De las pozas legendarias del Ripollès hasta las aguas termales de la Terra Alta, Cataluña esconde piscinas naturales que son todo un espectáculo salvaje.
Llega el fin de semana, subes al tren o coges el coche y te encuentras con las estaciones llenas y las calles principales a rebosar. Miras a tu alrededor y escuchas hablar infinidad de idiomas diferentes.