Las declaraciones cambiantes del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre el estado de la guerra en Irán han perjudicado la búsqueda de estabilidad del sector energético, perdido en una crisis permanente desde la invasión de Ucrania. La Casa Blanca no ha aclarado en ningún momento exactamente qué buscan con los ataques sobre Oriente Medio, cuál es el objetivo prioritario, ni siquiera en qué punto se encuentra la ofensiva. El paroxismo de estas mil caras de Trump llegó la semana pasada, cuando dio una docena de mensajes contradictorios sobre la guerra en una atención a medios de aproximadamente 20 minutos. Los movimientos del barril Brent europeo y del West Texas estadounidense son cada vez más erráticos, en línea con los análisis del Despacho Oval. Este lunes, sin ir más lejos, las referencias a ambos lados del Atlántico se han disparado alrededor de un 2% a raíz de una entrevista del mandatario con el Financial Times, en la que ha planteado aplicar a Teherán la misma hoja de ruta que ya aplicó en Caracas -no sin vilipendiar a sus críticos-: «Sinceramente, a mí me gustaría apoderarme del petróleo iraní. Pero algunos imbéciles en EE.UU. me preguntan: ‘¿por qué haces eso?’. Son estúpidos«.
Sobre estas declaraciones, que han echado leña al fuego de una posible ofensiva terrestre sobre el territorio iraní que acabaría por retorcer la situación en la región, el mercado ha vuelto a entrar en pánico. En las primeras horas de la semana, el Brent ha subido tres dólares, y ya supera los 115 dólares, de nuevo cerca de los máximos críticos que mantuvo en los meses más duros de la ofensiva rusa sobre Ucrania. Entonces, sin embargo, las subidas fueron más contenidas y siguieron el ritmo de las sanciones europeas al crudo controlado por el Kremlin y sus aliados. Ahora, según avanza la agencia Reuters, el encarecimiento ha sido explosivo y, de hecho, la referencia europea en los futuros petroleros ha batido su récord de incremento mensual, con un alza acumulada del 60% respecto de los niveles de finales de febrero. De acuerdo con los datos inflacionistas de marzo, la espiral de precios ha quedado por ahora contenida en el segmento energético. Los bancos centrales, sin embargo, comienzan a moverse en previsión de una ola de efectos de segunda ronda similar a la del ciclo 2022-2023 que dispare los precios de toda la cesta de la compra.
En paralelo a la entrevista con el Financial Times, Trump ha querido transmitir cierta calma a los inversores con mejores perspectivas de paz. En declaraciones a medios desde el Air Force 1, el mandatario ha reiterado que hay conversaciones de paz con los ayatolás, y que Teherán mantiene el «respeto» hacia las posiciones de Washington. Tanto es así que el gobierno de Mojtaba Jamenei habría acordado «dejar pasar 20 grandes petroleros» por el estrecho de Ormuz como muestra de buena voluntad hacia las negociaciones. Los últimos esfuerzos de Trump por la paz, cabe decir, han sido sistemáticamente desmentidos por las autoridades iraníes. En esta ocasión, aún no se han pronunciado.

Las bolsas asumen el terremoto
Durante las primeras semanas de la crisis petrolera causada por la guerra, los mercados de renta variable respondieron con temblores diarios. Las sacudidas trumpistas y las sucesivas respuestas del sector petrolero provocaron caídas diarias tanto en los mercados europeos como en Nueva York, hasta el punto de que el Ibex-35 ya ha borrado buena parte del rally de principios de año y ha perdido los 17.000 puntos que habían sido la medalla a la buena salud de los valores que componen el selectivo. En los últimos días, cabe decir, el efecto pernicioso de los picos petroleros sobre las acciones se ha ido moderando, hasta el punto de que los inversores comienzan a integrarlos en sus precios.
A pesar del incremento del inicio de la semana, los principales listados de valores de la Unión han abierto con pérdidas mínimas, sostenidas por las empresas energéticas y las del sector de la defensa. El Ibex, de hecho, ha conseguido mantenerse en verde: alrededor de las tres cuartas partes de las 12 del mediodía, ganaba cerca de dos décimas, sobre la escalada de Acciona Energía (+3%), Endesa (+2,3%) y Solaria (+1,5%). El FTSE 100 británico muestra la misma tendencia, con una mejora de las posiciones generales cercana al 0,5% gracias a la buena valoración de petroleras como BP (+1,2%) o Glencore (+2,1%). También abre la semana en verde la firma de defensa Bae Systems, el segundo contratista militar más grande del mundo, con cerca de un 1% de revalorización.
Alemania y Francia no han tenido esta suerte; y tanto el DAX40 de Frankfurt como el CAC40 parisino abren la jornada en números rojos. El selectivo alemán, cabe decir, se acerca cada vez más a la gráfica plana; y, al mediodía, cotizaba en práctico equilibrio (-0,07%). Sostienen el ánimo de los inversores la energética RWE (+2,3%), la farmacéutica Bayer (+2,1%) y el histórico fabricante del carro de combate Panzer, Rheinmetall (+1%). Francia también está cerca de recuperar las pérdidas y volver al positivo, con un -0,08% a las 12 del mediodía. Mantienen el tipo la militar Thales (+2,6%) y las energéticas Engie (+1,98%%) y TotalEnergies (+1,92%), en línea con las valoraciones del capital en el resto del continente.



