Hay lugares que, aunque los tenemos a un paso de casa, parecen sacados directamente de una película rodada en la costa italiana. Barcelona oculta entre sus montañas un trazado que los entusiastas del motor han bautizado como la carretera más adictiva de toda la provincia.
No estamos hablando de una autovía diseñada para llegar rápido al trabajo o para evitar el tráfico. Es un tramo de asfalto que se convierte en un desafío técnico absoluto, un lugar donde cada giro nos regala una vista que, sinceramente, nos dejó sin aliento cuando la descubrimos.
La cifra que pone a prueba tu pericia al volante
Olvídate de esas rectas interminables y monótonas donde el aburrimiento es el único acompañante posible. Estamos ante un recorrido que acumula la friolera de 86 curvas en apenas 23 kilómetros de distancia. Es una coreografía de giros constante que exige tu atención absoluta.
Este trazado conecta puntos estratégicos de la geografía barcelonesa y se ha colado en los rankings de las rutas más espectaculares del mundo. No es una exageración fruto de las redes sociales, aunque ya sabemos que en ellas a veces se pierde el norte. La combinación de desnivel, la calidad del firme y esa proximidad constante con el Mediterráneo la sitúan al nivel de rutas míticas en California o la misma Costa Azul.
Aunque la adrenalina de las curvas te invite a pisar un poco más el acelerador, la prudencia debe ser tu compañera de viaje. Es una vía abierta al tráfico habitual y la seguridad siempre es innegociable.

Mucho más que conducción: un espectáculo visual constante
Lo que convierte este trayecto en un imprescindible no es únicamente la destreza necesaria para negociar sus giros. Es el entorno. Al circular por esta ruta, el mar actúa como un espejo infinito a tu derecha. Es uno de los pocos lugares cerca de una gran urbe donde puedes sentir libertad absoluta sin necesidad de conducir durante horas.
¿Sabías que esta carretera es el lugar predilecto para los fotógrafos especializados en automoción? Cuando buscan capturar la esencia de un nuevo modelo, vienen aquí. La luz, especialmente durante la «hora dorada» del atardecer, baña el asfalto de tal manera que las fotografías parecen sacadas directamente de un catálogo de gama alta. Nosotros recomendamos encarecidamente una parada en sus miradores naturales para entender por qué este lugar marca tendencia.

La elección más inteligente para tu fin de semana
Si estás saturado de los planes de siempre y buscas algo que reactive tus pulsaciones, esta es la respuesta que necesitabas. Es una escapada económica —solo requiere el depósito lleno— y una forma diferente de redescubrir el entorno de Barcelona. No necesitas tener un coche deportivo de lujo para disfrutarla; basta con un vehículo fiable y muchas ganas de observar un paisaje que parece diseñado para la calma.
Te advertimos un detalle: una vez que completes los 23 kilómetros, es muy probable que sientas el impulso de dar la vuelta para repetir el trazado. Es un efecto secundario habitual entre los que se atreven a enfrentarse a estas 86 curvas por primera vez. ¿Te atreverás a comprobar si el mapa se queda corto ante la realidad de esta ruta?
