El informe elaborado por el gobierno español, y publicado este lunes por la tarde, ha certificado que el brote de peste porcina que se detectó a finales del mes de noviembre en el parque de Collserola no se originó en el centro de investigación Irta-CReSA, una de las tesis que cobró más fuerza inicialmente. El informe elaborado por un comité científico escogido por el gobierno español apunta que todavía es demasiado pronto para aclarar cuál fue el origen del brote de peste porcina, el cual ya ha provocado más de un centenar de muertes de jabalíes en Cataluña, pero sí que ha dejado claro que este no se originó en el Irta. El gobierno de Salvador Illa ya había apuntado en varias ocasiones que el centro es un espacio seguro, y había descartado que el brote hubiera salido de este espacio de investigación.
El documento establece que los resultados obtenidos mediante estrategias analíticas complementarias y por organismos independientes «no mostraron coincidencia genética» entre el aislado español y los virus usados en actividades experimentales en este laboratorio, ni en lo que respecta a marcadores parciales ni a escala de genoma completo. Estas conclusiones coinciden con la posición del Instituto de Investigación Biomédica, que el pasado mes de diciembre ya publicó los resultados de su propio informe, encargado por el ejecutivo catalán, donde también descartaba que su secuenciación genómica coincidiera con las muestras con las que trabaja el Irta-CReSA.

La teoría del comité científico
El informe del comité científico escogido por el gobierno español vincula el brote detectado en Cataluña, perteneciente al grupo genético 29, con el genoma de referencia Georgia 2007/1, «con una identidad nucleofílica superior al 99,9% en todas las regiones compartidas entre ambos genomas». Teniendo en cuenta esta situación, el informe señala como uno de los escenarios posibles la introducción puntual del virus a larga distancia a través de actividades humanas, particularmente a través de productos cárnicos o restos de comida contaminados, lo cual coincide con la teoría inicial de un bocadillo en mal estado. Desde su punto de vista, este origen sería «coherente» teniendo en cuenta la aparición aislada del foco y la ausencia de focos intermedios en países vecinos, la localización del brote en un entorno altamente conectado, con elevada movilidad humana y una densa red de infraestructuras viarias y ferroviarias, y la divergencia genética respecto a las secuencias genéticas dominantes en Europa.
