Los billetes de euro cambiarán de aspecto por primera vez desde su entrada en circulación en el año 2002. El Banco Central Europeo (BCE) ha presentado las diez propuestas finalistas para rediseñar la moneda común y ha abierto una consulta pública para que la ciudadanía europea pueda opinar sobre qué modelo prefiere.
La renovación plantea dos grandes líneas estéticas. La primera, bajo el lema «Cultura europea», incorpora figuras históricas y referentes culturales del continente. La segunda, «Ríos y aves», apuesta por paisajes naturales y especies emblemáticas europeas combinadas con instituciones de la Unión Europea.

En la propuesta cultural aparecen nombres tan reconocidos como Miguel de Cervantes, que ocuparía el billete de 50 euros, Marie Curie en el de 20 euros, Ludwig van Beethoven en el de 10 euros, Maria Callas en el de 5 euros, Leonardo da Vinci en el de 100 euros y la premio Nobel de la Paz Bertha von Suttner en el de 200 euros. Los reversos muestran escenas relacionadas con bibliotecas, escuelas, festivales, espacios públicos y actividades culturales.

La alternativa basada en la naturaleza sustituye las figuras históricas por especies de aves características del continente. Así, los billetes incluyen desde martinetes pescadores y abejarucos hasta cigüeñas blancas o alcatraces atlánticos, acompañados de representaciones del Parlamento Europeo, la Comisión Europea, el BCE o el Tribunal de Justicia de la UE.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha defendido que los nuevos billetes deben ser «una expresión tangible de Europa» y reforzar una identidad compartida entre los ciudadanos de la zona euro. El rediseño también busca incorporar nuevas medidas de seguridad contra la falsificación, mejorar la accesibilidad para las personas con dificultades visuales y reducir el impacto ambiental de su producción.

La consulta pública estará abierta hasta el 21 de septiembre y los resultados se tendrán en cuenta antes de que el Consejo de Gobierno del BCE elija el diseño definitivo, una decisión prevista para finales de este año. Sin embargo, los nuevos billetes aún tardarán años en llegar a los bolsillos de los europeos, ya que antes será necesario completar las fases de desarrollo, pruebas y producción.
