El cielo se abrió de la manera más salvaje que recordamos este verano. Sí, nosotros también alucinamos cuando vimos las primeras imágenes de las calles convertidas en auténticos campos de tiro.
Una tormenta de proporciones bíblicas ha sacudido con furia el Prepirineo catalán. El resultado de este choque térmico no es para tomárselo a broma.
Cuando el cielo decide disparar proyectiles de hielo puro
Hablamos de una granizada histórica que ha dejado piedras de hasta 5 centímetros de diámetro. Vecinos de varios municipios han compartido estampas insólitas donde el granizo competía directamente en tamaño con pelotas de golf y de tenis.
El Servicio Meteorológico de Cataluña, el famoso Meteocat, no ha tardado en encender todas las alarmas ante un escenario de tiempo profundamente violento. Las zonas más castigadas han sufrido lluvias intensísimas que han superado los 20 litros por metro cuadrado en tan solo media hora.
Las mediciones oficiales confirman acumulaciones récord en puntos como Guixers con 27,3 litros, seguido de Lladurs con 14,7 litros y Navès con 14,6 litros. Mientras tanto, en municipios del Berguedà como Gisclareny se han alcanzado rápidamente los 17 litros por metro cuadrado.
La letra pequeña importante: Las ráfagas de viento han superado holgadamente los 70 km/h, acompañadas de reventones y mangas que convierten cualquier trayecto en coche en una trampa mortal para los parabrisas.

Una situación límite que no piensa dar tregua hoy
Lo peor de todo es que este estallido meteorológico no se detiene aquí. Nos pisa los talones en plena resaca de la cuarta ola de calor de este verano atípico, después de un mes de julio que batió récords históricos con temperaturas de más de 40 grados.
Protección Civil mantiene activada la fase de alerta del plan Inuncat. Las previsiones del Meteocat apuntan directamente a nuevas comarcas críticas como el Ripollès, la Garrotxa y Osona, donde las lluvias torrenciales y las granizadas mantendrán el riesgo al rojo vivo.
El choque de masas de aire caliente con la entrada de humedad está provocando un fenómeno en cadena que amenaza también con desplazarse hacia el prelitoral de Barcelona y Tarragona, la Cataluña Central y el extremo sur del territorio.
Nuestro bolsillo y nuestra seguridad física están en juego si nos sumergimos en la carretera a ciegas. La recomendación de los expertos es rotunda: limpiar urgentemente los desagües y bajantes de las casas, alejarse de riachuelos o barrancos y evitar los desplazamientos no esenciales.
¿Te fiarás la próxima vez que veas una simple nube gris asomarse por el horizonte?

