El grupo de soluciones tecnológicas i3e ha cumplido veinticinco años y superó los 35 millones de facturación consolidada antes del último trimestre de 2025. i3e integra unidades de negocio en la asistencia técnica, la ciberdefensa, la aplicación de la inteligencia artificial, el empleo temporal, el sector agrario, los servicios de hostelería… Dentro del grupo, la unidad Keyjob, orientada al empleo temporal, cuenta con 2.000 personas en bolsa de trabajo. En total, el grupo suma más de 230 empleados. Su cartera de clientes supera las 300 empresas, entre las cuales se incluyen compañías como T-Systems, Telefónica, Toyota, Panasonic, Fujitsu, Epson o Grifols.
Francisco García Parra es su fundador y CEO. Economista de formación, ha saltado de un campo a otro, “para no tener todos los huevos en la misma canasta”. Ha liderado la diversificación del grupo, actuando como “director de orquesta”. Ahora afirma, seguro, que quiere crear una línea de producción audiovisual. Que los dioses lo amparen. Sergio García Estradera es su gerente. Obsesionado con la ciberseguridad y la inteligencia artificial, reivindica la formación continua para que las empresas “no se queden atrás, aunque dediquen partidas brutales para defenderse”.
i3e ha cumplido veinticinco años. ¿Cómo ha cambiado el sector en dos décadas y media?
Sergio García: Ha cambiado tanto como nuestro día a día. Hace veinticinco años los sistemas informáticos estaban mucho menos evolucionados. Eso ha cambiado mucho, claro, pero hay un punto importante que aún se ha transformado más, que es la profesionalización de la informática. Por otro lado, los empresarios más mayores, los de toda la vida, continúan pensando que la informática es un gasto, en lugar de una inversión, y este es un aspecto que aún debemos mejorar. Es una inversión y demasiado a menudo la consideran un gasto.
¿Las empresas continúan pensando que la informatización es un gasto? Me sorprende…
Sergio García: Es como ir al dentista. La mayoría vamos cuando nos duele una muela. La gente acude a los analistas informáticos para resolver problemas cuando los tiene. No hacen una programación previa para no tenerlos. Hay empresas que sí se han dado cuenta, pero aún no es un estándar.
Por eso ustedes dicen que hay una política reactiva y una de preventiva, y que es esta última la que debe mejorar.
Sergio García: Trabajamos ambas, porque el mercado demanda ambas, pero la preventiva, a nuestro entender, debería ser la prioritaria. Es exactamente como la salud y aquello que siempre se decía, que es mejor prevenir que curar.
Francisco García. Además, hay un factor en el que conviene insistir. En el tejido productivo catalán las pymes representan el 98 % del total. En este ámbito ha costado mucho. Las generaciones anteriores, que aún las gobiernan, han sido muy refractarias a estas inversiones. Desde el primer momento, cuando empezaba a hablarse de ADSL o de internet, les costaba mucho invertir. Ellos querían producir solo. Producir, producir y producir. Ganar dinero, pero no invertir. Gracias a Dios las generaciones que han venido detrás han ido tomando conciencia de que esto ya no es un gasto, sino una inversión. Pero cuesta mucho. Aún ahora cuesta mucho. Hasta que no se encuentran que les cae el sistema, que dejan de producir por un fallo del servidor, que no han actualizado el Windows o el Microsoft… Hasta que no tienen el problema encima no reaccionan. Aún suerte, como digo, que las nuevas generaciones van tomando conciencia y lo ven de otra manera. Son veinticinco años de lucha contra esta mentalidad.
Supongo que las nuevas empresas ya ven todo esto de otra manera…
Sergio García: Normalmente, sí. Por ejemplo, en el caso de las startups son empresas que se forman con gente que acaba de terminar sus estudios. Han crecido con las nuevas tecnologías. Son gente 2.0, que tienen todo esto totalmente introducido en su ADN.
[Sonríe] Quizás son personas que pueden prescindir de ustedes porque saben mucho más…
Francisco García: Nuestro papel es estar constantemente a la vanguardia de la tecnología. Adelantarnos. Eso no lo puede hacer el cliente. Informamos a nuestros clientes de todas las novedades, que cambian cada día. Hoy en día cualquier sistema puede quedar obsoleto en seis meses.
Ustedes están especializados en ciberseguridad avanzada. Me ha llamado la atención que en su web explican que en algunos casos han reducido los ciberataques de 90,000 a cero en una semana. ¿Eso es cierto?
Sergio García: ¡Y tanto! Eso le ocurrió a una gran empresa. No te podemos decir cuál, pero fue una gran empresa del ámbito de la comunicación. Tenían una puerta de entrada brutal. Cuando tienes mucha gente trabajando en diferentes puntos del mundo, te puede pasar. Y aún te puede pasar más cuando tienes una infraestructura de seguridad mal protocolizada, porque tienes mil puertas abiertas. Esta empresa recibía 90,000 ataques al día.
Continuamente llegan noticias de grandes empresas en sectores con información muy delicada, muy frágil, como ahora hospitales importantes, que sufren ataques graves… ¿Esto se puede evitar?
Sergio García: Depende. ¿Se puede evitar por completo? No. Puedes poner muchas defensas, pero debemos pensar que al otro lado hay gente que también está estudiando cómo romperlas. Entras en una disputa en la que tú trabajas para evitar de alguna manera que entren, pero siempre hay personas que trabajan en sentido adverso. Es una lucha continua, con la evolución de la tecnología al fondo. En un hospital no hay una persona especializada que diariamente estudie todas las posibilidades dentro de la misma ciberseguridad para evitar todas estas entradas. Eso lo debemos hacer empresas que nos dedicamos a ello. Nuestro personal se forma constantemente, porque, si no, estás fuera del mercado. ¿Eso evita todas las entradas a todos los clientes? No. En todo caso, nosotros ponemos todas las herramientas para evitarlo, pero al final el cliente es el usuario.
Francisco García: Hospitales, energéticas, el Clínic, Iberdrola, Endesa… En estas empresas la inversión en ciberseguridad implica partidas brutales, pero, en cambio, se quedan atrás… ¿Por qué? Porque todo cambia cada día. Virus y antivirus, virus y antivirus… Siempre hay gente pensando cómo mejorar y gente pensando cómo romper. Esto continuará. No tiene fin.

¿Tienen gente que disfruta ganando a los atacantes? ¿Gente que compite para ver quién es más listo o más hábil?
Francisco García. ¡Y tanto! Tenemos hackers éticos. Los hackers son un mundo. Su mente es extraña. Su ego se dispara. Conciben todo esto como una lucha de espadachines. A ver quién puede herir primero, quién da el toque determinante. Ellos lo disfrutan.
¿Han contratado a alguno los otros sabiendo que era bueno?
Francisco García: Sí…
Sergio García: [Intenta matizarlo]. A ver… [Ríen]. Dentro del equipo tenemos personas que han estado del otro lado en algún momento y que han pasado del lado oscuro al lado claro de la luz…
Porque supongo que hay quienes, en primer lugar, exhiben sus cualidades agresivas y luego se ofrecen para evitarlas si los contratan…
Sergio García: Eso ha pasado. Y hemos visto cómo un hacker ha entrado en la base de datos de una empresa para luego poder ir a decirles: “¡He sido yo!”. El ego del ser humano es muy difícil de tratar. Varía según las personalidades. Lo quieras o no, entras en estas competiciones. Nosotros trabajamos para que nuestros sistemas de seguridad sean impenetrables. Cuando impedimos los ataques estamos contentos porque hacemos bien nuestro trabajo. Y a veces, no solo impedimos que entren, sino que podemos llegar a saber quién nos está atacando.
¿Se comunican con ellos?
Sergio García: Normalmente, no. No vale la pena.
Francisco García: El ego de la gente… Cada vez son más jóvenes. Se dedican a esto. Parece que sea la única manera de destacar en todo este mundo. Intentan romper las barreras y lo toman como un reto. Esto, para ellos, son medallas que se van poniendo.
Para los ciberataques un ámbito atractivo deben ser los bancos…
Sergio García: Eso es delito. La línea más dura. Es otra cosa. Son profesionales que quieren delinquir. Aquellos que quieren entrar en los datos de una empresa y encriptar lo que puedan. Los hackers que tienen la intención de dolo, de maldad. Los que buscan la medalla lo hacen sin maldad. Es pura exhibición: “Mira, soy muy bueno y lo he hecho”.
Desde hace tiempo los clientes de los principales bancos reciben a menudo comunicados en los que se dice qué deben hacer para evitar la estafa. Los estafadores entran incluso en la cuenta del correo oficial de la entidad y les envían mensajes desde ahí dentro…
Sergio García: Eso ocurre en los bancos, en Correos, en todas partes… Notificaciones de facturas de la luz de empresas energéticas. “Haga clic aquí y podrá ver esta transferencia que le ha llegado…”. La usurpación de la identidad ahora es el pan nuestro de cada día.
¿Cuáles son los mejores hackers del mundo? ¿De dónde proceden los ataques más eficaces?
Francisco García: De cualquier parte del mundo. Ahora vienen de todas partes. Incluso hay una web donde se pueden ver los ataques que hay en ese momento en cualquier parte. Ahora mismo podríamos entrar y ver, en el mapa del mundo, dónde están todos los ataques. Hay diferentes orígenes donde trabajan el ciberataque muy bien. No solo un lugar. Y más en el momento geopolítico que vivimos, que no es que sea el más tranquilo de nuestra era.
Sergio García: Al principio, todos los ataques procedían de países del este europeo. Ahora no. China es importante…
Francisco García: Incluso, España. Aquí en Cataluña, también. Piensa que tenemos un personal muy bueno. Tenemos una fortaleza de conocimiento importante. Y es una lástima, porque no le sacamos todo el jugo. La gente tiene que buscarse la vida fuera. Pero aquí hay un nivel de innovación y tecnología muy alto.
¿A ustedes los atacan?
Sergio García: Sí, claro.
Y ¿se defienden bien o les han hecho daño en algún momento? Ya saben eso de: En casa de herrero, cuchillo de palo…
Sergio García: De momento no han entrado. Y no es ponernos medallas, pero no han entrado, aunque lo han intentado muchas veces. Somos un buen trofeo y por eso lo hacen. Se entiende que nos atacan. Esta semana hemos sufrido unos cuantos.
Francisco García: Lo que pasa es que, como nosotros no tenemos información de nuestros clientes, el interés de atacarnos tampoco es tan extremo. No somos un objetivo prioritario, porque lo que realmente importa son los clientes de nuestros clientes, a los cuales no tenemos acceso.
¿Cuál es el principal defecto que tienen las empresas en ciberseguridad?
Sergio García: La poca formación del usuario. La mayoría de los ataques vienen porque un usuario de esa empresa ha hecho clic en un correo electrónico, porque ha abierto o ha enviado un archivo que no debería haber abierto o enviado, porque ha hecho un mal uso del teléfono de la empresa. Estas son las causas de un gran porcentaje de las entradas en la red empresarial. Si hubiera una prevención, con formación continua, los usuarios no abrirían tan tranquilamente según qué cosas. Las empresas lo pueden detectar. Por ejemplo, cada semana deberían enviar a sus trabajadores un falso correo electrónico y comprobar cuántos usuarios han picado. Esto permite conocer tu situación, el nivel de la formación de tus empleados.
Una vez se hizo esta prueba en una gran empresa de comunicación de este país y el porcentaje de trabajadores que hicieron clic donde no debían fue del 70 %…
Sergio García: Porque no hay esta formación. Si haces esto de manera constante durante un tiempo, la gente al final lo entiende. Si tienes en la empresa un servicio de sistemas informáticos, les envías el archivo dudoso. Ellos lo revisan con una aplicación y saben si es correcto o no. La otra parte importante es tu infraestructura. Si tienes una que no rechaza, es mucho más fácil entrar. Estas son las dos grandes ramas de la ciberseguridad.
Trabajan también la inteligencia artificial. Este es un océano del que solo nos han llegado las primeras olas. Debe resultar difícil especializarse en ello cuando los cambios, las innovaciones, son tan rápidos y constantes…
Francisco García: Es una nube tan y tan grande, que está todo por descubrir. Todo está por descubrir, por ejemplo, en la rentabilidad. Cómo aprovecharla en un proyecto.
¿Por dónde empiezan cuando deben asesorar a una empresa en IA?
Francisco García: La primera pregunta que les hacemos es para qué la quieren. ¿Qué uso le darán? No es lo mismo un despacho de asesoría jurídica que una clínica o una empresa del Baix Llobregat. Todo el mundo habla de ella y todos piensan que les resolverá todos los problemas. No, no. Depende de lo que quieras obtener.
¿Cómo se la aplican ustedes?
Sergio García: Es muy fácil. La IA ha llegado como un tsunami. Llegó como una gran ola que lo arrasaba todo. Luego ha bajado, porque hemos visto que no se lo llevaba todo, pero se ha mantenido el miedo a que destruya puestos de trabajo. Como todo en la vida, ha habido una evolución. Antes había gente que vendía el butano en la calle y ahora ya no porque utilizamos mucho más el gas natural. Habrá puestos de trabajo que desaparecerán, pero por evolución. La IA está para ayudarnos. Nosotros consideramos cómo podemos ayudar a cada empresa que nos lo pide. En nuestro caso, ¿en qué nos puede ayudar? A mejorar las herramientas de gestión. La IA nos permite utilizarlas mejor. Cuando vamos a las pymes, como comentaba Francisco, miramos a qué se dedican, cómo podemos ayudarles. Todo el mundo necesita herramientas de gestión, pero debemos mirar cada caso concreto.
Francisco García: Si debo estar constantemente formando a mi gente, tomo el conocimiento de la competencia, de todos, y la IA me sirve de complemento para obtener soluciones.
En los casos personales, parece peligroso que la gente la utilice como psicólogo de cabecera…
Sergio García: Eso se puede encauzar. Hay un paso inicial. Debes decirle a la IA qué fuentes debe consultar. Si no la ayudas en este sentido, lo revisa todo en internet. Entonces te puede devolver de todo. Pero si tú le das pistas, bases de datos, universidades…, ella buscará solo donde debe buscar.
Pero si acabas diciéndole que estás deprimido…
Francisco García: Sí. Eso ahora obviamente es un peligro. Tengo un amigo que es cardiólogo. Le llegó un paciente con problemas de cardiopatía. Estudió el caso y le dio el diagnóstico. Ese señor tomó su maletín, sacó un papel y le dijo: “Ah, pues mire, usted ha acertado, porque he hecho una consulta a la IA y me dice exactamente esto”. ¡Ese hombre dejó en manos de la IA una cuestión tan determinante para él! ¡Ahora se cuestiona la profesionalidad de la gente de esta manera! Confiamos más en una base de datos de vete a saber dónde. Sobre la base de unos síntomas que no siempre son precisos en el caso de mi amigo. “¡Doctor, usted ha acertado!”. ¡Ha acertado él porque llega a la misma conclusión que la IA! ¡No vamos bien. No vamos bien!
Sergio García: El gran problema es que tomamos la información de la IA como la verdad absoluta. Falta una información general a los usuarios para que entiendan su funcionamiento. Volvemos al mismo punto. La formación de los usuarios es importantísima. Si tú utilizas cualquier herramienta, debes saber utilizarla. Si no, haces un mal uso. La formación debe ser continua, quieras o no.

Antes tú aprendías un oficio y, cuando ya lo tenías controlado, no se te exigía este sobreesfuerzo constante. Ahora debes mejorar cada día en todo.
Sergio García: Sí. Eso ahora mismo es prescriptivo. Hace quince años los periodistas iban con una grabadora y ahora puedes ir con el móvil o con una tarjeta. Y en evolución permanente. Desde las máximas categorías hasta los más mínimos detalles.
Es peor que eso. Ahora la IA de Google nos roba la información sin citarnos y Google ya no nos lo compensa ni con publicidad programática. El intrusismo es intenso.
Pasa en todos los ámbitos. Lo comentabas antes en el ámbito psicológico. Tienes un presunto especialista en el bolsillo. La gente lo consulta todo a la IA. Por eso, la formación. Si la gente supiera cuáles son los límites, haría un buen uso de ella. Si no se lo decimos nunca, seguro que nadie lo piensa.
Otra de las claves de i3e es el empleo temporal. Se dedican a ello desde Keyjob, una empresa del grupo. ¿Cómo se puede circular desde el asesoramiento tecnológico al empleo temporal?
Francisco García: Por estrategia empresarial. Hay que tener los huevos en diferentes cestas. Mi formación es economista. Económica, no empresarial. La parte tecnológica es nuestra matriz, la parte importante, y esta nos permite tener el soporte para todo. La parte de recursos humanos, de Keyjob, tiene detrás plataformas potentes. Dos mil o mil quinientas personas por toda España te dan la agilidad necesaria. No nos plantamos con esto. También gestionamos servicios hoteleros y el ámbito agrario. Yo quiero informatizar este último ámbito. La gestión de los recursos en el sector agrario, que está cambiando mucho con protocolos de la Unión Europea. Debemos estar. Para mí es una apuesta.
¿Empleo temporal no equivale a empleo precario?
No.
¿No? ¿Una persona que se mueve según dónde lo llaman para hacer trabajos temporales no trabaja en precario?
Francisco García: No. Es la oportunidad de demostrar a un cliente que esa persona es buena para hacer un trabajo. La hostelería, por ejemplo, está vinculada a la temporalidad. Un estudiante, una persona que pueda ganarse un dinero ahora y hacer la temporada de verano y después hacer otra cosa, tiene una oportunidad. Esto es ideal para un determinado perfil de personas. Un estudiante que estudie ingeniería o derecho puede trabajar en la recepción de un hotel temporalmente o de camarero en un banquete. Se gana un dinero y fuera. Esto es la temporalidad. Ahora, si hace de ello su vida y no se gana al cliente final… Porque el cliente final es quien selecciona a la gente. La gente buena en una empresa industrial llega a través del trabajo temporal. Es el filtro natural ahora mismo. Si encajas dentro del proyecto o con las personas encargadas, de la filosofía de la empresa, si eres bueno, ya lo tienes. La temporalidad te durará tres o seis meses. Nuestro papel dentro de la normativa legal es regularizar la temporalidad. Con un buen uso. Una persona que está dos años en una empresa como temporal es un mal uso. Eso no se lo deseas a nadie. Aparte de que es una ilegalidad. El 99 % de los casos utiliza este trampolín. Si nuestros clientes ven que estas personas funcionan, los incorporan. Yo mismo lo hago. Si alguien encaja dentro de nuestra filosofía, no lo dejamos escapar.

¿Cuál es el retrato robot de estas dos mil personas que integran vuestra cartera de recursos humanos?
Francisco García: Personal no cualificado. En la división agraria, en la cosecha de la cereza, por ejemplo, cuando comienza la temporada movemos 300 personas, que deben dedicarse un mes. Ponte a buscar 300 personas para recoger cereza a toneladas y que lleguen al mercado… Pero esto durará un mes. El perfil en este ámbito es personal no cualificado mayoritariamente. También hay cualificados, que quieren ganarse un dinero y fuera.
Es en este ámbito donde hay más abusos. Cada año se repiten las mismas escenas en la cosecha de la fruta en Lleida. Gente que duerme en barracones, en condiciones pésimas…
Francisco García: Eso no se puede generalizar. Debe haber personas o empresarios o gestores que harán un mal uso de esta gente. Piensa también cuál era el código ético cuando los campesinos españoles iban a la vendimia en Francia…
Hombre, no me lo compare. Aquello era horrible.
Francisco García: Efectivamente. Pues, todo eso ahora ha cambiado. Nosotros no jugamos al maltrato, a amontonar personas en malas condiciones. Tenemos locales e instalaciones. O contratamos gente local, de cerca, que hace su jornada y vuelve a casa. Reciben un salario dentro del convenio. Yo estoy para regularizar esas condiciones. La justicia debe perseguir cualquier mal uso. La gente necesita un trabajo digno. También como jornalero temporal. Y si eres bueno, te enviaremos de un lugar a otro. Si te interesa. Pero siempre en condiciones dignas.
¿Les beneficia la regularización de sin papeles que ha decretado ahora el gobierno de Pedro Sánchez?
Francisco García: Tanto en Cataluña como en España es necesaria. Lo que no queremos es gente que no tenga papeles. Necesitamos gente que los tenga. Cualificada o no. Y se deben regularizar. Necesitamos mucha gente. Camareras de piso, ahora en hostelería, o camareros… Pasea ahora por la Rambla de Barcelona y verás cuántos carteles en los restaurantes lo están pidiendo… Cocineros, ayudantes de cocina… Esta gente nos viene, quieren trabajar. Si no los regularizamos, los obligamos a delinquir. A ellos o al empresario desesperado porque no encuentra personal. Es triste que haya empresarios abocados a contratar gente en negro para mantener el establecimiento en marcha.
¿Y no sería conveniente que las oficinas diplomáticas españolas sirvieran como oficinas de contratación en origen? E intentar regular el flujo de personas…
Francisco García: Eso es un tema político. De acuerdos políticos entre gobiernos. Siempre lo hemos defendido. Defendimos, por ejemplo, los acuerdos con Polonia cuando aquí no había soldadores o torneros. Ahora mismo no hay. No tenemos una formación que los genere.
¿Y eso no debería ser el procedimiento habitual?
Francisco García: Es una cuestión de política de formación profesional. No todo el mundo debería ser ingeniero o arquitecto. Un buen fontanero, un buen pintor, un buen camarero de sala… En Francia un buen camarero está muy dignificado. Aquí estamos bien lejos. Son profesiones, son trabajos que deberían estar mucho más dignificados.

La Formación Profesional siempre ha hecho aguas…
Francisco García: Fallamos totalmente. Si nosotros tuviéramos 150 programadores, ya los tendríamos contratados. Es más grave, porque no tenemos la capacidad para atraer de fuera personal cualificado. No los podemos pagar como los pagan en otros lugares. Y con el sol y la buena vida no es suficiente. Les podemos ofrecer 30,000 o 40,000 euros cuando en Alemania cobran 90,000.
Es un desastre en todos los sentidos, un círculo vicioso…
Francisco García: Es lo que está pasando. Todos nos peleamos por conseguir gente de ciberseguridad, de programación… No hay. Mira la falta que tenemos de personal cualificado. El no cualificado, bueno, lo necesitamos y lo conseguimos por otras vías. En cuanto al cualificado, es una cuestión de salarios, de condiciones. No los podemos pagar. Ahora no hay fronteras. Podemos traer un técnico de la India, con su familia, pero ¿cuánto les podemos pagar?
Una de sus empresas, Iberservicios, se dedica a la gestión hotelera…
Francisco García: ¿Qué hacen los hoteles? Venden estancias. Nosotros les gestionamos todo lo que necesitan. La gobernanta, la supervisora, todo el personal, los productos de limpieza, los amenity…
¿Y no es para volverse loco? Asesoramiento tecnológico, ciberseguridad, trabajo temporal, agrario, hoteles…
Francisco García: ¡No! Tenemos equipos diversificados y funcionan como deben. Cada ámbito, cada zona, tiene gerentes que gestionan sus equipos. Mi papel es como el de un director de orquesta. Cada uno sabe qué debe hacer y gestionan solos. Tengo unos equipos fantásticos. Lo más importante es que detrás de todo hay herramientas. Si no, sería imposible.
¿Cuál es el siguiente paso, la próxima inversión?
Francisco García: Quiero entrar en audiovisuales.
¡Madre de Dios!
Francisco García: [Ríe mucho]. Buena rentabilidad. [Ríe más]. En todo caso, son retos. ¿Qué cosa nos faltaba? ¡El audiovisual!
Con esta intención, de aquí a 25 años, cuando cumplan 50, quizás no los podremos felicitar como hacemos ahora…
Francisco García: Tengo sesenta. Tengo seis años para montar una buena división…
Sí que dividirá, sí…
[Ríe]. Francisco García: En todo caso, tendré que fichar buena gente que venga de este sector. Yo no me puedo meter, porque desconozco cómo funciona. Zapatero a tus zapatos. Iremos incorporando gente a este proyecto, que se encuentren a gusto… Yo pondré toda la inversión, crearé la autopista. Que me digan qué necesitan y yo les pondré todo lo que haga falta.

