L'escapadeta
L’illa única en el mundo: dos hermanas la compraron en 1965 y la dejaron para siempre 40 años después

Todos soñamos con la escapada perfecta. Dejar atrás el ruido, la presión de la ciudad. Pero pocas veces lo hacemos de verdad. Ellas sí lo hicieron.

Dos hermanas tomaron una decisión que cambió sus vidas para siempre. Crearon un lugar que parecía de cuento, un auténtico refugio, e inspiraron a miles de personas. Pero su historia tiene un giro.

El sueño que costó dos décadas

Imagina un trozo de tierra salvaje. Un espacio donde la naturaleza manda. Donde cada detalle habla de una decisión radical. La historia de esta isla no es solo una compra, es la crónica de una transformación.

Es la prueba de que la perseverancia puede crear milagros. Pero también es una lección sobre lo inevitable, sobre cómo el tiempo nos pasa factura. Queríamos conocer su secreto.

Fue una apuesta sin precedentes. Convertir un sueño en una realidad tangible, lejos del mundo.

En el año 1965, las hermanas Roselyn Atkins y Evelyn Atkins tomaron una decisión que muchos calificaron de locura. Adquirieron la isla de Looe, en la costa de Cornualles. ¿El precio? Veintidós mil libras.

Una cifra que hoy, para un paraíso de nueve hectáreas, parece casi irrisoria. Este territorio, pequeño pero con un alma inmensa, se convirtió en el escenario de un proyecto de vida muy particular.

La mudanza, sin embargo, no fue inmediata. Pasaron años. Una de las hermanas continuó trabajando en el continente. Ambas aprovechaban cada fin de semana, cada período de vacaciones, para ir a la isla. Querían acondicionar la propiedad con sus propias manos.

No fue hasta 1976 cuando finalmente pudieron establecerse de manera permanente. Once años de trabajo incansable antes de vivir su sueño a tiempo completo. (Nosotros también nos preguntamos de dónde sacaban tanta energía).

La vida en una isla sin tiempo

Durante casi cuatro décadas, las hermanas transformaron Looe Island en su hogar. Vivieron rodeadas de bosques frondosos, praderas exuberantes, costas rocosas y las aguas que mecen la isla. La naturaleza ocupó un papel central, definitivo, en su vida.

Attie (Roselyn) se concentró en el cultivo de narcisos. Comenzó a desarrollar la finca, dándole color y vida. Babs (Evelyn) se incorporó de manera definitiva cuando se jubiló, aportando su visión y su pluma.

De hecho, Babs plasmó su experiencia en dos libros: We Bought an Island (1976) y Tales From Our Cornish Island (1986). Obras que hoy son un testimonio imprescindible de aquella aventura.

La isla de Looe también tenía una historia fascinante, mucho anterior a su llegada. Había indicios de un asentamiento paleocristiano, una capilla medieval dedicada a San Miguel. Vestigios arqueológicos que hablaban de presencia humana desde tiempos remotos. Incluso se asociaba con relatos de contrabando. Un lugar con un alma vieja y secreta.

Un legado que asegura el futuro

La vida tiene un final. Attie murió en el año 1997. Babs permaneció en la isla, sola pero acompañada de su naturaleza, hasta su propio fallecimiento en 2004. Pero su historia no termina aquí. Antes de morir, Babs tomó una decisión que aseguraba el futuro de la isla.

Legó Looe Island al Cornwall Wildlife Trust. Esta medida fue clave. Permitió preservar el territorio ante un posible desarrollo intensivo. Un auténtico ahorro para la naturaleza.

Desde entonces, la organización administra la isla como una reserva natural marina. El acceso se mantiene restringido a visitas organizadas. El lugar se ha convertido en un espacio dedicado a la conservación. Protege tanto la fauna terrestre como los ecosistemas marinos. (Un verdadero truco para conservar la biodiversidad).

La vida salvaje que atrae miradas

Actualmente, Looe Island es un punto caliente para la biodiversidad. Está la colonia reproductiva más grande de gaviotas de Llum-Negre de Cornualles. También encontramos cormoranes y gaviotas tridáctilas. Desde 2010, se han marcado cerca de 700 gaviotas para hacer un seguimiento de sus desplazamientos y poblaciones. Un estudio definitivo para su preservación.

La investigación científica continúa. Durante dos décadas se han realizado estudios de la zona intermareal. El objetivo es observar los cambios en la distribución de especies y la expansión de variedades invasoras. El anillamiento incluso ha detectado ejemplares jóvenes que han llegado hasta el noroeste de España.

Una historia que demuestra que, a veces, los sueños más personales pueden tener un impacto global. Las hermanas Atkins compraron una isla. La convirtieron en su vida. Y finalmente, la dejaron como un regalo inestimable para la humanidad y la naturaleza.

Su decisión fue visionaria. Y hoy, nos recuerda el valor oculto de los lugares salvajes, de las historias que no se cuentan cada día. Este artículo, sin duda, era una lectura imprescindible, ¿verdad?

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