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El becplaner, un ave de menos de 8.000 ejemplares, lucha por sobrevivir: un proyecto andaluz lo protegege en Zambia

El planeta está lleno de secretos que se desvanecen ante nuestros ojos, y uno de ellos es un ave tan singular que parece de otra era. Hablamos de una criatura con un pico que desafía la lógica, cuya presencia en el cielo es cada vez más un milagro. Su supervivencia es ahora mismo una carrera contra el tiempo en la que no podemos perder.

Pero, ¿qué pasa si te decimos que la solución a su extinción no viene de donde esperarías, y está demostrando ser un truco de ingeniería de la vida que realmente funciona?

Un tesoro alado a punto de desaparecer

Estamos hablando del becplaner, un ave prehistórica conocida también como «picozapato» por su pico gigantesco en forma de zueco (sí, es un zueco, y nosotros también alucinamos). Esta especie tan imprescindible, con una población mundial inferior a los 8.000 ejemplares en libertad, se aferra a la vida gracias a un proyecto andaluz pionero que la está protegiendo directamente en los humedales de Bangweulu, en Zambia. Un esfuerzo que fusiona la ciencia con la pasión más genuina por la biodiversidad.

El becplaner (Balaeniceps rex) es una joya alada de África, residente en los pantanos de papiro desde Sudán del Sur hasta Zambia. Su silueta inconfundible, con ese pico colosal, lo hace único, pero esta singularidad no lo protege de las amenazas constantes. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ya lo ha clasificado como especie Vulnerable, y su población sigue en caída libre. El problema es que se reproducen de manera extremadamente lenta, lo que agrava su situación y hace que cada nacimiento sea un tesoro.

Un proyecto pionero que revierte la tragedia

Las causas de este declive son complejas: desde la drástica pérdida de su hábitat natural hasta la caza furtiva, pero lo que realmente los está matando es el tráfico ilegal de huevos y polluelos. Imagina lo que significa que cada huevo sea una esperanza prácticamente única, y que la recolección indiscriminada los condene a la desaparición. Es un error humano que estamos intentando revertir con toda la urgencia del mundo.

El corazón de este proyecto se encuentra en los humedales de Bangweulu, en Zambia, un vasto ecosistema de 6.000 kilómetros cuadrados que es uno de sus últimos refugios. Gestionado por African Parks en colaboración con las comunidades locales, aquí es donde nace una solución definitiva que combina la vigilancia constante con la tecnología más avanzada. Desde 2012, el Programa de Protección de Nidos contrata residentes locales para custodiar los huevos día y noche, generando empleo y un sentido de pertenencia con su patrimonio natural. Es una alianza que ya está dando frutos.

El «truco» definitivo: rescatar el segundo huevo

Pero la gran innovación llegó en mayo de 2022 con el Centro de Crianza y Rehabilitación del Becplaner, el primero del mundo en su categoría. Aquí se hace la magia: normalmente, la hembra pone dos huevos, pero solo el polluelo más grande suele sobrevivir, mientras que el segundo, con el mismo valor genético, actúa como «seguro» y rara vez sale adelante. El equipo de Bangweulu retira este segundo huevo «condenado» y lo traslada al centro para darle una segunda oportunidad.

Cada huevo que salvamos es una victoria, una vida que el destino había descartado y que la ciencia recupera. Es nuestro compromiso más profundo con la vida salvaje.

Allí, los cuidadores giran cada huevo a mano tres veces al día durante un mes de incubación. Cuando nacen, los polluelos pasan varias semanas en una sala con temperatura y humedad controladas hasta que les crecen las plumas. Después, se mueven a nidos con esteras de papiro para minimizar el contacto visual con humanos (algo imprescindible para su futura vida salvaje). Para evitar que se apeguen a los humanos y los reconozcan como padres, los alimentan con marionetas que simulan adultos becplaners e incluso reproducen vocalizaciones reales. Un secreto de éxito que asegura su adaptación futura y un retorno seguro al medio.

Una vez los jóvenes becplaners son capaces de volar y pescar solos, se les libera en los humedales, equipados con dispositivos GPS que permiten al equipo seguir su integración en la población salvaje. Gracias a este proceso, ejemplares como Chibali y Kangond ya han vuelto a su hábitat natural, abriendo un nuevo capítulo para su especie. Es una prueba definitiva de que cuando la ciencia y la comunidad se unen, los milagros ocurren, y esto es un éxito viral.

Más allá del becplaner: un compromiso global

La implicación del parque temático Oasys MiniHollywood de Almería en este proyecto es una muestra más de su compromiso, que se extiende a muchas otras iniciativas. Participan en la cría de especies como la jirafa de Rothschild, la carraca europea o el ibis eremita, e incluso en la incubación de huevos de tortuga boba. De hecho, Oasys MiniHollywood forma parte de más de 90 programas europeos de conservación de especies amenazadas. Esto no es una anécdota, es una tendencia clara: la colaboración entre instituciones globales y locales es la clave para salvar nuestro planeta y construir un futuro mejor.

La hora de la verdad: el futuro del planeta

El tiempo para especies como el becplaner se agota rápidamente. La población en libertad es tan baja que cada vida cuenta, cada huevo rescatado es un tesoro. Sin proyectos como este, que apuestan por la innovación y la implicación comunitaria, muchos de estos secretos vivientes de nuestro mundo simplemente desaparecerán. Es una realidad que nos debe mantener en alerta y con ganas de hacer más.

Entender este esfuerzo no es solo una curiosidad; es conocer una de las grandes soluciones que tenemos para proteger la riqueza más imprescindible de nuestro planeta. Esta historia nos recuerda que, con ingenio y compromiso, aún podemos reescribir el futuro de muchas especies. ¿Qué otras maravillas se están salvando ahora mismo sin que lo sepas, gracias a proyectos como este?

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