluña casi cuadruplica a Madrid en número de personas que declaran patrimonio, pero Madrid concentra más riqueza y, sobre todo, una riqueza mucho más elevada por contribuyente. El patrimonio medio madrileño es 4,1 veces superior al catalán. Y la distancia sigue aumentando: entre 2023 y 2024, la media madrileña pasó de unos 11,1 a 11,7 millones, mientras que en Cataluña bajó de 2,86 a 2,83 millones.
El dato cobra aún más fuerza cuando se observa la evolución del número de declarantes. Cataluña incorporó 4.085 contribuyentes en solo un año, pasando de los 90.790 de 2023 a los 94.875 de 2024. Madrid, en cambio, solo sumó 1.000, hasta los 25.524. Pero el incremento de contribuyentes catalán no se traduce en un aumento proporcional de la riqueza. En resumen, Madrid incrementó su patrimonio declarado en casi 23.700 millones de euros en un año, mientras Cataluña lo hizo en unos 8.650 millones. En términos porcentuales, el aumento madrileño fue de aproximadamente el 8,6%, frente al 3,3% catalán.
Pero Madrid no siempre ha sido líder en captación de patrimonio. En 2019, Cataluña aún tenía más patrimonio declarado que Madrid: 211.126 millones de euros frente a los 193.948 millones. Ese año, Cataluña contaba con casi 80.000 declarantes, mientras que Madrid tenía poco más de 19.000. Pero ya entonces la diferencia en la dimensión de los patrimonios era enorme: el patrimonio medio madrileño superaba los 10 millones de euros por contribuyente, mientras que el catalán se situaba alrededor de los 2,6 millones. Cinco años después, el mapa se ha dado vuelta y Madrid no solo ha superado a Cataluña en patrimonio agregado, sino que ha ampliado aún más su ventaja en concentración, con una diferencia de unos 8,84 millones de euros por persona a favor de la capital española.

Madrid atrae ricos a golpe de fiscalidad
El fenómeno también ayuda a entender por qué Madrid es el gran epicentro de la fiscalidad de las grandes fortunas. La comunidad ha mantenido durante años una política mucho más favorable a los patrimonios elevados, con una bonificación autonómica del 100% del Impuesto sobre el Patrimonio, implantada por el gobierno de Esperanza Aguirre en 2008. Esta política ha sido uno de los principales elementos de la competencia fiscal entre territorios y ha convertido a Madrid en un polo de atracción para los contribuyentes con patrimonios más elevados.
La batalla fiscal se intensificó con la creación en diciembre de 2022 del Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas, impulsado por el ejecutivo de Pedro Sánchez para gravar los patrimonios más elevados, también en las zonas donde el impuesto de Patrimonio estaba bonificado. El efecto ha sido especialmente visible en Madrid, que ha tenido que recuperar la tributación autonómica para evitar que los ingresos acabaran íntegramente en las arcas estatales. En 2024, de hecho, de los 25.524 madrileños que aparecen en la estadística de Patrimonio, solo 11.448 terminaron presentando un resultado positivo en la liquidación. El resto se beneficiaron de la bonificación autonómica, que representó 732,4 millones de euros. En Cataluña, en cambio, el número de declarantes es mucho más elevado y el impacto de las bonificaciones es mucho más reducido.
Pero Madrid no solo compite con Cataluña a través de una fiscalidad más baja sobre los patrimonios, sino que ha creado también incentivos específicos para atraer nuevos contribuyentes. En noviembre de 2024, el gobierno de Isabel Díaz Ayuso aprobó una deducción del 20% en el IRPF para los no residentes que trasladen su residencia fiscal a la Comunidad de Madrid y realicen determinadas inversiones, una medida pensada explícitamente para captar inversores extranjeros, ahorro y talento. La deducción, aplicable a inversiones en valores y participaciones empresariales y con un período de mantenimiento de seis años, no tiene un equivalente directo en el régimen fiscal catalán. La misma exposición de motivos de la ley Ayuso dice expresamente que el objetivo es «incentivar la llegada de nuevos inversores y reforzar Madrid como centro de atracción de inversiones, empresas y talento«.
La composición de la riqueza también explica una parte de esta fotografía. El patrimonio declarado en España se acerca ya al billón de euros: en 2024 llegó a los 986.985 millones, casi el doble que en 2011. Y cerca de tres cuartas partes corresponden a patrimonio financiero, con las acciones como uno de los principales activos. En este sentido, la revalorización de los mercados ha contribuido a engrandecer aún más los patrimonios de las personas que ya disponen de grandes carteras financieras.
Esta concentración es especialmente visible en la parte más alta de la pirámide. En 2024 ya había 1.013 personas con patrimonios superiores a los 30 millones de euros, que aportaron 575,5 millones de euros entre el Impuesto sobre Patrimonio y el de Solidaridad de las Grandes Fortunas. En el conjunto del Estado, la recaudación de los dos tributos alcanzó los 2.154 millones, también máximo histórico. En todo caso, Cataluña continúa teniendo una concentración importante de riqueza. En 2023, por ejemplo, el 10% de contribuyentes con más patrimonio acumulaba 122.674 millones de euros, casi la mitad de todo el patrimonio declarado en Cataluña.
Cambia el peso relativo de Madrid: la capital española ha logrado situarse por delante con una base de contribuyentes mucho más pequeña y con una concentración patrimonial extraordinariamente superior. El resultado es un cambio de mapa, donde Cataluña tiene muchos más ricos declarando, pero el patrimonio medio prácticamente no avanza. Madrid, en cambio, tiene los patrimonios más grandes: suma menos contribuyentes, pero la riqueza que concentra crece más rápidamente. La carrera por los grandes patrimonios ha cambiado de líder y, con los datos de 2024, el sorpasso madrileño ya no parece una anomalía puntual, sino una tendencia consolidada.
