Todos buscamos lo mismo cuando el termómetro aprieta: un rincón donde el agua sea transparente, el ruido sea inexistente y la masificación sea solo un mal recuerdo. Pensamos en la Costa Brava por inercia, pero el verdadero secreto está bajando hacia el sur.
Existe una cala que ha comenzado a viralizarse por un motivo muy concreto: su acceso. No es la típica playa de arena donde luchas por un metro cuadrado de espacio; es un rincón de roca donde entrar al agua se siente como sumergirte en tu propia piscina privada.
El refugio de las Tres Calas
Hablamos de la Cala de les Ampolles, situada en l’Ametlla de Mar. Es el antídoto perfecto para los que odian las aglomeraciones. Este enclave, situado en la urbanización las Tres Calas, es pura esencia de las Tierras del Ebro.
Lo que la hace especial es su perfil virgen. No busques chiringuitos de lujo ni filas de tumbonas de alquiler. Aquí lo que manda es el camino de ronda y el sendero GR-92, que la conecta con otros tesoros naturales de la zona.

¿Por qué parece una piscina?
Su rasgo más icónico es, sin duda, la bajada al agua. Al ser una cala de roca y piedra, el acceso se realiza mediante una escalera metálica instalada directamente sobre la piedra natural.
Esto permite un salto al agua (con precaución) o una entrada gradual que recuerda las escaleras de una piscina de diseño. La transparencia del agua permite hacer snorkel de alta calidad, pudiendo observar el relieve rocoso y la fauna marina sin necesidad de alejarse mucho de la orilla.
Un aviso importante: dado que es una cala pequeña de unos 120 metros de largo, el espacio es limitado. Si llegas al mediodía en pleno agosto, es probable que esté llena. La clave del experto es ir a primera hora de la mañana.
Cómo llegar y qué llevar
Si sales desde Barcelona, el trayecto es de unos 146 kilómetros, apenas una hora y tres cuartos por carretera. Es una escapada ideal para un día completo o un fin de semana exprés.
Para llegar a la arena (o mejor dicho, a la roca), deberás dejar el coche en el aparcamiento de la Calle Mirador y caminar unos cinco minutos. El acceso es sencillo, pero el terreno es irregular, así que olvídate de las chancletas; lleva escarpines o calzado deportivo que se pueda mojar.
Conecta con el Mediterráneo real
La Cala de les Ampolles no vive sola. Si te quedas con ganas de más, tienes el sendero GR-92 a tus pies. Puedes hacer una ruta sencilla de un kilómetro y medio que conecta esta cala con la Cala Forn y la Cala Mosques.
Es el plan perfecto para los amantes del senderismo costero que quieren alternar ejercicio con baños rápidos en aguas vírgenes. Además, recuerda que en esta zona de l’Ametlla de Mar tienes más de 30 calas diferentes para elegir, desde la popular Cala Vidre hasta la recóndita Cala Lo Ribellet.
¿Vas a buscar hoy mismo el mapa para organizar tu ruta, o prefieres seguir esperando en la arena de la playa urbana de siempre?
