MónEconomia
El mercado tiembla con la guerra abierta entre Trump y la Reserva Federal

Las bolsas europeas han roto las rachas de buen rendimiento al cierre de la sesión de este jueves. El Ibex-35, arrastrado por Grifols y Merlin, ha perdido una décima; mientras que el Dax 40 alemán se ha resentido por el descalabro histórico de la firma de software SAP, que ha perdido un 16%, y ha dejado dos puntos en la jornada. Solo la bolsa francesa ha logrado mantenerse razonablemente sana, con una ganancia imperceptible del 0,6%. Los selectivos europeos se han visto lastrados por unas previsiones aún más pesimistas para sus homólogos en Nueva York, con el Nasdaq tecnológico en un llamativo -1%, el Dow Jones industrial perdiendo seis décimas y el S&P500 en un -0,7% al cierre de la jornada. Las malas cifras llegan solo unas horas después de la primera reunión del consejo de gobierno de la Reserva Federal tras la denuncia del Departamento de Justicia de la administración Trump contra su presidente, Jerome Powell, por una posible malversación en las obras de renovación del edificio de la entidad. El movimiento, que el mercado interpretó como una intromisión sui generis del presidente de EE.UU. en una agencia autónoma, como es el banco central estadounidense, en busca de condiciones de crédito más favorables. Sin bajada de tipos en la reunión que abre el año, el mercado celebra que Powell haya podido mantener su independencia, pero ve cómo el suelo cae bajo sus pies por el enfrentamiento, ya encarnizado, entre dos de las instituciones que más marcan el sentimiento de los inversores en el planeta.

Powell evitó la bajada de tipos que exigía el Despacho Oval y, tras la demanda, saltó al cuello atacando tanto al mandatario como a su secretario del Tesoro, Scott Bessent. Frente a Trump, el dirigente monetario se limitó a reivindicar la independencia del organismo que dirige, necesaria para mantener una percepción de estabilidad institucional ante los inversores. «La credibilidad y la confianza de EE.UU. son la cara del sistema financiero. Y esto se está erosionando en los últimos meses», lamenta el analista de mercados Manuel Pinto, de la firma XTB. En un movimiento más tangencial, Powell pasó al ataque con Bessent, un perfil que en principio se percibía como mucho más técnico, menos cubierto por la sombra autoritaria del presidente, pero que finalmente ha formado parte integral de su hoja de ruta económica. De hecho, el ministro económico llegó a cuestionar los fundamentos mismos de la dirección monetaria del país, reclamando en un podcast ultraderechista eliminar el objetivo de inflación del 2% que debería marcar la estabilidad de precios.

En respuesta a los ataques de Bessent, que el mercado ha percibido como intentos de forzar la mano de la Fed y aceptar las presiones de Trump para rebajar los tipos de interés y abrir el grifo de crédito en Estados Unidos, Powell ha ensombrecido buena parte del programa económico de la administración, del cual él es la cara visible. «Powell siempre había tenido un tono más político, más cuidadoso; y ahora parece haberse desatado», argumenta Pinto, quien advierte que un cara a cara como este puede tener consecuencias catastróficas para los inversores. «Los mercados han puesto la batalla en precio -con las bajadas de las últimas horas-«, ha asegurado. En este sentido, los ganadores del choque son los mercados de activos refugio, como el oro o la plata, donde huyen los capitales cuando piensan que puede haber un desastre. De hecho, la plata se ha disparado este jueves un 1,8%, mientras que el oro se ha encarecido cerca de un 0,7% desde el inicio de la jornada. Los efectos, sin embargo, se pueden notar en todo el mercado: «Habrá cada vez más volatilidad en los activos financieros estadounidenses, el dólar se verá muy afectado», lamenta el analista; con todas las consecuencias que genera un mal día para la divisa principal del comercio internacional.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell / EP
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell / EP

Grietas en la estrategia trumpista

Según el experto, si el mercado de renta variable sufrirá por culpa de la estrategia económica de Trump, en el de renta fija el terremoto puede ser aún de mayor grado. El precio del bono a 10 años del gobierno estadounidense está en mínimos, mientras que el rendimiento se ha disparado hasta el 4,22%, en tanto que «los inversores reclaman cada vez mejores retornos para comprar deuda de un país en el cual no confían». Esta espiral se ha agudizado en un año de marejada financiera en el tesoro estadounidense, con un 25% de sus 39 billones de euros de deuda con vencimiento en 2026. Este es el segundo motivo por el cual Trump busca desesperadamente rebajar los tipos de interés: para devolver el endeudamiento público a un precio más bajo. La inestabilidad que causa esta combinación de factores ha envalentonado parte de la oposición internacional de Trump, e incluso los 27 han amenazado al presidente con vender masivamente las participaciones en su deuda para debilitar la economía nacional. El mandatario advirtió, en una entrevista posterior a su discurso en la cumbre de Davos, que habría «represalias» si Europa adopta una estrategia tan agresiva. El mercado descuenta que Bruselas no caerá en este cuerpo a cuerpo, dado que tiene poco que ganar. «En ningún caso la Comisión tiene la sartén por el mango», advierte Pinto.

La sucesión en la Fed

Toda la construcción económica trumpista se sostiene sobre la perspectiva de cambiar al presidente de la Reserva Federal cuando termine el mandato de Powell, el próximo mes de marzo. En una declaración sin certezas este mismo jueves, el presidente estadounidense ha advertido que anunciará el nombre del sucesor del actual encargado de la política monetaria la próxima semana. Los mercados de apuestas tienen la vista puesta en varios aliados de Trump: lidera las listas el jefe de inversiones de renta fija de BlackRock, Rick Rieder; un perfil cercano a los inversores privados que ayudaría a calmar las bolsas. También aparecen algunos nombres más políticos, como el gobernador Christopher Waller, uno de los seguidores más vocales de Trump en el mundo político, o el consejero económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett. Algunas de estas elecciones podrían enviar un mensaje de clara dependencia de la política monetaria respecto de la Casa Blanca, lo que enviaría el capital internacional a una espiral peligrosa, según los analistas consultados. «Si el mercado interpreta que se acaba esta separación, habrá un castigo inmediato a los activos financieros americanos», concluye Pinto.

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa