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Grifols ataca la deuda y prepara un refinanciamiento para 2026

La directiva de Grifols ha salido satisfecha de la presentación de resultados anuales de este miércoles. Al cierre de mercado, la farmacéutica catalana ha comunicado un beneficio de 402 millones de euros, más del doble que en 2024, y unos ingresos por encima de los 7.500 millones que preveía el mercado. Indicadores clave como el flujo de caja han superado incluso la guía que habían presentado el dúo formado por el consejero delegado, Nacho Abia, y el director financiero, Rahul Srinivasan, con cerca de 500 millones de euros de FCF en todo el año. El buen rendimiento del negocio ha permitido a los ejecutivos presumir de una gestión del endeudamiento que lo aleja de las amenazas inmediatamente posteriores a la covid: como ha subrayado el mismo CFO, el apalancamiento de la compañía ha retrocedido con fuerza en los últimos cuatro años, desde superar un múltiplo de 9 veces en 2021 hasta el 4,2 actual, 0,4 menos que al cierre de 2024. La deuda financiera neta según el acuerdo de crédito se ha quedado en 7.759 millones de euros, aproximadamente 286 millones menos que al cierre de 2024; mientras que la deuda financiera neta reportada ha retrocedido hasta los 8.818 millones, unos 370 millones menos que hace un año.

Es este ritmo, según destacan los ejecutivos, el que ha animado a las agencias de calificación a encadenar mejoras en la valoración de la deuda de la catalana. Tanto S&P como Fitch y Moody’s han enviado nuevas noticias hacia Grifols en los últimos meses, premiando el «desapalancamiento significativo» con notas de BB- estable, B1 y B+ positivo, respectivamente; todas ellas indicativas de un pasivo con riesgo, pero cada vez más cerca del nivel de inversión. En este contexto, la directiva busca ganar aún más tiempo para rebajar el pasivo y recuperar definitivamente la salud de la cotizada. En este sentido, han anunciado un refinanciamiento de los vencimientos esperados para 2027, en dos capítulos que deberían culminar en varios puntos del año entrante.

Según han avanzado en la nota enviada al cierre de mercado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la compañía prevé refinanciar la deuda que se acercaba a la maduración en 2027 «en dos fases». La primera servirá para abordar la línea de crédito revolving de 1.200 millones y el préstamo B de 2.200 millones, que se ejecutará durante el primer semestre de 2026. La segunda buscará refinanciar los bonos que vencían en 2027, que se llevará a cabo durante el cuarto trimestre del año. Srinavasan, en este sentido, se ha mostrado optimista, y ha defendido que existe un «fuerte sentimiento de los inversores en crédito» a favor de la multinacional. Fuentes del mercado consultadas por este medio advierten que, si bien la emisión puede ser atractiva, la clave residirá en la aceptación de esta. En línea con el CFO, sin embargo, estas mismas voces aseguran que la farmacéutica «no tendrá especial problema» para acceder al mercado en busca de este tipo de financiamiento, especialmente después de encadenar cinco trimestres consecutivos de buenas noticias en cuanto a las cuentas.

El consejo de Grifols durante la Junta de Accionistas de 2025 / EP

Como en el caso de los resultados, Srinavasan, en una llamada con analistas celebrada después de publicar resultados, ha restado importancia a la debilidad del dólar en el enfrentamiento de la deuda de Grifols. Si bien es cierto que buena parte de sus ingresos provienen del mercado norteamericano y, por tanto, están en una divisa en caída libre; un porcentaje importante de sus obligaciones financieras también están radicadas en EE.UU. Así, la brecha que se forma entre la facturación en dólares y la comunicación en euros no pesa sobre la capacidad de desapalancamiento de la multinacional de hemoderivados. El CFO, de hecho, ha anunciado ante los analistas que el refinanciamiento servirá también para «optimizar» la composición de su cartera de pasivo; si bien no considera que el cambio de divisas tenga que ser muy significativo para llegar a los niveles con los que la directiva estaría cómoda.

Previsiones limitadas

Una de las decisiones de la presentación que ha causado dudas entre los analistas ha sido la de esquivar la previsión de ingresos para 2026. El año entrante, de acuerdo con el documento presentado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el flujo libre de caja antes de M&A y dividendos oscilará entre los 500 y los 575 millones de euros, es decir, entre 25 y un poco más de 100 millones más que este año. También se han aventurado a marcar un horizonte para el margen EBITDA, que debería acercarse al 25,5%, según ha avanzado el CFO, un punto por encima del 24,3% actual; así como el camino de desapalancamiento, que retornará progresivamente a la ratio 3,5x prevista para finales de 2026. Toda esta información, sin embargo, se ha declarado sin una cifra de negocio concreta. Según la directiva, este hecho responde a que el crecimiento bruto no será el foco del año entrante; lo serán «los márgenes».

Según han detallado a los analistas, Grifols ya habría alcanzado las cuotas de mercado óptimas en mercados como EE.UU. o los principales países de la Unión Europea. El crecimiento de ventas, pues, ya no es un objetivo tan prioritario; especialmente atendiendo a las previsibles mejoras de márgenes que acumulará la compañía en el curso entrante. Destacan la operativa egipcia y la canadiense, dos iniciativas estratégicas que, entre otras cuestiones, permitirán rebajar el costo del plasma con fuerza. Sin entrar en detalles, y ante las múltiples preguntas de los analistas, Srinavasan ha reconocido que esperan un «crecimiento de ingresos netos moderado» para el año que entra.

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