Una de las operaciones más prometedoras dentro del mundo de la cosmética y de las grandes empresas catalanas se ha truncado. El pasado jueves a última hora de la noche la empresa perfumera catalana Puig y la multinacional estadounidense The Estée Lauder anunciaron la ruptura de las negociaciones entre las dos compañías para llegar a un acuerdo de fusión. Unas conversaciones entre Puig y Estée Lauder que se han terminado rompiendo después de meses en los cuales la fusión entre las compañías parecía un hecho más que posible y que convertiría a la empresa resultante en un verdadero transatlántico del sector.
Según ha informado Puig en un comunicado, lamenta que las conversaciones «en relación con una posible combinación de los negocios de ambos grupos» no hayan llegado a buen puerto después de haberlas iniciado el pasado 23 de marzo. En declaraciones recogidas por la ACN, el director ejecutivo de la firma catalana, Jose Manuel Albesa, ha señalado que el fracaso de las negociaciones no desvía a la empresa de sus objetivos y sigue «plenamente enfocada» en el impulso de un crecimiento «rentable» a partir de las «fortalezas en belleza Premium». Albesa ha querido destacar la fortaleza de la compañía catalana y asegura que disfruta de una estructura de capital «sólida» que le otorga «flexibilidad» y le permite poder tener diversas estrategias «a largo plazo».

Una operación defensiva para Estée Lauder
La banca de inversión independiente americana Jefferies había definido la operación de fusión entre las dos compañías como una operación con carácter «defensivo» para la multinacional estadounidense. Jefferies señalaba que la posible fusión entre compañías habría hecho que Estée Lauder hubiera ganado escala en un momento de intensa actividad de adquisiciones en el sector. La banca de inversión añadía que la combinación de las empresas habría permitido que Puig mantuviera la dirección estratégica de Puig dentro del grupo empresarial resultante.
